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Dentro del marco de la celebración de los cuarenta
años de Fedepalma nos hemos propuesto iniciar el
programa cultural DIÁLOGOS
DE LAS REGIONES PALMERAS con un objetivo
primordial: el apoyo a la cultura, la ciencia, la educación
y la comunicación.
Es cierto que lo primero que una nación necesita
es alimentarse y vestirse, pero es igualmente cierto que
ello no es suficiente, pues es el alimento del espíritu
el que garantiza su razón de ser como nación.
Las artes han sido un instrumento de conocimiento por excelencia,
una forma sensible de exploración de la naturaleza
y el más eficiente método mediante el cual
el hombre ha podido conocerse a sí mismo.
El compromiso con nuestra Visión 2020, cuando decimos
" El sector palmero lo sienten como suyo los colombianos
por su significativa participación en la generación
de empleo, su estrecha vinculación con el desarrollo
de las comunidades y su aporte al bienestar y a la convivencia",
hace que pensemos en programas a largo plazo que nos permitan
acercarnos a estas metas y es así como este programa
cultural quiere fortalecer sentidos de pertenencia, identidad
y dignidad, y busca que las comunidades puedan sentirse
satisfechas y orgullosas de ser parte fundamental de la
historia de un producto que nace en sus regiones y cuyo
cultivo ha impulsado el desarrollo del país.
El cultivo de la palma de aceite y el procesamiento de
sus frutos unen en una misma experiencia de vida a zonas
distantes y culturalmente muy ricas de Colombia, y a su
vez une a Colombia con zonas en otros países y de
otros continentes - la introducción de la planta
constituye un ejemplo maravilloso de aclimatación
y mestizaje que se hace extensivo al plano cultural, enriqueciéndolo
sin cesar y vinculándolo con otras culturas - y está
presente en múltiples productos de consumo en la
vida cotidiana de todos. El hombre encargado de cortar las
hojas secas de una palma, no sólo corta las hojas
secas, sino que él es protagonista de una agroindustria
forjadora de progreso y bienestar que toca las relaciones
sociales, la ciencia, la industria y la construcción
del país.
Hemos comenzado este programa invitando a los artistas
plásticos de todas las regiones del país a
conocer e interpretar el paisaje de la palma de aceite,
que en muchas regiones, es hoy el paisaje que identifica
el progreso. Estas obras que presentamos en el Salón
de la Palma son el resultado de este acercamiento. La respuesta
a la convocatoria fue sorprendente y contamos con la participación
de 110 artistas del territorio nacional.
La exposición se presenta en Bogotá del 22
al 27 de octubre en la Biblioteca Virgilio Barco, en noviembre
en Villavicencio, en diciembre en Bucaramanga, en enero
en Santa Marta, en febrero en Barranquilla, en marzo en
Valledupar, en abril en Tumaco y en mayo en Cali.
Agradecemos la colaboración de nuestros afiliados
y de las instituciones culturales de las distintas ciudades
que tan amablemente hicieron posible esta exposición.
Agradecemos la colaboración del don Enrique Andrade
Lleras, y de los maestros Gustavo Zalamea y Jaime Iregui
por facilitarnos la lectura de obras tan diversas. Y, de
manera especial, de María Eugenia Niño, gestora
de este programa.
El programa cultural tiene otras dimensiones que constituyen
un elemento importante para afianzar la Visión 2020,
cuyas manifestaciones obedecerán a la respuesta de
las comunidades palmeras y a los recursos que se obtengan
para ello.
Entre las propuestas están proyectos como las rutas
de la palma, un proyecto de intervención y transformación
del espacio urbano y cotidiano, basado en la experiencia
del taller de pintura decorativa de la artista Vicky Fadul.
Su actividad de pintar alegremente las viviendas tiene un
positivo impacto en las personas y en la comunidad.
El programa se propone recoger registros y documentos de
la historia, la geografía, la literatura, la música,
las manifestaciones artísticas y los saberes artesanales
de todas las zonas palmeras, con el objetivo de impulsar
la educación a través del arte, mediante publicaciones
dirigidas a un público joven. Las publicaciones incluirían
textos cortos de escritores y poetas y serían ilustradas
por artistas colombianos.
Así mismo, el programa quiere apoyar a los artesanos
de las zonas palmeras y organizar con ellos talleres para
que puedan transmitir sus valiosos conocimientos a las nuevas
generaciones de sus localidades. Todo ello se hará
con el apoyo de organizaciones especializadas que permitan
llevarlos a cabo.
Las palmas han fascinado a los hombres en todas las épocas.
Por su extraordinaria perfección y su deslumbrante
belleza. Hay una memoria antigua que aflora también
cuando nos adentramos en un bosque: la experiencia de la
floresta parece estar viva en nuestra imaginación:
como lo señala Beljón en su Gramática
del Arte "el primer poste que soportó el techo
de una cabaña fue un árbol, y el techo sus
hojas. La primera noción del edificio está
inseparadamente conectada con el árbol".
Beljón cita enseguida un texto de Hegel escrito
sobre iglesias góticas: "Al entrar en una catedral
medieval no se piensa inmediatamente en la solidez de la
construcción y en el significado funcional de las
columnas y la bóveda que soportan. Inicialmente tienes
la impresión de estar entrando en un bosque, ves
una enorme cantidad de árboles cuyas ramas se curvan
y juntas forman un techo natural". Esta asociación
de la naturaleza con la imponente catedral nos da una imagen
clara y poderosa de la dimensión enorme que tiene
la plantación como paisaje hecho por y para el hombre.
Al invitarlos a disfrutar de todas las imágenes realizadas
por los artistas que participan en este Salón de
la Palma - y que provienen de todas las regiones palmeras
de Colombia- vamos a abrir otras dimensiones más
cercanas al afecto.
La palma de aceite produce riqueza humana y económica,
y esa riqueza se traslada a las imágenes.
Mil gracias y bienvenidos a la exposición
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