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Chile
Después de tres rondas de negociación, un proceso bastante ágil de casi dos meses, el 27 de octubre de 2006 se firmó el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Chile.
Este acuerdo comercial no contempló la negociación de las condiciones de acceso de bienes agrícolas e industriales entre los dos países, por cuanto ya habían sido convenidas en el Acuerdo de Complementación Económica -ACE, No. 24- que suscribieron estos dos países en 1993 y en protocolos modificatorios de mediados de los noventa. Sin embargo, fueron incorporadas el resto de disciplinas comerciales que rigen los acuerdos de integración, tales como la actualización de las normas de origen que reglamentan el comercio de bienes, directrices que en últimas, determinan el aprovechamiento real de las condiciones preferenciales para ingresar a los mercados.
En este tema es importante resaltar que las normas de origen que se actualizaron para la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, incentivan una mayor incorporación de aceite de palma en los aceites y grasas de exportación, tales como mantecas, margarinas y mezclas de aceites. Ésta concuerda con el dinamismo de la producción y de la oferta exportable de aceite de palma de nuestro país en los últimos años y redundará en un mejor aprovechamiento del mercado chileno con aceites y grasas elaboradas a partir de aceite de palma nacional.
De igual manera, este acuerdo comercial (ACE No. 24) determinó la liberación del mercado recíproco de los productos de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas entre Colombia y Chile. La desgravación se pactó desde el 2007 hasta el 2012. No obstante, Chile de manera unilateral decidió acelerar su proceso de desgravación desde septiembre de 2006 y eliminó así el 6% que pagaban las exportaciones colombianas de aceites y grasas al ingresar al mercado austral.
Esta negociación se convierte en una gran oportunidad para Colombia, debido a que Chile es un país deficitario en la producción de aceites y grasas y no cultiva palma de aceite.
Triángulo del Norte de Centro América
La necesidad cada vez más latente de abrir la economía colombiana a mercados internacionales y garantizar la entrada de los productos nacionales a mercados extranjeros, motivó a Colombia a entablar negociaciones de un tratado de libre comercio con los países del Triangulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras).
Con el acuerdo se busca mejorar las condiciones de acceso a los respectivos mercados y aprovechar las complementariedades de las economías, así como promover la inversión mutua en aras del desarrollo económico y comercial. Sin embargo, la similitud de la oferta comercial de los países ha dificultado el proceso de negociación, sobre todo, en lo referente a la desgravación arancelaria.
Desde la VI Ronda , realizada en Antigua (Guatemala) la parte de disciplinas del acuerdo, es decir el marco normativo, fue acordada. Quedó por negociar lo correspondiente a acceso a mercado de bienes agrícolas e industriales y las normas de origen.
Teniendo en cuenta que los países del Triángulo Norte de Centroamérica tienen una estructura comercial similar a la de Colombia: productores y exportadores de aceite de palma e importadores principalmente de aceites y grasas sustitutas como aceites de soya, girasol y sebos, a continuación hacemos una prospectiva para el mercado de la agroindustria de palma de aceite en el marco de la negociación:
En productos refinados Guatemala y Honduras tienen una balanza comercial positiva. Aunque El Salvador es deficitario en la medida que no tiene materia prima local.
Dado el escalonamiento arancelario vigente en la cadena oleaginosa del Triángulo Norte y su profundización a través de lo acordado por esos países en su tratado de libre comercio con EE.UU. ( Central America Free Trade Agreement - CAFTA ) más que una oportunidad de mercado para las exportaciones colombianas, es probable que las exportaciones de aceites de palma y de palmiste crudos de esos países sean una amenaza para el mercado colombiano.
Honduras ha sido el país que más ha expresado tener alta sensibilidad al respecto a la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, específicamente en aceites de palma y en margarinas y mantecas, mientras que Guatemala y El Salvador han manifestado su interés de abrir su mercado para los productos de la palma de aceite y sus derivados de origen colombiano.
En materia de origen, en la VII Ronda , en discusiones sobre Biodiésel, se lograron mejores condiciones: el Triángulo Norte desistió de su propuesta de solicitar una norma de origen específica, según la materia prima utilizada en la elaboración de este biocombustible y planteó una norma 100% originario tanto para aceites y grasas como para etanol usado en la fabricación de Biodiésel, lo cual estuvo acorde con el planteamiento de Fedepalma.
Finalmente, de manera transversal y dada la alta sensibilidad a varios renglones productivos por parte de los centroamericanos, los países acordaron el establecimiento de una "cláusula evolutiva" que permita renegociar en un futuro las condiciones de acceso que finalmente se
acuerden.
Renegociación del Grupo de los Tres - G-3
Transcurridos once años de la suscripción del acuerdo comercial, Fedepalma manifestó el interés del sector palmero colombiano en la apertura del mercado mexicano para los aceites de palma y sus derivados, pero en la medida en que ello implicaría un alto costo por el desmonte del Sistema Andino de Franjas de Precios y desgravaciones máximas de 10 años para los productos de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, se solicitó al Gobierno Nacional esperar la culminación del TLC con Estados Unidos para iniciar una posible renegociación de esta cadena en el G-3.
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