Dilemas frente al crecimiento
y su impacto en la competitividad del cultivo de la palma de
aceite en Colombia
En su visi�n al a�o 2020, el sector
palmero colombiano identific� varios escenarios para
el desarrollo de la Agroindustria de la Palma de Aceite en Colombia,
algunos de los cuales contemplan tasas de crecimiento muy din�micas,
mientras que otros vislumbran crecimientos moderados o incluso
pesimistas. Estos escenarios est�n orientados a se�alar
derroteros para mejorar la competitividad de la actividad palmera
colombiana, en relaci�n con los l�deres mundiales
en la producci�n de aceites y grasas.
La ocurrencia de uno u otro escenario depender�,
en gran parte, del entorno econ�mico y social que ofrezca
el pa�s en los pr�ximos a�os, as�
como de las condiciones de inserci�n comercial que se
logre para la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas
en las negociaciones comerciales que actualmente adelanta el
pa�s, muy especialmente en el �rea de Libre Comercio
de las Am�ricas, ALCA. En ese aspecto, es importante
destacar que la construcci�n de un escenario competitivo
para la actividad productiva nacional requiere no s�lo
esfuerzos individuales de los productores y de los correspondientes
sectores productivos organizados, sino tambi�n del Estado.
Las brechas de competitividad de costos que enfrenta
la Agroindustria de la Palma de Aceite en Colombia frente a
los l�deres mundiales, est�n relacionadas con
algunos problemas de tipo empresarial y sectorial, tales como
el poco aprovechamiento de las econom�as de escala, la
baja utilizaci�n de la capacidad instalada de procesamiento
de las plantas de beneficio y las ineficiencias en la log�stica
de las unidades productivas, entre otros, pero muy especialmente
con problemas ex�genos al sector, que competen con la
seguridad, la infraestructura y la estabilidad de las pol�ticas
econ�micas y sociales del pa�s.
De acuerdo con el indicador de competitividad
del World Economic Forum para varias econom�as desarrolladas
y en desarrollo, Colombia perdi� terreno continuamente
desde 1994, ubic�ndose en 2001 en el puesto 65 entre
los 79 pa�ses analizados. Por ello, mientras el pa�s
no reduzca de manera significativa el atraso de su competitividad
nacional, dif�cilmente sus sectores productivos podr�n
lograr una inserci�n competitiva en el contexto internacional.
En los �ltimos a�os se ha observado
un nuevo auge en las siembras de palma de aceite en Colombia,
las cuales pasaron de una tasa de crecimiento promedio anual
de 3,7% entre los a�os 1990 a 1999, a una tasa de alrededor
de 9,0% en los a�os 2000 a 2002. Este crecimiento del
cultivo se aceler� en respuesta de algunos instrumentos
de pol�tica que el Gobierno Nacional ha promovido, tales
como el Incentivo a la Capitalizaci�n Rural, ICR, el
Fondo Agropecuario de Garant�as, FAG, los recursos del
Fondo de Inversi�n para la Paz, FIP, y el establecimiento
de condiciones m�s adecuadas en las l�neas de
cr�dito agropecuario.
Con el crecimiento del cultivo son varios los
beneficios que se pueden obtener para el sector y para el pa�s
en general. Aprovechar las oportunidades de mercado y de ampliar
el negocio de los palmicultores, supuestamente deber�a
traducirse en mayores ingresos para sus empresas, as�
como mejorar las econom�as de escala deber�a traducirse
en reducir sus costos. Esto, desde la �ptica de la racionalidad
econ�mica, debe reflejarse en mayores utilidades para
el palmicultor. No obstante, habr� que tomar en cuenta
que promover el cultivo s�lo como fuente de generaci�n
de empleo y de ingresos nuevos en algunas regiones del pa�s,
sin evaluar el impacto en los costos empresariales y sectoriales,
si bien puede tener un impacto social muy favorable, desde el
punto de vista econ�mico puede significar menores precios
y menores m�rgenes en la rentabilidad de los palmicultores.
El sector palmero colombiano est�, adem�s,
inmerso en un mercado muy inestable por la volatilidad de sus
precios, lo que afecta en mayor medida a los peque�os
productores, que son una poblaci�n m�s vulnerable,
por lo que su desarrollo productivo debe estar acompa�ado
de las mayores garant�as posibles. As� mismo,
el ingreso palmero est� actualmente en Colombia determinado
principalmente por el precio de los aceites de la palma en el
mercado interno, pero hacia adelante, en la medida que se genere
una mayor din�mica de la producci�n dom�stica,
y por ende de las exportaciones, el precio estar� cada
vez m�s condicionado por el mercado externo, el cual
tiene un nivel m�s bajo y presenta una tendencia real
decreciente de alrededor del 3% anual. En este escenario futuro,
el papel de estabilizaci�n de mercados que pueda cumplir
el Fondo de Estabilizaci�n de Precios del sector ser�
cada vez m�s limitado.
As� las cosas, el crecimiento del cultivo
de la palma de aceite, en el �mbito individual, regional
y nacional, se justifica siempre y cuando los supuestos beneficios
econ�micos y sociales que se deriven de este crecimiento
excedan a los costos que se requieren para ello y compense el
eventual detrimento en los ingresos. Por lo tanto, las nuevas
inversiones para ampliaci�n del cultivo que no conduzcan
a reducir los costos individuales y sectoriales de esta actividad,
no resultan viables ni sostenibles para el conjunto del sector
palmero colombiano.
Estas reflexiones sobre la competitividad del
sector palmero surgen principalmente de las peque�as
escalas de muchos de los negocios que se est�n promoviendo
actualmente y de su poca orientaci�n empresarial, as�
como de las condiciones del entorno de esos proyectos, en especial,
en cuanto se refiere a infraestructura de v�as y servicios
p�blicos y a capacitaci�n empresarial. Por otra
parte, la situaci�n de inseguridad y de violencia, la
inestabilidad jur�dica, la poca inversi�n en infraestructura
y la falta de otros incentivos, conlleva a que, en muchos casos,
no se est� desarrollando en Colombia una palmicultura
moderna y a gran escala, con la entrada de nuevos empresarios,
nacionales o extranjeros, que aporten capital y conocimientos
tecnol�gicos, para construir una clara ruta de ventajas
competitivas y de penetraci�n y consolidaci�n
de nuevos segmentos de mercado.
En contraste con nuestro pa�s, los l�deres
mundiales, tanto en la producci�n de palma de aceite,
como son los productores malasios, y los de sus sustitutos soya,
girasol y canola, como son los productores de Canad�,
Estados Unidos, Brasil y Argentina, est�n haciendo avances
en escalas de producci�n, tecnolog�as con variedades
transg�nicas y nuevas estrategias de marketing para consolidar
sus ventajas competitivas. En estas circunstancias, no resulta
claro c�mo el pa�s podr� cerrar la brecha
de competitividad del sector palmero en los pr�ximos
a�os, como se lo propuso en la construcci�n de
su Visi�n 2020.
Las anteriores consideraciones invitan al Gobierno
y a los palmicultores a repensar la estrategia para el desarrollo
de nuestro sector palmicultor, rescatando la importancia que
debe tener el objetivo de generar una palmicultura cada d�a
m�s competitiva. Es por ello que la pol�tica del
Gobierno colombiano para este sector debe contemplar no s�lo
estrategias e instrumentos para dinamizar su crecimiento, sino
que fundamentalmente, como lo ha solicitado Fedepalma, debe
estar orientada por un Plan Integral de Desarrollo, de largo
plazo, con impacto sobre la competitividad sectorial de la Agroindustria
de la Palma de Aceite en Colombia.
Fertirriego en los viveros de palma
de aceite - una agrotecnolog�a de precisi�n de
Sri Lanka.
M. Surenda Mohan; V. Giovindasamy
Resumen
La producci�n de plantas vigorosas y sanas
en los viveros juega un papel muy importante en el establecimiento
exitoso de cualquier plantaci�n y la palma de aceite
no es una excepci�n. Para producir plantas de calidad
es necesario tener en el vivero una fuente confiable de semillas
de calidad, buen agua y un buen manejo de la nutrici�n.
Aunque la regi�n Low Country de Sri Lanka es una zona
tropical h�meda, existen per�odos secos bien definidos,
durante los cuales se tienen d�ficits h�dricos
y la disponibilidad de agua para fines de riego tambi�n
se convierte en un verdadero problema. Durante las �pocas
de fiestas, la no disponibilidad de trabajadores altera la programaci�n
de las diferentes labores realizadas en el vivero. Para solucionar
estos problemas, en la segunda etapa de vivero se dise��
e instal� un sistema de riego por goteo y fertirrigaci�n,
m�s confiable, totalmente automatizado y eficaz en funci�n
de los costos con resultados muy alentadores. Este art�culo
destaca la experiencia de Watawala Plantations Limited, Sri
Lanka, en fertirrigaci�n para un vivero de palma de aceite.
Las variedades de coco y el amarillamiento
letal:
perspectiva regional para Am�rica.
Hugh C. Harries
Resumen
Los cocoteros altos de las costas atl�ntica
y caribe de Am�rica son altamente susceptibles al amarillamiento
letal, mientras que los de la costa pac�fica gozan de
un cierto nivel de resistencia que disminuye el riesgo de que
se registren epidemias de la enfermedad. Existen variedades
e h�bridos resistentes y los resultados de investigaci�n
y desarrollo se encuentran en Internet.
Respuesta de progenies de palma
de aceite a diferentes dosis de fertilizantes.
Kushairi; N. Rajanaidu; B. S. Jalani
Resumen
Noventa y nueve progenies Dura x Pis�fera
(genotipos) de seis productores (poblaciones) en Malasia, fueron
sometidas a tres tratamientos de fertilizante despu�s
de ser sembradas en el campo en 1983. Los tratamientos de fertilizantes
fueron la mitad, igual y el doble de la dosis est�ndar
empleada en las plantaciones. Se llevaron los registros de rendimiento
y se hicieron an�lisis de racimos entre 1987 y 1988.
Los an�lisis de varianza (ANOVA) para racimos de fruta
fresca (RFF), n�mero de racimos y peso promedio del racimo
mostraron diferencias significativas para fertilizantes, poblaciones
y genotipos. Adicionalmente, los RFF mostraron diferencias significativamente
en la interacci�n genotipo x fertilizante (GxF). Generalmente,
los RFF aumentan si se emplea el doble de la dosis de fertilizante
de la plantaci�n, sin embargo, al reducir la dosis normal
a la mitad no se vio una reducci�n significativa en el
rendimiento. A pesar de las mejoras en el peso medio del racimo,
la reducci�n en RFF se debi� a la reducci�n
en el n�mero de racimos. De manera contraria, un aumento
en la dosis est�ndar de fertilizante no afect�
el n�mero de racimos. Las Poblaciones 4 y 2 fueron altas
en RFF debido a un alto n�mero de racimos y al peso medio
del racimo m�s alto, respectivamente. Las Progenies 4062,
4056 y 6094 compartieron los rendimientos m�s altos cuando
se emple� la mitad, igual o el doble de la dosis est�ndar
de fertilizante de las plantaciones, respectivamente. Se hizo
el ANOVA para los componentes de calidad del racimo y se detect�
significancia para las poblaciones y los genotipos. La variaci�n
entre fertilizantes fue significativa para el promedio del peso
del fruto, la relaci�n aceite/racimo y el rendimiento
de palmiste. Altos valores para estas tres caracter�sticas,
junto con RFF, fueron ventajosos en ciertas problaciones y genotipos
para un producto econ�mico total (Producto Econ�mico
Total) m�s alto. El m�s alto valor de Producto
Econ�mico Total dentro del nivel de fertilizante normal
se registr� en la Poblaci�n 3 y a los niveles
alterado en la Poblaci�n 4. La progenie 4051 fue sobresaliente
para el Producto Econ�mico Total a la mitad de las dosis
de fertilizante, la Progenie 4056 al nivel normal y la Progenie
5073 al doble de la dosis est�ndar de fertilizante de
las plantaciones. Las Poblaciones 4 y 2 ofrecieron promesas
para rendimientos de aceite m�s altos a la mitad del
costo del fertilizante, mientras que la Poblaci�n 5 puede
ser ventajosa para la producci�n de �cido la�rico.
Biodiesel: �El nuevo Rock�n�
Roll?.
LMC International Ltd.
Resumen
El biodiesel tiene muchas ventajas sobre otros tipos
de combustibles, especialmente sobre el diesel derivado del
petr�leo. Sin embargo, actualmente el precio no es competitivo
sin subsidios u otras formas de incentivos oficiales. Muchos
pa�ses tienen ahora programas de biodiesel, y la capacidad
actual de producci�n indica que f�cilmente se
puede aumentar. Los principales proponentes de biodiesel est�n
en la Uni�n Europea y en Estados Unidos, pero existen
otros pa�ses que est�n en el proceso de establecer
su propia industria de biodiesel, siendo Malasia el m�s
adelantado entre ellos. La cont�nua y r�pida expansi�n
en la producci�n de biodiesel conlleva muchas consecuencias
de largo alcance. Entre ellas est� el impacto en los
precios de los aceites vegetales, en las �reas con cultivos
oleaginosos, en los costos de producci�n de las semillas
oleaginosas y aceites vegetales y en los mercados de harinas
oleaginosas y aceite l�urico. Estos son los temas del
nuevo estudio multi-cliente de LMC. Biodiesel: �C�mo
afectar� los mercados de combustibles de semillas oleaginosas?
�Puede la producci�n
de aceites y grasas ir a la par con el consumo futuro?.
Siegfried Mielke
Resumen
Se analiza el comportamiento de la producci�n
y del consumo de los 17 principales aceites en los �ltimos
25 a�os hasta el 2000 y, a partir de ello, plantea como
se desarrollar� su oferta y demanda en las pr�ximas
dos d�cadas, hasta el a�o 2020, dando a conocer
que dicho comportamiento depender� de la evoluci�n
de tres variables: el comportamiento de la poblaci�n
y del ingreso mundial, tanto en pa�ses desarrollados
como en v�as de desarrollo, y de los precios internacionales
de estos productos. De la misma manera, plantea la importancia
creciente del aceite de palma dentro del consumo mundial de
aceites y grasas, as� como la mayor participaci�n
que tendr�n los aceites de colza y de girasol en ese
mercado. Se resalta la importancia de pa�ses como China
e India en el desarrollo de la din�mica del consumo de
aceites y grasas en el �mbito mundial.
Caso de estudio sobre un peque�o cultivador
con un alto ingreso
Suboh Ismail
Resumen
Los peque�os cultivadores son capaces de
producir un alto rendimiento de palma de aceite comparado con
el de las plantaciones, si se les otorga la asesor�a
adecuada en cuanto a la implementaci�n de pr�cticas
agroadministrativas �ptimas. En Ahmad Sidek, un peque�o
cultivador de Kg. Tebak Berihun, Sabak Bernam, ha logrado m�s
de 30 t/ha/a�o de racimos de fruta fresca (RFF) de sus
tres propiedades de palma de aceite de dos hect�reas
cada una. Un estudio realizado identific� varios factores
que contribuyeron al �xito de este peque�o cultivador.
�stos incluyen: (1) uso de material de siembra DxP genuino;
(2) implementaci�n de la t�cnica apropiada de
preparaci�n de la tierra, la cual incluye, limpieza de
la tierra, arada del suelo y construcci�n de drenajes
de campo; (3) adopci�n de la t�cnica de siembra
correcta, es decir, una distancia de siembra de un tri�ngulo
equil�tero de 8,84 m x 8,84 m x 8,84 m, con una densidad
de siembra de 148 palmas/ha; (4) adopci�n de buenas pr�cticas
de administraci�n y mantenimiento del campo, tales como:
desyerba, control de plagas y enfermedades, poda y abonada;
(5) cosecha eficiente y (6) siembra intercalada con banano,
el cual tambi�n mejora el contenido de materia org�nica,
de nutrientes y de humedad del suelo. Adem�s de la �ptima
asesor�a agroadministrativa, las cualidades positivas
de En Ahmed, como tener una actitud positiva, compromiso y autoestima
total, jugaron un papel importante en la realizaci�n
del alto rendimiento.
Efectos del aceite de palma, tocoferoles y
tocotrienoles
sobre el colesterol s�rico.
Carlos Corredor Pereira
Resumen
Experimentos en animales, a los que se les han
suministrado dietas semisint�ticas, han demostrado que
la utilizaci�n de �cidos grasos saturados (AGS)
como fuente de l�pidos incrementa los niveles de colesterol
total s�rico (CT) y de lipoprote�nas (LP) presentes
en la sangre. Por el contrario, la inclusi�n en la dieta
de �cidos grasos mono (AGMI) y poliinsaturados (AGPI)
tiende a disminuir dichos niveles. Debido a las dificultades
t�cnicas y �ticas, este tipo de intervenci�n
no se puede hacer en humanos. Sin embargo, los resultados obtenidos
en animales se extrapolan al hombre en forma frecuentemente
poco cr�tica, lo que lleva a creencias generalizadas
de que cualquier fuente de l�pidos que contenga AGS es
perjudicial para la salud. Los aceites est�n compuestos
de triacilgliceroles en los que, dependiendo de la fuente, se
encuentran diferentes proporciones de AGMI y AGPI. La ole�na
de palma se caracteriza por tener un equilibrio entre AGS e
insaturados (AGI), de manera que su consumo no equivale a modelos
en que se usan s�lo AGS. Intervenciones nutricionales
en personas sanas de diferentes pa�ses, en las que el
aceite de palma fue la �nica fuente de grasa a�adida
en la preparaci�n de alimentos, no muestran que se afecten
negativamente los niveles de CT y LP y en algunos casos se encuentra
una disminuci�n en estos par�metros. Nuestros
experimentos con dietas altas en colesterol (2%) y aceites y
mantecas comerciales muestran que en ratas de laboratorio mientras
los niveles de CT se mantienen exageradamente altos durante
los seis meses del experimento en las ratas que consumen la
dieta con manteca, estos niveles van descendiendo hasta llegar
a lo normal antes de los 180 d�as en las ratas que consumen
las dietas que contienen aceite. En otros estudios nuestros
con poblaciones de personas consumidoras habituales de ole�na
de palma no se encontraron diferencias significativas en diferentes
par�metros de l�pidos sangu�neos. Se discutir�n
estos experimentos en relaci�n con el efecto de la ingesta
de aceite de palma sobre el perfil lip�dico en humanos.