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Actualizado junio de 2008

Volumen 24 No. 1 - 2003

Palmas

 

- Contenido -

Editorial: Le apostamos al ALCA, pero con equidad y reglas de juego claras.

Derechos de propiedad intelectual, la manera de proteger invenciones.
PEDRO J. ROCHA S.

Genealog�a del germoplasma de palma de aceite (Elaeis guineensis Jacq.) del proyecto de mejoramiento gen�tico de Corpoica.
SILVIO BASTIDAS P.; EDUARDO PE�A R.; RAFAEL REYES C.

Especies vegetales atrayentes de la entomofauna ben�fica en plantaciones de palma de aceite (Elaeis guineensis Jacq.) en Costa Rica.
RAM�N G. MEXZ�N; CARLOS M. CHINCHILLA

Detecci�n de un virus asociado a la Mancha Anular de la palma de aceite en Tumaco, Nari�o.
F. J. MORALES; I. LOZANO, A. C. VELASCO; J. A. ARROYAVE

Factores que afectan la p�rdida de aceite impregnado en tusas en plantas de beneficio de palma de aceite.
JES�S A. GARC�A N.; EDGAR E. Y��EZ A.; GUIDO A. SIERRA R

�cido l�urico: componente bioactivo del aceite de palmiste.
OLGA LUC�A MORA GIL


Le apostamos al ALCA, pero con equidad y reglas de juego claras.

El �rea de Libre Comercio de las Am�ricas, ALCA, se comenz� a negociar en diciembre de 1994 con motivo de la Cumbre Presidencial Hemisf�rica, realizada en Miami, en cuya reuni�n Estados Unidos propuso la conformaci�n de una zona de libre comercio. El acuerdo previsto compromete cerca del 32% del Producto Interno Bruto, PIB, mundial y alrededor de 840 millones de habitantes.

El prop�sito del ALCA es abolir los aranceles de importaci�n y reducir las trabas para-arancelarias al comercio, mediante plazos y compromisos que, si bien pueden atender los niveles de desarrollo desigual de los pa�ses del hemisferio, apuntan a liberar el comercio de todos los productos en los pa�ses del continente americano.

La profundizaci�n de las negociaciones de ALCA se acent�o en 2002 y continuar� en 2003 y 2004, cuando Estados Unidos y Brasil compartir�n la presidencia de estas negociaciones, las cuales deben concluir, si se cumplen los cronogramas previstos, con la adopci�n del acuerdo en enero de 2005, la iniciaci�n de compromisos en enero de 2006 y la culminaci�n del programa de desgravaci�n arancelaria en 2015.

El ALCA, como otros acuerdos comerciales, entre ellos el Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas para Control de Drogas (ATPDEA), el Acuerdo de Libre Comercio del G-3, el Acuerdo de la Organizaci�n Mundial de Comercio, OMC, parecen estar inducidos por factores externos al pa�s, con los cuales se pretende adoptar una estrategia forzada de inserci�n de la econom�a colombiana en el contexto internacional y no como fruto de la construcci�n de una agenda nacional de inserci�n competitiva y creativa.

No cabe duda que por sus grandes dimensiones, el ALCA es un acuerdo que definir� las reglas de comercio que van a determinar las condiciones de comercializaci�n de los aceites de palma y palmaste en el mercado interno colombiano y en el de exportaci�n, y por ende juega un rol trascendental en lo que tiene que ver con el futuro del negocio de la Agroindustria de la Palma de Aceite en Colombia. Esto se hace m�s evidente si tenemos en cuenta que el continente americano es un actor muy importante en el mercado mundial de semillas oleaginosas, aceites y grasas. En semillas oleaginosas, el 56,8% de la producci�n y el 91,3% de las exportaciones mundiales se registran en Am�rica, lo que lo configura como el principal continente oferente en el mundo. En aceites y grasas, este continente participa con el 28,3% de la producci�n y el 29,1% de las exportaciones en el �mbito mundial.

Esta marcada importancia de las semillas oleaginosas en el continente se concentra en Estados Unidos, Canad�, Brasil y Argentina, pues la localizaci�n de estos pa�ses en zonas templadas del norte y del sur del continente americano privilegia sus grandes cultivos de oleaginosas de ciclo corto, como fr�jol soya, girasol y colza.

Colombia y otros pa�ses latinoam�ricanos localizados en la zona tropical deAm�rica, se caracterizan por la producci�n de oleaginosas de tard�o rendimiento, como palma de aceite y coco, y su importancia en el continente reside m�s en su papel como importadores de semillas oleaginosas, aceites y grasas, que como productores o exportadores. Esos pa�ses participan, en conjunto, con el 1,1% de la producci�n de semillas oleaginosas, y con el 6,3% de la de aceites y grasas del continente americano. Por el contrario, en las importaciones su participaci�n es del 12,4% en semillas oleaginosas y 30,2% en aceites y grasas.

A pesar de la participaci�n marginal de Colombia en el mercado mundial de aceites y grasas, es indudable que la palma de aceite es la base de la oferta del sector de oleaginosas, aceites y grasas en el pa�s. El 94% de la producci�n nacional agr�cola de aceites y grasas animales y vegetales y m�s del 50% de la producci�n interna de tortas oleaginosas corresponde a los aceites de palma y de palmiste y a la torta de palmiste, respectivamente. Los indicadores de este rengl�n productivo vienen siendo muy positivos en siembras, producci�n, exportaciones, productividad, disminuci�n de costos y competitividad, lo que contribuye a que el pa�s construya presente y futuro a partir de la palma de aceite.

Cuando se trata de negociaciones de oleaginosas en el ALCA, lo que debe buscar el pa�s es esencialmente ampliar el acceso a algunos nuevos mercados de exportaci�n de los productos de la palma de aceite en el continente, pero preservando su condici�n preferente en la Comunidad Andina de Naciones, CAN, la cual para el tama�o de nuestra oferta constituye un mercado muy importante.

Las pol�ticas de apoyo al sector agr�cola, traducidas en subsidios y ayudas internas a la producci�n, en la medida en que son ejercidas por pa�ses con importantes vol�menes de producci�n y exportaciones en los mercados internacionales de productos b�sicos, distorsionan el comercio de estos bienes y generan sobreofertas de los mismos. Seg�n cifras recientes, el estimativo de la participaci�n de los subsidios y ayudas internas como proporci�n del ingreso de los productores de semillas oleaginosas en pa�ses de la Organizaci�n Econ�mica de Pa�ses Desarrollados, OECD, es del 28%.

Por lo anterior, es fundamental para el sector palmero colombiano que las negociaciones del ALCA contemplen condiciones equitativas para el comercio de semillas oleaginosas, aceite y grasas en el continente americano. En tal sentido, se debe incluir como condici�n irrenunciable para la desgravaci�n arancelaria de las semillas oleaginosas, aceites y grasas en Colombia y la CAN, la eliminaci�n de los subsidios y las ayudas internas que pa�ses desarrollados del continente, como Estados Unidos, Canad� y Brasil, otorgan a su producci�n de oleaginosas. As� mismo, se debe contemplar el establecimiento de instrumentos de pol�tica comercial que resguarden las producciones nacionales ante las pol�ticas devaluacionistas de algunos socios comerciales del continente, las cuales distorsionan la competitividad relativa de los pa�ses.

El aceite de palma es el segundo aceite m�s producido a nivel mundial, el m�s comercializado y, en general, el que ha registrado en los �ltimos a�os los mayores �ndices de competitividad frente a los dem�s aceites. La demanda mundial de aceites y grasas crece anualmente 2 � 3 millones de toneladas y de este crecimiento cerca del 50% corresponde al aceite de palma. Si tomamos en cuenta que cerca del 80% de la producci�n mundial de aceites y grasas se destina a usos comestibles, que los cambios en las dietas nutricionales est�n a favor de las caracter�sticas qu�micas y f�sicas del aceite de palma frente a otros aceites y que los alimentos gen�ticamente modificados tienen todav�a que ganar mucha aceptaci�n entre los consumidores, son muchas las oportunidades de mercado que se podr�an concretar para el aceite de palma colombiano en mercados del continente con grandes consumos per c�pita de aceites y grasas, como es el caso de Estados Unidos.

El sector productivo de la palma de aceite en Colombia cuenta en la actualidad con una agroindustria s�lida y din�mica, una gran experiencia empresarial, un soporte adecuado de institucionalidad gremial y un producto con las condiciones �ptimas de competencia a nivel internacional, que el pa�s no puede desperdiciar.

La Agroindustria de la Palma de Aceite participa con el 7% de la producci�n agr�cola, contribuye con la generaci�n de m�s de 30.000 empleos directos y hasta dos veces ese valor en empleos indirectos, tanto en plantaciones como en plantas de beneficio de fruto de palma de aceite; propicia no s�lo bienestar econ�mico sino social y pol�tico a muchas regiones apartadas del pa�s, en donde es la �nica alternativa econ�mica real para su desarrollo. Es por ello que los �ltimos gobiernos han visto en el cultivo de la palma de aceite una opci�n de sustituci�n de cultivos il�citos y dentro de sus pol�ticas para el sector agropecuario han promovido algunos incentivos para la siembra de palma de aceite en el pa�s, especialmente con peque�os productores en zonas apartadas y de sustituci�n de cultivos il�citos.

A pesar de las circunstancias descritas, la manera en que el Gobierno colombiano ha venido desarrollando las negociaciones del ALCA, lejos de generar certeza sobre la estabilidad econ�mica del negocio de la palma de aceite a futuro, se est� constituyendo en un factor de incertidumbre para los inversionistas de este sector productivo. Esta es una situaci�n contraria a la que se deber�a propiciar, estableciendo reglas de juego claras que favorezcan la expansi�n competitiva de la palma de aceite en Colombia, de tal forma que se logren las econom�as de escala que se necesitan para aprovechar de manera contundente las oportunidades que se vislumbran para los aceites de palma y de palmaste en el contexto de una integraci�n comercial de todo el continente americano.

Por todas estas razones y tomado en consideraci�n la dif�cil coyuntura que el pa�s atraviesa en materia de orden p�blico y desempleo, la palma de aceite se presenta como una oportunidad �nica para seguir haciendo empresa en el campo. En este sentido, se hace necesario defender unas condiciones de comercio dentro de las negociaciones del ALCA, que permitan que los aceites de palma y de palmaste colombianos mejoren su participaci�n en el mercado interno y en el de los pa�ses de la subregi�n andina y que se materialicen oportunidades concretas de exportaci�n en otros pa�ses del continente americano, lo cual estimular�a el crecimiento del sector y reafirmar�a su compromiso continuo con el desarrollo y el bienestar del campo colombiano, de la mano de los incrementos en la competitividad del pa�s.

 


Derechos de propiedad intelectual, la manera de proteger invenciones.

PEDRO J. ROCHA S.

Resumen

La propiedad sobre las ideas es el fundamento del desarrollo tecnol�gico. Como consecuencia, los pa�ses han establecido legislaci�n propia o, en la mayor�a de los casos, han incorporado normatividad internacional para proteger la propiedad intelectual que, en �ltimas, generar� las condiciones apropiadas para explotar y compartir los beneficios del progreso cient�fico y tecnol�gico a nivel social y econ�mico. Aspectos tales como los derechos de autor, la propiedad industrial y la obtenci�n de variedades son las tres grandes �reas que se contemplan bajo el nombre de propiedad intelectual. El sector palmicultor, junto con su Centro de Investigaci�n (Cenipalma), se ve en la necesidad creciente de negociar y proteger sus obras, invenciones u obtenciones para apoyar la competitividad del gremio. En el presente art�culo se presentan conceptos b�sicos acerca de la propiedad intelectual y los derechos de protecci�n sobre la misma con el objetivo de fomentar el conocimiento de una �rea que d�a por d�a se convierte en una herramienta efectiva de negociaci�n. El art�culo est� escrito desde la perspectiva de un investigador y no de un especialista en derecho.


Genealog�a del germoplasma de palma de aceite
(Elaeis guineensis Jacq.) del proyecto de mejoramiento
gen�tico de Corpoica.

SILVIO BASTIDAS P.; EDUARDO PE�A R.; RAFAEL REYES C.

Resumen

La genealog�a del germoplasma de palma de aceite (Elaeis guineensis Jacq.) incorporado al proyecto de mejoramiento gen�tico que ejecuta la Corporaci�n Colombiana de Investigaci�n Agropecuaria � Corpoica, indica que su procedencia y sus ancestros est�n tanto en �frica como en Asia. La introducci�n del material africano a Colombia se inicia en 1933 con la siembra ornamental de palmas en la Estaci�n Experimental de Palmira (Valle del Cauca), desde donde se dispers� hacia otras estaciones experimentales del pa�s; mientras que el material asi�tico ingres� en 1949 a la hacienda Patuca, Sevilla, Ci�naga (Magdalena), constituy�ndose en el segundo centro de dispersi�n a nivel nacional. A partir de 1970, el Centro de Investigaci�n "El Mira", en Tumaco ( Nari�o), se convierte en sede principal de la investigaci�n en palma de aceite y como tal, el germoplasma disponible, las nuevas introducciones y las generaciones avanzadas se concentran en dicho centro. A septiembre de 2002, el proyecto cuenta con los siguientes tipos de germoplasma: Yangambi (Zaire, �frica), La M� (Costa de Marfil, �frica), Pob� (Benin, �frica), Deli (Sumatra, Asia), Felda (Malasia, Asia), Deli (Surinam, Am�rica, origen previo Asia) y Pap�a (Nueva Guinea, Asia).


Especies vegetales atrayentes de la entomofauna ben�fica
en plantaciones de palma de aceite (Elaeis guineensis Jacq.)
en Costa Rica.

RAM�N G. MEXZ�N; CARLOS M. CHINCHILLA

Resumen

El manejo de las malezas en las plantaciones de palma de aceite se hace mediante el uso de herbicidas o con m�todos mec�nicos. Esto �ltimo puede favorecer a ciertas especies de r�pido crecimiento y cambiar la composici�n flor�stica de una �rea determinada, lo cual a su vez causa cambios en la composici�n de las comunidades de enemigos naturales. La entomofauna asociada con la palma de aceite var�a seg�n la edad de la plantaci�n. Los insectos da�inos son escasos en la plantaci�n joven, debido a la mayor radiaci�n solar, a un follaje menos desarrollado y a la presencia de enemigos naturales en la vegetaci�n dentro y en los alrededores de la plantaci�n. En palma adulta, por el contrario, se crea un ambiente propicio para que el n�mero de artr�podos perjudiciales se incremente y se reduzcan las especies ben�ficas. El objetivo de este trabajo es informar acerca de las especies vegetales que forman la vegetaci�n acompa�ante en las plantaciones de palma de aceite en Costa Rica, y en la cual se han encontrado especies de insectos ben�ficos que regulan las poblaciones de las especies de lepid�pteros defoliadores. Se describen 30 especies de malezas atrayentes de insectos ben�ficos, y se indican los grupos de insectos visitantes m�s comunes en cada una de ellas. Tambi�n se indica un manejo de la vegetaci�n ben�fica, dejando espacios en la plantaci�n que sirvan como corredores biol�gicos.


Detecci�n de un virus asociado a la Mancha Anular de la palma de aceite en Tumaco, Nari�o.

F. J. MORALES; I. LOZANO, A. C. VELASCO; J. A. ARROYAVE

Resumen

Un virus con part�culas filamentosas de alrededor de 800 nm de longitud se asoci� consistentemente con la enfermedad letal de palmas de aceite j�venes, conocida como �Mancha Anular� en Colombia, Ecuador y Per�. La caracterizaci�n molecular parcial mostr� que el virus de la palma de aceite est� gen�ticamente relacionado (40-67% de identidad en la secuencia de amino�cidos del gen ORF 1) con dos especies reconocidas y dos tentativas del g�nero Foveavirus: el virus del Apple stem pitting y el virus del Rupestris stem pitting, y el virus del Cherry green ring mottle y el virus del Cherry necrotic rusty mottle, respectivamente. El Foveavirus constituye un nuevo g�nero de virus a nivel mundial, y hasta ahora no se les conoce un agente vector. En el caso de los virus antes mencionados, su transmisi�n se realiza por medio de la contaminaci�n causada por el uso de herramientas para podar e injertar en esas especies frutales. En el caso de la palma de aceite se investigan los diferentes mecanismos posibles de transmisi�n.


Factores que afectan la p�rdida de aceite impregnado en tusas en plantas de beneficio de palma de aceite.

JES�S A. GARC�A N.; EDGAR E. Y��EZ A.; GUIDO A. SIERRA R

Resumen

Cenipalma ha liderado en el sector palmero colombiano trabajos tendientes a la disminuci�n de la p�rdida de aceite impregnado en tusa, en los cuales se ha determinado la influencia de factores tales como: la presi�n, el tiempo del proceso de esterilizaci�n, el grado de maduraci�n de los racimos de fruta fresca (RFF) y la relaci�n entre la p�rdida de aceite en tusa con el proceso de desfrutado. Dando continuidad a estas actividades, en el presente trabajo se evalu� la incidencia de los siguientes aspectos operacionales y agron�micos sobre la impregnaci�n del aceite en tusa: la altura de llenado de las vagonetas, la dosificaci�n de RFF al desfrutador, la capacidad de prensado, el tipo de material gen�tico de palma de aceite procesado, el corte en "V" del ped�nculo del racimo y el procesamiento de racimos con fruto suelto. Estos factores se evaluaron en seis plantas de beneficio de la Zona Central colombiana. La reducci�n de las p�rdidas de aceite impregnado en tusa estuvo entre 0,13 y 0,25% aceite/RFF. La pr�ctica de un ensayo global con algunos de los factores evaluados gener� una reducci�n en la p�rdida del 0,36% aceite/RFF.


�cido l�urico: componente bioactivo del aceite de palmiste.

OLGA LUC�A MORA GIL

Los "aceites tropicales", denominaci�n que incluye al aceite de palmiste, se consideran perjudiciales para la salud humana por su moderado contenido de grasas saturadas. En efecto, el aceite de palmiste tiene entre 41 y 55% de �cido l�urico (�cido graso saturado de cadena media), por lo cual se denomina, junto con los aceites de coco y babass�, como aceites l�uricos. Sin embargo, a pesar del grado de saturaci�n de los aceites l�uricos y sus monoglic�ridos, numerosas publicaciones cient�ficas les han atribuido propiedades nutrac�uticas (antimicrobianas y antivirales), por lo que se ha extendido su uso como ingrediente de f�rmulas especiales para soporte nutricional de pacientes con patolog�as que cursan con cuadros de malabsorci�n (desnutrici�n, SIDA, fibrosis qu�stica, etc.) entre otras aplicaciones. Dados los anteriores hallazgos y que en Colombia el aceite de palmiste es un producto disponible localmente, se presenta una revisi�n del estado de los efectos fisiol�gicos y las aplicaciones actuales y potenciales del �cido l�urico, con el fin de evaluar la posibilidad de generar nuevas aplicaciones para el aceite de palmiste colombiano.

 

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