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Actualizado junio de 2008

Volumen 25 No. 2 - 2004

Palmas

 

- Contenido -

Editorial:AUTONOM�A Y UNIDAD GREMIAL DEL SECTOR PALMERO, El debate actual sobre la competitividad y el crecimiento del cultivo

Desarrollo sostenible en la industria de la palma de aceite.
Teoh Cheng Hai.

�Por qu� se enrancian las grasas y aceites?
Wilman Antonio Delgado �vila.

Un ingrediente para cosm�ticos derivados del aceite de palmiste.
Salmiah Ahmad.

Efectos del aceite de palma en lipoprote�nas y l�pidos del plasma.
Kalyana Sundram.

Nueva estructura organizacional de Cenipalma: resultado de la evoluci�n fortalecimiento del centro
Martha Ligia Guevara Quintero.

Memorias XXXII Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite

Estudio de Competitividad de la cadena de la palma de aceite

L�a Guterman Bromberg.

Acciones en pro de la competitividad de las cadenas petroqu�micas, pl�sticos y caucho de Colombia: experiencias del instituto de capacitaci�n e investigaci�n del pl�stico y del caucho � ICIPC
Ana Rita C�rdenas Mendoza

Negociaciones comerciales de TLC Colombia - Estados Unidos. Elementos para la negociaci�n del sector agropecuario en el TLC.
Andr�s Espinoza Fenwarth.

Negociaciones comerciales del TLC Colombia - Estados Unidos
Felipe Jaramillo Trujillo

Balance de la seguridad democr�tica de la administraci�n del presidente Uribe
Alfredo Rangel Su�rez

Estudio sobre la prefactibilidad tecnica y ecnon�mica de la producci�n en Colombia de los derivados del aceite crudo de palma como carburantes para motores ciclo diesel.
Arturo Infante Villareal y Eduardo del Hierro.

Perspectivas del sector de las oleaginosas para el 2015.
John Cropley.


AUTONOM�A Y UNIDAD GREMIAL DEL SECTOR PALMERO
El debate actual sobre la competitividad y el crecimiento del cultivo

Los gremios pueden jugar un papel muy importante en el desarrollo de los sectores econ�micos. Estas entidades son conformadas por un grupo de personas o empresas unidos por intereses comunes y cuyo principal prop�sito es servir las necesidades, promover beneficios colectivos para sus afiliados y propiciar el desarrollo competitivo de la industria o sector que ellos representan. En los pa�ses en desarrollo, donde los gobiernos casi siempre carecen de la capacidad para proveer servicios adecuados para los sectores econ�micos, los gremios o sectores econ�micos organizados proveen servicios complementarios y ofrecen, por lo menos, instituciones alternativas o suplementarias a las entidades oficiales, generalmente d�biles en los pa�ses en desarrollo (Doner y Scneider, 2000).

Para realizar su prop�sito, los gremios o los sectores econ�micos organizados establecen una agenda que sirva como marco de referencia para implementar sus objetivos y estrategias dise�adas por sus respectivos sectores. Sin embargo, esta agenda debe ser implementada en un entorno donde las pol�ticas econ�micas, sociales y otras del gobierno tienen un papel muy importante.

Al igual que los gremios, el Gobierno por su parte tambi�n dispone de una agenda de pol�tica, plasmada, por lo general, en el plan de desarrollo que propone para su per�odo presidencial cada mandatario. Es usual que la agenda gubernamental se oriente hacia temas de car�cter general que son transversales a muchas actividades productivas. Algunas pol�ticas espec�ficas sobre ciertos sectores pueden ser expl�citamente incluidas en el plan de desarrollo del Gobierno. Sin embargo, �sto no necesariamente implica que el enfoque sobre un determinado tema en la agenda del Gobierno est� alineado con el enfoque que sobre el mismo tema tenga la agenda de un sector productivo en particular. En vista de esto, y para asegurar que las pol�ticas espec�ficas sean implementadas en beneficio del sector productivo y del pa�s, surge la necesidad para ambas partes, el Gobierno y los gremios en representaci�n del sector privado, de dialogar y concertar para que las prioridades del sector productivo sean atendidas de la manera m�s eficiente.

Es importante que el Gobierno adelante esa concertaci�n con los gremios que representan el sector productivo y no individualmente con los empresarios para garantizar que los intereses comunes y no los particulares sean articulados en las pol�ticas nacionales. Especialmente en las actuales circunstancias de nuestro pa�s, que tiene un alto nivel de informalidad y una institucionalidad muy fr�gil, el Gobierno debe ser el primer interesado en la b�squeda del bien com�n, en reducir la informalidad y en fortalecer la institucionalidad.

En el caso de la Agroindustria de la Palma de Aceite, la Federaci�n Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, es el gremio que representa el sector palmero del pa�s. Por m�s de 40 a�os esta entidad, ha venido delineando una ruta de desarrollo para el sector y tiene un norte claro para dirigir su acci�n gremial en el largo plazo. As� mismo, los �ltimos gobiernos, y en particular la administraci�n del presidente �lvaro Uribe V�lez han venido mostrando creciente inter�s por la actividad productiva de la palma de aceite y han formulado pol�ticas espec�ficas para su crecimiento.

Infortunadamente, el enfoque del Gobierno, con respecto de las prioridades del sector y de su desarrollo, no est� completamente alineado con el del gremio. La administraci�n del presidente �lvaro Uribe est� focalizada principalmente en la promoci�n masiva del cultivo, mientras que la atenci�n de Fedepalma se centra en el mejoramiento de la competitividad.

Hay diferentes opiniones sobre la pol�tica de promoci�n masiva del cultivo de la palma de aceite. Por una parte, �sta puede ser vista como una estrategia empresarial positiva para reducir costos, en la medida en que se traduzca en mayor aprovechamiento de las econom�as de escala de la actividad productiva. Por otra, puede ser vista con preocupaci�n, por cuanto en las actuales condiciones de desarrollo y competitividad del cultivo, el crecimiento masivo tiende a traducirse en menores m�rgenes o en eventuales p�rdidas para los productores, cuyas inversiones est�n atadas en la actividad y no pueden moverse f�cilmente, debido a que se trata de un cultivo de tard�o rendimiento.

De la misma manera, no debe olvidarse que la producci�n de aceite de palma en Colombia es marginalmente competitiva, no necesariamente porque sea ineficiente a nivel de finca o en los plantas extractoras, sino porque existen otros factores que inciden en la competitividad general del sector. De hecho en algunos indicadores de productividad Colombia supera a varios de los principales pa�ses productores como Malasia. En efecto, el sector palmero colombiano es competitivo en el mercado local, pero en muchas ocasiones no lo es en el de exportaci�n, debido a que existen competidores internacionales que tienen costos de producci�n m�s bajos que Colombia y tambi�n a que se tienen otros productores con costos m�s altos que reciben subsidios de sus gobiernos, lo que les permite competir internacionalmente.

Ahora bien, Colombia es un tomador de precios en el mercado de semillas oleaginosas, aceites y grasas. Su producci�n dom�stica de aceite de palma ya es excedentaria en el mercado local, por lo que los vol�menes adicionales deben dirigirse al mercado internacional. Los precios dom�sticos, protegidos por aranceles, para corregir las distorsiones en el mercado internacional y para proteger los productores nacionales, son m�s altos que los precios netos que el productor recibe cuando decide vender al mercado internacional y, en algunas ocasiones, estos precios en el mercado de exportaci�n podr�an no llegar a cubrir los costos actuales de producci�n, afectando adversamente el ingreso medio de los palmicultores. Es en esta disyuntiva, que el debate sobre la promoci�n masiva del cultivo dentro del gremio del sector palmero, as� como entre este con el Gobierno, debe ser analizado

Desde el punto de vista de los productores, el crecimiento ser� bueno siempre y cuando sea competitivo; es decir, si ese crecimiento se refleja en una disminuci�n de los costos de producci�n superior a la reducci�n en el ingreso medio que se obtiene en virtud de las ventas a los nuevos mercados. Si esta condici�n no se da, el crecimiento se convertir� en un factor adverso al desarrollo del sector, por cuanto las ventas a nuevos mercados se traducir�n en la merma de los ingresos y la eventual p�rdida para los productores. Todo ello, adem�s, afectar� directamente las actuales condiciones de retorno de la inversi�n que, por cierto, no son muy holgadas, debido a la alta volatilidad de los precios en el mercado internacional (los precios internacionales del aceite de palma fluct�an entre US$200 y US$700 por tonelada). Por consiguiente, crecimiento y competitividad pueden ser temas compatibles e incluso complementarios en unas circunstancias, pero perfectamente antag�nicos en otras situaciones.

Por las consideraciones anteriores, Fedepalma ha venido insistiendo, tanto al Gobierno como a los palmicultores, en que la estrategia de desarrollo y crecimiento del sector deben llevarse a cabo con mayor �nfasis en la competitividad, de manera que se eliminen los riesgos que implican las circunstancias descritas y que podr�an llevar al fracaso potencial de esta agroindustria.

Esa posici�n estrat�gica de Fedepalma est� reflejada en la Visi�n 2020, en la que se sientan las bases para un plan de desarrollo del sector palmero de largo plazo en Colombia, cuya implementaci�n est� condicionada a la puesta en marcha de una estrategia integral de desarrollo en la que participen en forma activa el Gobierno, el gremio y los palmicultores. Infortunadamente, algunas personas han evaluado ese documento parcialmente, concentr�ndose en la estrategia de crecimiento y dejando de lado los aspectos y factores necesarios para promover la competitividad del sector.

En realidad, el �nico crecimiento sostenible para el cultivo de la palma de aceite en el largo plazo es aquel que se fundamenta en una mayor competitividad, bien sea porque el propio crecimiento contribuye significativamente a reducir los costos de producci�n o porque el Gobierno, el gremio y los palmicultores son concientes de los papeles que ellos tienen que jugar para que este crecimiento se traduzca en mayores eficiencias y en mejor competitividad del sector.

Sin embargo, en muchos casos, la manera como viene creciendo en Colombia el cultivo de palma de aceite en los �ltimos a�os, no da los avales necesarios de que se est�n llevando en forma consistente para lograr mejoras suficientes en competitividad que garanticen la sostenibilidad y el bienestar a todos los palmicultores.

Fedepalma le ha indicado al Gobierno Nacional que existe un desbalance de su �nfasis entre las pol�ticas y los instrumentos que se vienen utilizando para promover el crecimiento del cultivo de la palma de aceite, y las pol�ticas e instrumentos necesarios para lograr su mayor competitividad. Numerosos textos de econom�a muestran que los gobiernos pueden contribuir en promover la competitividad de los sectores productivos, creando un ambiente propicio para los negocios, caracterizado por un entorno econ�mico estable y una infraestructura p�blica competitiva, entre otros. No obstante, el principal enfoque del Gobierno colombiano ha sido el de promover el crecimiento acelerado del cultivo de la palma de aceite, aislando esta estrategia de otros factores necesarios para la competitividad. Esta es una posici�n que no comparte Fedepalma en representaci�n de los palmicultores.

El �nfasis gubernamental en el crecimiento masivo del cultivo de la palma de aceite tiene dos motivaciones principales: una, la generaci�n de empleo en muchas �reas rurales, para contribuir a su bienestar y a solventar su situaci�n de pobreza y desempleo; y otra, a aliviar la presi�n energ�tica del pa�s y a asegurar la disponibilidad de otras fuentes en el futuro. Debido a que el aceite de palma representa un potencial para la producci�n de combustibles renovables alternativos, como por ejemplo el biodi�sel, el Gobierno a puesto su atenci�n en promover el crecimiento r�pido del �rea cultivada en palma de aceite.

Ambas motivaciones son v�lidas y de suma importancia. Pero para superarlas, no s�lo se requiere estimular el crecimiento del �rea sembrada en palma de aceite; sino tambi�n, que las nuevas siembras sean competitivas y contribuyan a la sostenibilidad de todo el sector. De no ser as�, el esfuerzo de crecimiento que se haga, por parte del Gobierno, no ser� sostenible y podr�a llegar a traducirse en frustraciones y en una nueva fuente de malestar para peque�os cultivadores y muchos empresarios palmicultores cuyas inversiones, que contribuyen a la generaci�n de empleo y al desarrollo de las �reas rurales, podr�an estar en peligro.

En conclusi�n, si bien es importante que el Gobierno tenga al sector palmero en su agenda, tambi�n es imperativo que por parte del Gobierno se pueda asegurar que no solo sus intereses sino tambi�n los del sector privado est�n articulados en sus pol�ticas. El Gobierno debe garantizar que exista una estrecha coordinaci�n entre estos intereses para poder avanzar en el desarrollo competitivo del sector y aprovechar experiencias valiosas de los empresarios palmeros en Colombia. La mejor manera de lograrlo, es formulando y propiciando una pol�tica integral de desarrollo para esta agroindustria que permita establecer claras y consistentes pol�ticas para el sector, avanzar significativamente en la competitividad sectorial, y cerrar la brecha de costos que hoy se tiene frente a los principales pa�ses competidores en el �mbito mundial. Eso sentar� definitivamente las bases para que el sector crezca sin reservas. Para ello, Fedepalma seguir� insistiendo ante el Gobierno Nacional en la necesidad de formalizar un plan indicativo para el desarrollo de la palma de aceite, que oriente el crecimiento del sector hacia el largo plazo, de manera sostenible y competitiva.

As� como no es v�lido que el enfoque de una agenda sectorial o gremial se imponga sobre la agenda nacional de Gobierno, tampoco lo es que el enfoque de la agenda del Gobierno ignore las particularidades y las posibilidades reales de cada sector. Por ello, las dos partes, el Gobierno y el gremio, deben concertar para impulsar e implementar pol�ticas que sirvan tanto a los intereses de la naci�n como a los de los propios palmicultores. Para propiciar sinergias que beneficien tanto al sector productivo palmero como al pa�s en general, es importante que el Gobierno respalde y reconozca la autonom�a, unidad y representaci�n gremial de Fedepalma.


Desarrollo sostenible en la industria de la palma de aceite.

Teoh Cheng Hai.

Resumen

El concepto de desarrollo sostenible se caracteriza por tres sistemas de valores relacionados con la sociedad, la econom�a, y el ecosistema (gente, utilidades y planeta) que constituyen los tres puntos fundamentales. En el sentido m�s amplio, estos tres puntos abarcan todo el conjunto de valores, temas y procesos que las compa��as deben abordar para minimizar cualquier efecto adverso que resulte de sus actividades y para crear valor econ�mico, social y ambiental. Este estudio pretende examinar los tres fundamentos de la industria palmera, con base en informaci�n publicada de compa��as que cotizan en la Bolsa de Kuala Lumpur. La discusi�n toma en cuenta las necesidades y expectativas de varios interesados primarios y secundarios que deben ser abordadas por la industria.

Dentro de la industria palmera existe un amplio espacio para mejorar el aspecto econ�mico especialmente con relaci�n a la gran diferencia en productividad en t�rminos de rendimientos de RFF por hect�rea y tasa de extracci�n de aceite (TEA). El aumento en productividad de la tierra y eficiencia en el proceso tendr�a un impacto positivo en el aspecto ambiental; podr�a reducir la presi�n sobre la apertura de nuevas tierras al desarrollo de plantaciones.

Con base en informaci�n obtenida de informes corporativos anuales, s�lo 4 de las 23 compa��as estudiadas han demostrado un fuerte compromiso con el medio ambiente, por tanto existe la oportunidad de mejorar en el campo ambiental. Aunque varias compa��as han reportado el uso de pr�cticas ambientales sostenibles, como cero quemas, no hay suficiente evidencia para demostrar el actual desempe�o ambiental de la industria ni el proceso para el mejoramiento continuo de acuerdo con los criterios establecidos por el Premio Nacional para Informes Corporativos Anuales (Nacra).

En general, el desarrollo social en la industria es positivo y muchas compa��as han demostrado su compromiso hacia el bienestar de sus empleados y de la comunidad en general.


�Por qu� se enrancian las grasas y aceites?

Wilman Antonio Delgado �vila.

Resumen

El fen�meno de enranciamiento de sustancias grasas, es conocido t�cnicamente como degradaci�n oxidativa o peroxidaci�n lip�dica, es uno de los par�metros que m�s afecta la calidad de los productos grasos y es algo que notamos a diario sobre todo en nuestros hogares. La rancidez en las grasas y aceites se caracteriza por la aparici�n de olor y sabor desagradables debido a la presencia de sustancias vol�tiles (aldeh�dos, cetonas e hidrocarburos) generadas durante el deterioro oxidativo (Frankel, 1998).

La peroxidaci�n lip�dica se desarrolla b�sicamente en dos escenarios: dentro de los organismos (in-vivo) o fuera de ellos (ex-vivo) como grasas y aceites puros o en alimentos. En sistemas in-vivo, este proceso genera el fen�meno conocido como "estr�s oxidativo" el cual se caracteriza por la aparici�n de m�ltiples trastornos org�nicos, y en los sistemas ex-vivo trae como consecuencia la rancidez, que no es otra cosa que el deterioro de las caracter�sticas organol�pticas del producto, afectando la aceptabilidad del mismo por parte de los consumidores.


Un ingrediente para cosm�ticos derivados del aceite de palmiste.

Salmiah Ahmad.

Resumen

El aumento en la producci�n de aceite de palmiste por sus valiosos �cidos grasos C12-C14 ha conducido a un aumento en la producci�n de subproductos de bajo valor. El Dr. Salmiah Ahmad, la Junta Malaya del Aceite de Palma y Luigi Rigano escriben sobre el potencial para la aplicaci�n en cosm�ticos de uno de estos subproductos, el �cido oleico.


Efectos del aceite de palma en lipoprote�nas y l�pidos del plasma.

Kalyana Sundram.

Resumen

Nuestro conocimiento de los efectos del aceite de palma en los l�pidos de la sangre, lipoprote�nas, y de los factores de riesgo asociados con enfermedades coronarias (EC) ha progresado r�pidamente. Cuando el consumo de grasa se ha probado a los niveles recomendados (~30% energ�a), el aceite/ole�na de palma da como resultado perfiles de l�pidos del plasma comparables a los obtenidos con aceites comestibles monoinsaturados. Las combinaciones de �cido l�urico y mir�stico tal como se encuentran en coco, palmiste y grasa de leche aumentan de manera significativa los niveles de l�pido del plasma con relaci�n a los que se encuentran con aceite y ole�na de palma que son ricos en �cido palm�tico y oleico. Esta diferenciaci�n entre �cidos grasos saturados se considera crucial para la imagen nutricional del aceite de palma. Esta imagen se ha mejorado a�n m�s con los hallazgos que el aceite de palma reduce la lipoprote�na-asociada con el riesgo de enfermedades coronarias cuando se compara con grasas hidrogenadas y plantea la posibilidad de usar formulaciones basadas en aceite de palma para lograr formulaciones de grasa s�lida con cero contenido de �cidos grasos trans.


Nueva estructura organizacional de Cenipalma: resultado de la evoluci�n fortalecimiento del centro

Martha Ligia Guevara Quintero.

Resumen

Desde que inici� sus labores en 1991, el Centro de Investigaci�n en Palma de Aceite (Cenipalma) ha mantenido una visi�n de futuro que le ha permitido anticiparse a los requerimientos tecnol�gicos de los palmicultores y evolucionar al tiempo con los cambios acaecidos en el sector palmicultor, y el desarrollo de la tecnolog�a a nivel nacional e internacional.

En este art�culo se describe la evoluci�n de los t�picos de investigaci�n que ha debido abordar Cenipalma y que le han implicado implementar algunos cambios. Todo esto como antesala para presentar y justificar la nueva estructura organizacional del Centro que ha empezado a regir en el a�o 2004.

Se profundiza en la exposici�n de la metodolog�a aplicada para definir esta nueva estructura, la cual es coherente con el direccionamiento estrat�gico del Centro, el sistema de gesti�n de calidad que se est� implantando, los requerimientos de atenci�n integral a los palmicultores, el enfoque interdisciplinario, la organizaci�n matricial y la flexibilidad para responder oportunamente a las demandas de la agroindustria y a los cambios en el entorno.


Memorias XXXII Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite.

Estudio de Competitividad de la cadena de la palma de aceite

L�a Guterman Bromberg.

Resumen

El objetivo fundamental de este estudio es construir y analizar los costos de producci�n de fruto y aceite crudo, para evaluar la competitividad del aceite de palma dentro del marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) y el Acuerdo de Libre Comercio para las Am�ricas (Alca). Esto es con el fin de aportar criterios y elementos de juicio a los negociadores que permitan tener en cuenta las conclusiones y generar unos elementos de negociaci�n que le den competitividad al pa�s a trav�s del tiempo, mientras se lleva a cabo la desgravaci�n e inclusive medidas de pol�tica que permitan adecuar la producci�n a este proceso.

La estructura, el nivel de costos de producci�n y la competitividad est�n afectados por elementos de tipo coyuntural y estructural. Sin embargo, para prop�sitos de este an�lisis el criterio que debe prevalecer consiste en tener una visi�n de mediano y largo plazos, por lo cual se trata de obviar los problemas coyunturales que afectan temporalmente a la producci�n y su entorno. De ah� que se abordan los elementos de tipo estructural, sin dejar de lado los coyunturales dentro del entorno, producci�n, niveles de costo y de precios, y los an�lisis est�n sujetos a sensibilidades para tener los distintos escenarios que enfrentan los empresarios.


Acciones en pro de la competitividad de las cadenas petroqu�micas, pl�sticos y caucho de Colombia: experiencias del instituto de capacitaci�n e investigaci�n del pl�stico y del caucho � ICIPC


Ana Rita C�rdenas Mendoza.

La Asociaci�n Colombiana de Industria Pl�sticas (Acopl�sticos) trabaja en aras del mejoramiento de la productividad y de la competitividad, en particular de la cadena petroqu�mica, pl�sticos y cauchos. Re�ne empresas del sector qu�mico de transformaci�n de pl�sticos y de cauchos, de pinturas y de tintas y tambi�n de fibras qu�micas. Su objetivo fundamental es el de trabajar en t�rminos de cadena productiva y tambi�n se ha trabajado un poco en clusters de la producci�n incursionando en otras �reas que hacen a estos sectores productivos. Desde 1970 se buscaba un esquema que permitiera a los sectores productivos nacionales tener una posibilidad en materia de capacitaci�n de recursos humanos y es as� como hacia 1987 se constituye el Instituto de Capacitaci�n e Investigaci�n del Pl�stico y del Caucho (ICIPC) como una fundaci�n sin �nimo de lucro. En este texto se presentan la evoluci�n, logros, objetivos, fundamentos y alcances del Instituto.


Negociaciones comerciales de TLC Colombia - Estados Unidos. Elementos para la negociaci�n del sector agropecuario en el TLC.


Andr�s Espinoza Fenwarth.

En esta presentaci�n se analizan las dos perspectivas del Tratado de Libre Comercio (TLC): la comercial y la pol�tica. El autor responde a diversos interrogantes sobre c�mo Colombia y su equipo negociador adelanta la negociaci�n frente a Estados Unidos, en compa��a de Ecuador y Per�. Los postulados del gobierno, los principios de negociaci�n, los objetivos centrales y espec�ficos, los contextos en que se adelanta la negociaci�n, las ayudas internas de Estados Unidos a sus productores, la franja de precios y los beneficios y costos sociales son algunos de los aspectos que aborda el coordinador del Ministerio de Agricultura en la negociaci�n. Y como bien dec�a el propio presidente Uribe: "En Colombia una agricultura d�bil equivale a un terrorismo fuerte", de ah� que este tema sea de vital importancia para el futuro del agro colombiano.


Negociaciones comerciales del TLC Colombia - Estados Unidos.


Felipe Jaramillo Trujillo.

Esta intervenci�n se refiere a c�mo se adelantan �metodolog�a, prop�sitos, fundamentos y temas-, de las negociaciones para el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Estados Unidos con Colombia, Ecuador y Per�, c�mo se han desarrollado los trabajos previos, c�mo est� conformado el equipo negociador, cu�les fueron en l�neas generales los resultados de la primera sesi�n de negociaci�n en Cartagena, en particular, para el grupo agr�cola, y se concluir� con unas cifras del sector agr�cola para demostrar, c�mo a pesar de la apertura, este sector ha venido creciendo en el pa�s.

Los fundamentos enunciados se refieren a defender intereses y prioridades mas no posiciones, a articular los intereses de todos los actores y a generar un proceso leg�timo de alta transparencia. Y entre los prop�sitos: dise�ar estrategias efectivas, evitar desbalances en las negociaciones y coordinar 23 temas de trabajo en catorce mesas de negociaci�n.


Balance de la seguridad democr�tica de la administraci�n del presidente Uribe.

Alfredo Rangel Su�rez.

El autor presenta aspectos del balance sobre la pol�tica de seguridad democr�tica adelantada en estos dos a�os de la administraci�n del presidente Uribe V�lez, sus logros y aciertos, tambi�n sus puntos d�biles y los posibles futuros escenarios. El balance fue hecho pro la Fundaci�n Seguridad Democr�tica que preside el autor. El texto reconoce los aspectos muy positivos de esta pol�tica como una mayor seguridad en las carreteras, se vive un ambiente de seguridad que trasciende las fronteras. Los inversionistas extranjeros ven con otros ojos a Colombia, lo que ha permitido mejores restados en los indicadores econ�micos de crecimiento e inversi�n. Se han reducido los homicidios, los secuestros y los actos de sabotaje a la infraestructura econ�mica.

Despu�s de describir las cuatro estrategias de la administraci�n Uribe: aumento del Presupuesto para seguridad, incremento del pie de fuerza, ajustes a la legislaci�n vigente y participaci�n y colaboraci�n ciudadana contra el delito, el autor plantea que no son a�n �pocas para cantar victoria y que por ning�n motivo se puede bajar la guardia en estos temas de seguridad.


Estudio sobre la prefactibilidad tecnica y ecnon�mica de la producci�n en Colombia de los derivados del aceite crudo de palma como carburantes para motores ciclo diesel.

Arturo Infante Villareal y Eduardo del Hierro.

Las posibilidades de emplear aceites vegetales, en especial del de palma de aceite de palma para combustibles con motores diesel es explorada en esta intervenci�n. Las diferentes v�as para lograrlo se explican en detalle, as� como el proceso de obtenci�n del metil ester. Posteriormente se aborda el tema del combustible vegetal hecho a partir del aceite de palma en las tem�ticas relacionadas con las finanzas, la econom�a, la demanda, la oferta de las materias primas para poder producir estos combustibles y dimensionar las posibilidades que se tienen en Colombia, al igual que la estrategia que se debe adoptar para aprovechar esta ventaja competitiva.


Perspectivas del sector de las oleaginosas para el 2015.

John Cropley.

Este estudio realizado por la empresa inglesa LMC International muestra las proyecciones del mercado del aceite de palma hacia el futuro. Afirma que Indonesia pronto superar� a Malasia y juntos dar�n a Asia una amplia delantera en producci�n de aceite. Sin embargo, el de soya seguir� siendo la fuente m�s grande de aceite del mundo.

De otra parte, plantea que el �rea sembrada en oleaginosas tendr� que seguir aumentando para ir a la par con el r�pido crecimiento en la demanda de aceites y tortas. As� mismo, Indonesia, Argentina y Brasil pronto alcanzar�n el nivel de excedentes de aceite de Malasia, y Brasil tendr� el mayor excedente de torta, seguido por Argentina y Estados Unidos.



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