Plan Indicativo del Gobierno
para el sector Palma de Aceite:
Una necesidad imperiosa para el desarrollo exitoso de esta
actividad
Despu�s de algo m�s de un a�o
de iniciado el gobierno del Presidente �lvaro Uribe
V�lez, los resultados de su gesti�n presidencial
son muy significativos en varios frentes de la vida nacional.
La recuperaci�n de la confianza en la seguridad y
el sentido de la autoridad en Colombia han renovado en los
palmicultores y en muchos otros colombianos, la esperanza
de que en todas las zonas rurales del pa�s se volver�
a respirar el ambiente de orden p�blico y de progreso
que muchos a�os atr�s se tuviera.
Muestra de ello, es la reducci�n de
casi el 50% en los atentados terroristas y de cerca del
32% en el n�mero de secuestros durante su primer
a�o de gobierno. As� mismo, la tasa de crecimiento
de la econom�a en el a�o 2003 estar�
alrededor del 3,5%, la m�s alta de los �ltimos
ocho a�os y superior a los estimativos de la gran
mayor�a de los analistas econ�micos del pa�s.
De igual manera, el desempleo, que agobia a un gran n�mero
de colombianos, ha revertido su tendencia ascendente y se
espera que en las principales ciudades baje de 15,7% en
diciembre de 2002, a 13% en el mismo mes de 2003. Los avances
en materia de inflaci�n y la estabilidad de las tasas
de inter�s por debajo del 8% son tambi�n hechos
para destacar en este primer a�o de gobierno del
Presidente Uribe.
El sector agropecuario, as� mismo,
ha tenido una recuperaci�n importante. El aumento
de m�s de 45% en las colocaciones de cr�dito
de Finagro y las mayores siembras en alrededor de 300.000
hect�reas en el �ltimo a�o, evidencian
el mejor ambiente de inversi�n que tiene el pa�s
para la actividad agropecuaria.
Pero, si bien es cierto que en varios frentes
de la vida nacional el gobierno del Presidente Uribe ha
logrado avances significativos, tambi�n lo es que
persisten razones suficientes para llamar la atenci�n
sobre algunos temas, especialmente relacionados con la actividad
econ�mica y social, en los que su gesti�n
y la de su equipo de trabajo no han respondido a las expectativas
forjadas con su llegada al Palacio de Nari�o.
En efecto, el gobierno deber� revisar,
con la mayor prontitud, su gesti�n en lo que tiene
que ver con el desarrollo del sector agropecuario. Entre
otras razones, por la ausencia de una pol�tica sectorial
agropecuaria de largo plazo que oriente las decisiones de
los inversionistas; la poca claridad sobre el papel de la
agricultura en las negociaciones de comercio internacional;
las se�ales confusas que se han dado sobre los fondos
parafiscales del sector, y la significativa reducci�n
en la asignaci�n presupuestal de que ha sido objeto
la actividad sectorial.
Fedepalma ha realizado intensas gestiones
con los representantes del gobierno para buscar que la pol�tica
econ�mica en general y la agropecuaria en particular,
mejoren las condiciones que conduzcan al desarrollo competitivo
del sector palmero. Para ello, ha venido insistiendo en
la necesidad de contar con un "Plan Indicativo para
el Desarrollo de la Palma de Aceite en Colombia" que
sirva como carta de navegaci�n para orientar el crecimiento
del sector a largo plazo, dentro de una visi�n sostenible
y competitiva.
Para apoyar la formulaci�n de este
plan, Fedepalma elabor� y remiti� al gobierno
actual el documento denominado "Lineamientos de Pol�tica
P�blica para el Desarrollo de la Agroindustria de
la Palma de Aceite en Colombia: 2002 � 2006",
en el que propone una serie de instrumentos de pol�tica
p�blica, tendientes a crear un entorno m�s
competitivo para esta agroindustria. Tal propuesta, sin
embargo, no ha sido acogida hasta el momento por el gobierno.
Con el Plan Indicativo del Gobierno para la
palma de aceite, el sector busca establecer una alianza
con el Estado para lograr que la actividad sea competitiva.
Para el efecto, Fedepalma entreg� inicialmente al
Gobierno Nacional, en el a�o 2000, los resultados
del trabajo de la Visi�n 2020, realizado con la participaci�n
de todos los palmicultores del pa�s. En �l
se visualizan las perspectivas de desarrollo de la Agroindustria
de la Palma de Aceite en los �mbitos nacional e internacional
y las posibilidades reales que tiene Colombia para competir
en esta actividad, dadas diferentes situaciones de entorno
y de evoluci�n de la pol�tica p�blica.
El trabajo es una contribuci�n del sector palmero
al gobierno para identificar los principales lineamientos
que le permitan elaborar su mencionado plan indicativo.
Debe recordarse, al respecto, que la Visi�n
2020 y otros trabajos del sector muestran que las brechas
de competitividad entre la Agroindustria Colombiana de la
Palma de Aceite y sus competidores internacionales, est�n
relacionadas con algunos problemas de manejo empresarial
y otros del entorno econ�mico y social en el que
se desarrolla su actividad.
Entre las limitantes de tipo empresarial se
destacan: la falta de mayores econom�as de escala;
la necesidad de mejorar la eficiencia en productividad y
beneficio del cultivo, y las ineficiencias en la log�stica
de transporte. Para superar estas deficiencias, Fedepalma
y los empresarios palmeros, de forma individual y colectiva,
han venido realizando esfuerzos de productividad y promoviendo
iniciativas tendientes a fortalecer la competitividad del
sector, principalmente mediante la reducci�n de sus
costos.
Sin embargo, las limitantes de mayor relevancia
para mejorar la competitividad del sector est�n en
el llamado "costo pa�s" y la brecha que
�ste genera para competir con los principales productores
de aceites y grasas en el escenario internacional. Estas
limitantes est�n referidas, principalmente, a los
siguientes aspectos: la situaci�n desfavorable de
inseguridad y violencia, la inestabilidad de las pol�ticas
econ�micas y sociales; la falta de una pol�tica
de comercio exterior adecuada y equitativa para todos los
productos de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites
y Grasas; los altos costos de capital y de la tierra; la
inestabilidad en la pol�tica cambiaria; las deficiencias
de infraestructura y de log�stica en la mayor�a
de las zonas palmeras; el mayor costo de la mano de obra;
la escasa inversi�n en investigaci�n y desarrollo
tecnol�gico, y el rezago de la inversi�n en
educaci�n y salud.
De otra parte, en los �ltimos a�os
el gobierno ha desarrollado instrumentos y comprometido
recursos para promover el crecimiento de las siembras en
palma de aceite, especialmente entre peque�os cultivadores,
pero no ha prestado suficiente atenci�n a su responsabilidad
de construir una estrategia integral para desarrollar su
competitividad. Con ello, parece olvidarse que la internacionalizaci�n
de esta actividad demanda mayores exigencias de competitividad
y que, por tanto, el crecimiento del cultivo debe estar
acorde con el potencial que pueda lograr el pa�s
en precios y costos competitivos.
Frente a esta orientaci�n de pol�tica,
Fedepalma ha manifestado al gobierno actual, y a los anteriores,
sus preocupaciones sobre la estrategia de crecimiento que
se viene promoviendo en el sector palmero. Este llamado
es mucho m�s pertinente ahora, cuando la coyuntura
favorable de los precios internacionales puede generar expectativas
equivocadas sobre la inversi�n y la rentabilidad
de esta actividad.
La pol�tica del gobierno debe contemplar
no s�lo estrategias y mecanismos para dinamizar el
crecimiento del cultivo de la palma de aceite sino que tambi�n,
y en lo fundamental, debe tener en cuenta que aqu�llas
deben acompa�arse, como lo ha solicitado Fedepalma
reiteradamente, de instrumentos que impacten en forma positiva
la competitividad de esta agroindustria en el largo plazo.
Son grandes los riesgos y frustraciones que puede tener
el crecimiento sin rumbo del sector palmero colombiano,
especialmente para los peque�os productores, si el
gobierno no propicia las condiciones necesarias para desarrollar
una estrategia econ�mica y social que permita la
competitividad futura de esta actividad.
Valga se�alar al respecto, que la competitividad
no puede ser producto del esfuerzo individual de cada palmicultor
o de cada empresa, sino que debe ser el resultado de acciones
para mejorar la capacidad de competir en conjunto con el
resto de la cadena productiva. La ventaja individual no
es perdurable como s� lo puede ser el esfuerzo colectivo
de los sectores p�blico y privado. Si no se logra
la confluencia de esos esfuerzos para desarrollar y fortalecer
ventajas competitivas, la palmicultura nacional podr�a
enfrentar enormes dificultades para competir en un escenario
comercial m�s globalizado, como el que se inicia
a partir de 2004, con la suscripci�n del Acuerdo
de Integraci�n Comercial con el Mercosur, la regi�n
m�s competitiva del mundo en la producci�n
de aceites y grasas.
En estas condiciones, as� como el gobierno
viene acordando agendas para la desgravaci�n arancelaria
y la exposici�n de la Cadena de Semillas Oleaginosas,
Aceites y Grasas a la competencia internacional, es necesario
tambi�n que elabore su agenda interna para superar
los factores de "costo pa�s" que limitan
la competitividad de este sector productivo. La mejor manera
de hacerlo es concretando su compromiso de preparar y poner
en ejecuci�n un Plan Indicativo para el Desarrollo
de la Agroindustria de la Palma de Aceite, que permita orientar
el desarrollo competitivo de los negocios de los empresarios
actuales y de quienes deseen ingresar a esta actividad.Bogot�,
octubre de 2003