Le apostamos al ALCA, pero con equidad
y reglas de juego claras.
El �rea de Libre Comercio de las Am�ricas, ALCA,
se comenz� a negociar en diciembre de 1994 con motivo
de la Cumbre Presidencial Hemisf�rica, realizada en Miami,
en cuya reuni�n Estados Unidos propuso la conformaci�n
de una zona de libre comercio. El acuerdo previsto compromete
cerca del 32% del Producto Interno Bruto, PIB, mundial y alrededor
de 840 millones de habitantes.
El prop�sito del ALCA es abolir los aranceles de importaci�n
y reducir las trabas para-arancelarias al comercio, mediante
plazos y compromisos que, si bien pueden atender los niveles
de desarrollo desigual de los pa�ses del hemisferio,
apuntan a liberar el comercio de todos los productos en los
pa�ses del continente americano.
La profundizaci�n de las negociaciones de ALCA se acent�o
en 2002 y continuar� en 2003 y 2004, cuando Estados Unidos
y Brasil compartir�n la presidencia de estas negociaciones,
las cuales deben concluir, si se cumplen los cronogramas previstos,
con la adopci�n del acuerdo en enero de 2005, la iniciaci�n
de compromisos en enero de 2006 y la culminaci�n del
programa de desgravaci�n arancelaria en 2015.
El ALCA, como otros acuerdos comerciales, entre ellos el Acuerdo
de Preferencias Arancelarias Andinas para Control de Drogas
(ATPDEA), el Acuerdo de Libre Comercio del G-3, el Acuerdo de
la Organizaci�n Mundial de Comercio, OMC, parecen estar
inducidos por factores externos al pa�s, con los cuales
se pretende adoptar una estrategia forzada de inserci�n
de la econom�a colombiana en el contexto internacional
y no como fruto de la construcci�n de una agenda nacional
de inserci�n competitiva y creativa.
No cabe duda que por sus grandes dimensiones, el ALCA es un
acuerdo que definir� las reglas de comercio que van a
determinar las condiciones de comercializaci�n de los
aceites de palma y palmaste en el mercado interno colombiano
y en el de exportaci�n, y por ende juega un rol trascendental
en lo que tiene que ver con el futuro del negocio de la Agroindustria
de la Palma de Aceite en Colombia. Esto se hace m�s evidente
si tenemos en cuenta que el continente americano es un actor
muy importante en el mercado mundial de semillas oleaginosas,
aceites y grasas. En semillas oleaginosas, el 56,8% de la producci�n
y el 91,3% de las exportaciones mundiales se registran en Am�rica,
lo que lo configura como el principal continente oferente en
el mundo. En aceites y grasas, este continente participa con
el 28,3% de la producci�n y el 29,1% de las exportaciones
en el �mbito mundial.
Esta marcada importancia de las semillas oleaginosas en el
continente se concentra en Estados Unidos, Canad�, Brasil
y Argentina, pues la localizaci�n de estos pa�ses
en zonas templadas del norte y del sur del continente americano
privilegia sus grandes cultivos de oleaginosas de ciclo corto,
como fr�jol soya, girasol y colza.
Colombia y otros pa�ses latinoam�ricanos localizados
en la zona tropical deAm�rica, se caracterizan por la
producci�n de oleaginosas de tard�o rendimiento,
como palma de aceite y coco, y su importancia en el continente
reside m�s en su papel como importadores de semillas
oleaginosas, aceites y grasas, que como productores o exportadores.
Esos pa�ses participan, en conjunto, con el 1,1% de la
producci�n de semillas oleaginosas, y con el 6,3% de
la de aceites y grasas del continente americano. Por el contrario,
en las importaciones su participaci�n es del 12,4% en
semillas oleaginosas y 30,2% en aceites y grasas.
A pesar de la participaci�n marginal de Colombia en
el mercado mundial de aceites y grasas, es indudable que la
palma de aceite es la base de la oferta del sector de oleaginosas,
aceites y grasas en el pa�s. El 94% de la producci�n
nacional agr�cola de aceites y grasas animales y vegetales
y m�s del 50% de la producci�n interna de tortas
oleaginosas corresponde a los aceites de palma y de palmiste
y a la torta de palmiste, respectivamente. Los indicadores de
este rengl�n productivo vienen siendo muy positivos en
siembras, producci�n, exportaciones, productividad, disminuci�n
de costos y competitividad, lo que contribuye a que el pa�s
construya presente y futuro a partir de la palma de aceite.
Cuando se trata de negociaciones de oleaginosas en el ALCA,
lo que debe buscar el pa�s es esencialmente ampliar el
acceso a algunos nuevos mercados de exportaci�n de los
productos de la palma de aceite en el continente, pero preservando
su condici�n preferente en la Comunidad Andina de Naciones,
CAN, la cual para el tama�o de nuestra oferta constituye
un mercado muy importante.
Las pol�ticas de apoyo al sector agr�cola, traducidas
en subsidios y ayudas internas a la producci�n, en la
medida en que son ejercidas por pa�ses con importantes
vol�menes de producci�n y exportaciones en los
mercados internacionales de productos b�sicos, distorsionan
el comercio de estos bienes y generan sobreofertas de los mismos.
Seg�n cifras recientes, el estimativo de la participaci�n
de los subsidios y ayudas internas como proporci�n del
ingreso de los productores de semillas oleaginosas en pa�ses
de la Organizaci�n Econ�mica de Pa�ses
Desarrollados, OECD, es del 28%.
Por lo anterior, es fundamental para el sector palmero colombiano
que las negociaciones del ALCA contemplen condiciones equitativas
para el comercio de semillas oleaginosas, aceite y grasas en
el continente americano. En tal sentido, se debe incluir como
condici�n irrenunciable para la desgravaci�n arancelaria
de las semillas oleaginosas, aceites y grasas en Colombia y
la CAN, la eliminaci�n de los subsidios y las ayudas
internas que pa�ses desarrollados del continente, como
Estados Unidos, Canad� y Brasil, otorgan a su producci�n
de oleaginosas. As� mismo, se debe contemplar el establecimiento
de instrumentos de pol�tica comercial que resguarden
las producciones nacionales ante las pol�ticas devaluacionistas
de algunos socios comerciales del continente, las cuales distorsionan
la competitividad relativa de los pa�ses.
El aceite de palma es el segundo aceite m�s producido
a nivel mundial, el m�s comercializado y, en general,
el que ha registrado en los �ltimos a�os los mayores
�ndices de competitividad frente a los dem�s aceites.
La demanda mundial de aceites y grasas crece anualmente 2 �
3 millones de toneladas y de este crecimiento cerca del 50%
corresponde al aceite de palma. Si tomamos en cuenta que cerca
del 80% de la producci�n mundial de aceites y grasas
se destina a usos comestibles, que los cambios en las dietas
nutricionales est�n a favor de las caracter�sticas
qu�micas y f�sicas del aceite de palma frente
a otros aceites y que los alimentos gen�ticamente modificados
tienen todav�a que ganar mucha aceptaci�n entre
los consumidores, son muchas las oportunidades de mercado que
se podr�an concretar para el aceite de palma colombiano
en mercados del continente con grandes consumos per c�pita
de aceites y grasas, como es el caso de Estados Unidos.
El sector productivo de la palma de aceite en Colombia cuenta
en la actualidad con una agroindustria s�lida y din�mica,
una gran experiencia empresarial, un soporte adecuado de institucionalidad
gremial y un producto con las condiciones �ptimas de
competencia a nivel internacional, que el pa�s no puede
desperdiciar.
La Agroindustria de la Palma de Aceite participa con el 7%
de la producci�n agr�cola, contribuye con la generaci�n
de m�s de 30.000 empleos directos y hasta dos veces ese
valor en empleos indirectos, tanto en plantaciones como en plantas
de beneficio de fruto de palma de aceite; propicia no s�lo
bienestar econ�mico sino social y pol�tico a muchas
regiones apartadas del pa�s, en donde es la �nica
alternativa econ�mica real para su desarrollo. Es por
ello que los �ltimos gobiernos han visto en el cultivo
de la palma de aceite una opci�n de sustituci�n
de cultivos il�citos y dentro de sus pol�ticas
para el sector agropecuario han promovido algunos incentivos
para la siembra de palma de aceite en el pa�s, especialmente
con peque�os productores en zonas apartadas y de sustituci�n
de cultivos il�citos.
A pesar de las circunstancias descritas, la manera en que el
Gobierno colombiano ha venido desarrollando las negociaciones
del ALCA, lejos de generar certeza sobre la estabilidad econ�mica
del negocio de la palma de aceite a futuro, se est� constituyendo
en un factor de incertidumbre para los inversionistas de este
sector productivo. Esta es una situaci�n contraria a
la que se deber�a propiciar, estableciendo reglas de
juego claras que favorezcan la expansi�n competitiva
de la palma de aceite en Colombia, de tal forma que se logren
las econom�as de escala que se necesitan para aprovechar
de manera contundente las oportunidades que se vislumbran para
los aceites de palma y de palmaste en el contexto de una integraci�n
comercial de todo el continente americano.
Por todas estas razones y tomado en consideraci�n la
dif�cil coyuntura que el pa�s atraviesa en materia
de orden p�blico y desempleo, la palma de aceite se presenta
como una oportunidad �nica para seguir haciendo empresa
en el campo. En este sentido, se hace necesario defender unas
condiciones de comercio dentro de las negociaciones del ALCA,
que permitan que los aceites de palma y de palmaste colombianos
mejoren su participaci�n en el mercado interno y en el
de los pa�ses de la subregi�n andina y que se
materialicen oportunidades concretas de exportaci�n en
otros pa�ses del continente americano, lo cual estimular�a
el crecimiento del sector y reafirmar�a su compromiso
continuo con el desarrollo y el bienestar del campo colombiano,
de la mano de los incrementos en la competitividad del pa�s.
Derechos de propiedad intelectual,
la manera de proteger invenciones.
PEDRO J. ROCHA S.
Resumen
La propiedad sobre las ideas es el fundamento
del desarrollo tecnol�gico. Como consecuencia, los pa�ses
han establecido legislaci�n propia o, en la mayor�a
de los casos, han incorporado normatividad internacional para
proteger la propiedad intelectual que, en �ltimas, generar�
las condiciones apropiadas para explotar y compartir los beneficios
del progreso cient�fico y tecnol�gico a nivel
social y econ�mico. Aspectos tales como los derechos
de autor, la propiedad industrial y la obtenci�n de variedades
son las tres grandes �reas que se contemplan bajo el
nombre de propiedad intelectual. El sector palmicultor, junto
con su Centro de Investigaci�n (Cenipalma), se ve en
la necesidad creciente de negociar y proteger sus obras, invenciones
u obtenciones para apoyar la competitividad del gremio. En el
presente art�culo se presentan conceptos b�sicos
acerca de la propiedad intelectual y los derechos de protecci�n
sobre la misma con el objetivo de fomentar el conocimiento de
una �rea que d�a por d�a se convierte en
una herramienta efectiva de negociaci�n. El art�culo
est� escrito desde la perspectiva de un investigador
y no de un especialista en derecho.