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Actualizado junio de 2008

Volumen 25 No. 1 - 2004

Palmas

 

- Contenido -

Editorial:Vienen tiempos distintos y nuevas realidades en el sector palmero colombiano

Nuevos riesgos en viejas cadenas de suministro: �De d�nde viene el aceite de palma?.
PROFOREST Y ISIS ASSET MANAGEMENT.

Benchmarking: una oportunidad para promover la competitividad de la Agroindustria de Palma de Aceite en Colombia
MARTHA L GUEVARA Q., MARIO E. MANJARR�S M.

Principales tecnolog�as para la elaboraci�n de oleoqu�micos a partir de los aceites de palma y de palmiste. Segunda parte: Tecnolog�a para la producci�n de oleoqu�micos derivados.
DIANA I. JAIMES M., CARLOS A. ROMERO P., PAULO C. NARV�EZ R.

Evaluaci�n de racimos vac�os: de suelo en plantaciones vs combustible para generaci�n de electricidad
N RAVI MENON, ZULKIFLI AB RAHMAN, NASRIN ABU BAKAR.

Regreso a las cosas b�sicas: producci�n sostenible de alto rendimiento en palma de aceite
YUSOF BASIRON Y CHAN KOOK WENG.

�Puede la palma de aceite sustituir el bosque h�medo tropical?.
IAN E. HENSON


Vienen tiempos distintos y nuevas realidades en
el sector palmero colombiano

El mercado mundial de oleaginosas atraviesa por una �poca de grandes cambios en muchos frentes, en las definiciones estrat�gicas del mercado global, en su estructura competitiva y en la distribuci�n geogr�fica de la producci�n y del consumo. Colombia ya empez� a definir su posici�n con respecto a esos cambios, reflejada en los acuerdos de libre comercio que est� emprendiendo y que le significan a la palmicultura nacional grandes amenazas de competitividad. Especialmente peligroso resulta la competencia impuesta por el aceite de soya, el principal sustituto del aceite de palma, producido por los indiscutibles l�deres mundiales: Estados Unidos en el norte, y Brasil, Argentina y Paraguay en el sur del continente americano.

El Acuerdo CAN-Mercosur, que entrar� en vigor el 1 de julio de 2004, y las negociaciones para el tratado de libre comercio con Estados Unidos, que se iniciaron recientemente, se constituyen en los primeros pasos para darles la llave de entrada a Colombia a los productos extranjeros sustitutos de la muy vulnerable cadena de oleaginosas, aceites y grasas local.

Tales procesos conducir�n inexorablemente al marchitamiento de los aranceles y a la desaparici�n de cualquier tipo de protecci�n en el mercado nacional para los productores, porque le restar�n capacidad al Gobierno Nacional para establecer instrumentos y delinear pol�ticas p�blicas a su favor. En consecuencia, se reducir�n los niveles de los precios en el mercado local, debido a que ellos se formar�n m�s por los precios internacionales.

En estas condiciones, en muy poco tiempo ser� el mercado internacional el que establezca o defina las condiciones de la actividad productiva de la palma de aceite en Colombia. Aquellos factores que apoyan el mercado interno del aceite de palma ir�n quedando en desuso. Y en ausencia del Fondo de Estabilizaci�n de Precios y de las franjas de precios -que tambi�n tienden a desaparecer- es necesario acelerar el desarrollo de las capacidades empresariales para conseguir el nivel de competitividad que se requiere frente a las realidades que se avecinan.

No cabe duda de que vienen tiempos distintos, y con ellos tambi�n deber� venir una actitud distinta de los empresarios y de los productores del sector palmero. Esta actitud tiene que involucrar la filosof�a de producir a muy bajo costo, con una mayor eficiencia, productividad y aprovechando todas las econom�as de escala.

Solamente mejorando la competitividad el sector palmero colombiano podr� encarar con �xito la desgravaci�n arancelaria, la tendencia a la baja de largo plazo de los precios de los aceites vegetales y su marcada volatilidad en el mercado internacional. De hecho, los precios del aceite de palma crudo en el mercado mundial vienen cayendo entre 2 y 2,5% anual en t�rminos reales y esta situaci�n se ve a�n m�s agravada por la alta volatilidad de los precios del aceite de palma que oscilan en un rango entre US$200 y US$700 por tonelada, lo que tambi�n le significa a los productores de fruta una marcada fluctuaci�n en sus precios, aproximadamente entre US$30 y US$110 por tonelada. de racimos de fruta fresca.

Los tiempos en realidad han cambiado para la Agroindustria de la Palma de Aceite colombiana. El escenario que se erigi� junto con la actividad palmera y estuvo vigente hasta finales de los ochenta es muy diferente al que se comenz� a plantear en la d�cada del noventa, cuando se dieron los primeros pasos en el pa�s hacia la apertura comercial. En los ochenta el escenario estaba basado en una estructura paternalista, de defensa a ultranza de la producci�n nacional, de prohibici�n de importaciones, de acuerdos de absorci�n con la industria y de incentivos gubernamentales. Incluso, la actitud de muchos productores era m�s proclive a esperar que sus clientes les compraran su producto por obligaci�n o por necesidad, que a hacer un trabajo de mercadeo focalizado.

Por el contrario, el escenario de los noventa est� basado en los principios de libre comercio, permitiendo que los agentes comerciales disfruten de libertad de mercado, a pesar de la enorme asimetr�a existente entre ellos, como se ha demostrado en editoriales anteriores.

Ahora bien, no son s�lo los acuerdos bilaterales o multilaterales los que est�n internacionalizando la actividad palmera colombiana, tambi�n lo viene haciendo la din�mica misma de su crecimiento. Para ilustrar esta aseveraci�n, basta con mirar las cifras de siembra y de producci�n del sector.

Al finalizar 2003 hab�a un poco m�s de 200.000 hect�reas sembradas en palma de aceite. Este a�o ya se han establecido viveros para unas 20.000 hect�reas adicionales; es m�s, hay empresarios que han comprado otra cantidad de semillas para sembrar viveros en 2005. As� que f�cilmente se podr�an contar cerca de 250.000 hect�reas sembradas al finalizar el pr�ximo a�o, con productividad media superior a cuatro toneladas de aceite por hect�rea.

Lo anterior significa que en breve se producir�an m�s de un mill�n de toneladas de aceite de palma, cifra que representa casi el doble de la producci�n anual de los dos �ltimos a�os. Debido a que el mercado interno ha mostrado una capacidad de absorci�n del producto limitada que es ligeramente superior a las 400.000 toneladas, es de esperarse que las exportaciones pronto superen el consumo dom�stico de aceite de palma. Con ese ritmo, las ventas en el exterior de la Agroindustria de la Palma de Aceite en los pr�ximos cuatro o cinco a�os tendr�an igual o mayor importancia que las locales.

Este escenario traer� repercusiones negativas en el ingreso del sector palmero. Exportar significa costos m�s altos para las empresas de palma de aceite, dado que Colombia es un tomador de precios en el mercado mundial de semillas oleaginosas, aceites y grasas. Costos, como los de transporte, que sirven de protecci�n natural para los sustitutos importados cuando se venden en el mercado dom�stico, se convierten en un costo adicional cuando el mismo producto se vende en el mercado externo. Este mayor costo que es asumido por las empresas palmeras con el fin de competir en el mercado internacional, representar�a un ingreso neto m�s bajo.

As� las cosas, para tener �xito en el futuro pr�ximo el tema diario de an�lisis en la agroindustria se llama "costos". El empresario y el sector deben reducirlos a como d� lugar, teniendo en la mente el logro de muy buenas condiciones empresariales, en un entorno social y econ�mico sano. S�lo as� podr�a asegurarse que dentro de poco tiempo los productos colombianos de la palma de aceite podr�n competir en el mercado, como hoy en d�a pueden hacerlo los de otros pa�ses, cuyos productores s� cuentan con la garant�a de un entorno suficientemente competitivo.

Por supuesto que lo planteado hasta ahora, en el sentido de que comercializar la producci�n ha sido relativamente f�cil, no significa que deba desconocerse al mercado interno como el mercado natural por excelencia. �ste debe abastecerse en forma decidida con estrategias masivas de penetraci�n, que incluyan un adecuado mercadeo y unas estrategias de ventas audaces, el fortalecimiento de la organizaci�n de los productores y el mejoramiento de la log�stica.

En la perspectiva de una mayor oferta de aceites de palma y de palmiste en Colombia, es imperativo que las empresas palmeras encuentren o desarrollen nuevos mercados que no se limiten a los tradicionales usos comestibles. Vale mencionar la industria oleoqu�mica que, aunque incipiente en Colombia, ya muestra grandes potencialidades en otros pa�ses del mundo para el mercado del aceite de palma y sus subproductos.

El biodiesel es otro de los temas que ha suscitado el inter�s del sector palmero, especialmente por el significativo tama�o potencial de su mercado. En este tema es necesario tener claridad. Si bien es cierto que el suministro de materia prima para producir este combustible representar�a para los palmicultores un nicho inexplorado, tambi�n lo es que el proyecto a�n no es viable econ�micamente debido al alto y no competitivo costo de los aceites vegetales como materia prima. De hecho, ha tenido que ser subsidiado por los gobiernos de todos los pa�ses en los que se han emprendido acciones para producirlo.

As� que en Colombia habr� que definir muy bien las verdaderas posibilidades de su implantaci�n como alternativa a los combustibles que no son amigables con el medio ambiente. Debe sustentarse econ�micamente, tanto para los productores como para los consumidores, de manera que su ejecuci�n est� basada en realidades y no en meras especulaciones.

El proyecto biodiesel involucra esfuerzos gigantescos de los palmicultores, la academia y el gobierno, que deber�n acompa�arse de investigaci�n y b�squeda de tecnolog�as existentes que puedan adaptarse a las necesidades de Colombia.

Vienen tiempos distintos y se avecinan con rapidez. Las estrategias utilizadas efectivamente para proteger el mercado interno en el pasado ya no tienen la misma validez en la actualidad ni en el futuro cercano. Estos son los retos de la globalizaci�n y de un modelo de Estado m�s regulador que protector. Muchas decisiones est�n en manos de los productores y �stos deber�n tomarlas a tiempo y con creatividad, para garantizarle un futuro exitoso a la agroindustria colombiana de la palma de aceite.


Nuevos riesgos en viejas cadenas de suministro: �De d�nde viene el aceite de palma?

PROFOREST Y ISIS ASSET MANAGEMENT.

Resumen

Este documento corresponde al reportaje de la empresa Isis Asset Management sobre la encuesta que realiz� entre 27 grandes compa�as consumidoras de aceite de palma y sus ingredientes derivados. Las preguntas se relacionaron con los riesgos que afrontar�an por las dudas que existen en el mundo entero sobre la sostenibilidad ecol�gica de este tipo de productos y su cadena de proveedores. El reporte concluye que los inversionistas no pueden ignorar estos aspectos y deben trabajar sobre ellos, antes de que tengan un impacto negativo en el valor de sus acciones.


Benchmarking: una oportunidad para promover la competitividad de la Agroindustria de Palma de Aceite en Colombia

MARTHA L GUEVARA Q., MARIO E. MANJARR�S M

Resumen

El benchmarking es una herramienta de mejoramiento continuo del desempe�o, que se logra gracias al aprendizaje de mejores pr�cticas y al entendimiento de los procesos que las conllevan. Su aplicaci�n implica realizar cuatro pasos. El primero es el conocimiento del propio proceso, seguido del an�lisis de los procesos de los otros, para luego compararlos y finalmente realizar las tareas necesarias para cerrar la brecha de desempe�o. Esta herramienta requiere ver m�s all� de la propia organizaci�n para examinar c�mo los otros alcanzan diferentes niveles de desempe�o y los procesos que permiten dichos niveles, de tal manera que si lo aprendido es aplicado apropiadamente, se facilita el mejoramiento en �reas clave del ambiente empresarial. La aplicaci�n de la metodolog�a de benchmarking permite la constante acumulaci�n de experiencias y conocimientos, que pueden ser utilizados en los �mbitos organizacional y cultural de las empresas. Este documento busca brindar los principales elementos metodol�gicos para la realizaci�n exitosa de ejercicios de benchmarking en la agroindustria de la palma de aceite en Colombia.


Principales tecnolog�as para la elaboraci�n de oleoqu�micos a partir de los aceites de palma y de palmiste. Segunda parte: Tecnolog�a para la producci�n de oleoqu�micos derivados

DIANA I. JAIMES M., CARLOS A. ROMERO P., PAULO C. NARV�EZ R.

Resumen

En este art�culo se presenta un resumen de las tecnolog�as disponibles para la producci�n de oleoqu�micos derivados de los aceites de palma y de palmiste, fruto de la recopilaci�n de la informaci�n disponible en libros, art�culos y patentes. Se inicia con la tecnolog�a para la producci�n de �steres grasos, seguido de la tecnolog�a para la producci�n de jabones y sales met�licas, amidas grasas, tensoactivos cati�nicos, ani�nicos, terminando con la tecnolog�a para la producci�n de otros derivados de los aceites de palma y de palmiste, tales como el aceite de palma epoxidado, los alcoholes G�erbert y las resinas alqu�dicas.


Evaluaci�n de racimos vac�os: de suelo en plantaciones vs combustible para generaci�n de electricidad

N RAVI MENON, ZULKIFLI AB RAHMAN, NASRIN ABU BAKAR

Resumen

Este art�culo presenta un an�lisis econ�mico de la utilizaci�n de racimos vac�os como cobertura de suelo o como combustible, sin tomar en cuenta la inversi�n de capital en el proyecto de producci�n de electricidad a partir de energ�a renovable.


Regreso a las cosas b�sicas: producci�n sostenible de alto rendimiento en palma de aceite

YUSOF BASIRON Y CHAN KOOK WENG

Resumen

La industria de la palma de aceite realiza su producci�n de alimentos, fibra, oleoqu�micos, farmac�uticos y nutrace�ticos bajo pr�cticas agr�colas progresistas para asegurar un medio ambiente sano y viable b�sico para el desarrollo sostenible. El regreso a las cosas b�sicas requiere considerar dos perspectivas. La primera es tener una visi�n global telesc�pica que demuestre que el sistema de cultivo de la palma de aceite protege las �reas tropicales sembradas con este cultivo a escala internacional, nacional, de plantaci�n e individual. La palma de aceite, como un sistema de agrosilvicultura, se ha convertido en un sistema agr�cola eficiente que satisface las necesidades de alimentos y fibra de la creciente poblaci�n mundial y convierte los recursos de suelo, agua y aire en elementos productivos y sostenibles para la producci�n de aceite de palma y sus derivados. Como consecuencia del requisito ambiental de que el aceite de palma debe ser producido en forma sostenible, la industria tiene que adoptar la segunda perspectiva que es el enfoque microsc�pico, donde se cumple con las necesidades ambientales requeridas a escala internacional, nacional y de plantaci�n, desarrollando indicadores de sostenibilidad en este campo. La industria debe demostrar que el cultivo de palma de aceite limpia el aire removiendo grandes cantidades de di�xido de carbono de la atm�sfera a trav�s de su excelente habilidad de secuestraci�n de carbono, que regula los ciclos hidrol�gicos a trav�s de los efectos de bosque h�medo y estabiliza el suelo a trav�s de un robusto sistema radical, la gran producci�n de hojarasca y el espeso dosel. A diferencia de los cultivos de oleaginosas anuales, el agrobosque de palma es un h�bitat biodiverso para muchas especies de plantas y animales. La industria practica un sistema integrado de manejo de plagas para preservar los depredadores y reducir el uso de pesticidas. Un sistema de producci�n sostenible de aceite de palma tan avanzado debe ser bien planeado, puesto en marcha y administrado para obtener un alto rendimiento por hect�rea. Sin embargo, en la industria malaya de palma de aceite, el rendimiento por hect�rea ha estado estancado desde mediados de la d�cada del ochenta. Es necesario que la industria se esfuerce en obtener el m�ximo rendimiento econ�mico. Se debe alcanzar un alto nivel de rendimiento con un costo m�nimo por unidad de producci�n. El alto rendimiento con materiales mejorados, bajos costos de producci�n, manejo apropiado de la fertilidad del suelo y medidas de protecci�n del cultivo dar�n a la industria la mejor oportunidad para obtener utilidades, a�n en condiciones de precios bajos. Esto, sin duda, permitir� que las plantaciones obtengan mayores utilidades cuando los precios est�n m�s altos. Por tanto, el regreso a las cosas b�sicas requiere manejar y sostener con eficiencia los altos rendimientos.


�Puede la palma de aceite sustituir el bosque h�medo tropical?

IAN E. HENSON

Resumen

El bosque h�medo tropical es una gran reserva de biodiversidad animal y vegetal, representa un inmenso dep�sito de carbono, sirve como regulador de flujo de agua y conserva la estructura, materia org�nica y nutrientes del suelo a trav�s de procesos de reciclaje y protecci�n f�sica de la naturaleza. Es posible que tambi�n regule el clima regional. El �rea de estos bosques se est� reduciendo mientras que las plantaciones, como la palma de aceite, se han expandido considerable-mente en los �ltimos a�os. Este art�culo examina brevemente hasta que punto una plantaci�n de palma de aceite puede cumplir las funciones naturales del bosque. Se concluye que, siempre y cuando las pr�cticas culturales y manejo sean apropiados, la palma de aceite puede emular al bosque en muchas formas y en este sentido es superior a muchas otras alternativas agr�colas. Sin embargo, habr� una reducci�n inevitable en biodiversidad y almacenamiento de carbono comparado con el bosque y, por tanto, es importante lograr un equilibrio entre la expansi�n agr�cola y la conservaci�n del bosque.

 

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