AUTONOM�A Y UNIDAD GREMIAL DEL
SECTOR PALMERO
El debate actual sobre la competitividad y el crecimiento
del cultivo
Los gremios pueden jugar un papel muy importante en el
desarrollo de los sectores econ�micos. Estas entidades
son conformadas por un grupo de personas o empresas unidos
por intereses comunes y cuyo principal prop�sito
es servir las necesidades, promover beneficios colectivos
para sus afiliados y propiciar el desarrollo competitivo
de la industria o sector que ellos representan. En los pa�ses
en desarrollo, donde los gobiernos casi siempre carecen
de la capacidad para proveer servicios adecuados para los
sectores econ�micos, los gremios o sectores econ�micos
organizados proveen servicios complementarios y ofrecen,
por lo menos, instituciones alternativas o suplementarias
a las entidades oficiales, generalmente d�biles en
los pa�ses en desarrollo (Doner y Scneider, 2000).
Para realizar su prop�sito, los gremios o los sectores
econ�micos organizados establecen una agenda que
sirva como marco de referencia para implementar sus objetivos
y estrategias dise�adas por sus respectivos sectores.
Sin embargo, esta agenda debe ser implementada en un entorno
donde las pol�ticas econ�micas, sociales y
otras del gobierno tienen un papel muy importante.
Al igual que los gremios, el Gobierno por su parte tambi�n
dispone de una agenda de pol�tica, plasmada, por
lo general, en el plan de desarrollo que propone para su
per�odo presidencial cada mandatario. Es usual que
la agenda gubernamental se oriente hacia temas de car�cter
general que son transversales a muchas actividades productivas.
Algunas pol�ticas espec�ficas sobre ciertos
sectores pueden ser expl�citamente incluidas en el
plan de desarrollo del Gobierno. Sin embargo, �sto
no necesariamente implica que el enfoque sobre un determinado
tema en la agenda del Gobierno est� alineado con
el enfoque que sobre el mismo tema tenga la agenda de un
sector productivo en particular. En vista de esto, y para
asegurar que las pol�ticas espec�ficas sean
implementadas en beneficio del sector productivo y del pa�s,
surge la necesidad para ambas partes, el Gobierno y los
gremios en representaci�n del sector privado, de
dialogar y concertar para que las prioridades del sector
productivo sean atendidas de la manera m�s eficiente.
Es importante que el Gobierno adelante esa concertaci�n
con los gremios que representan el sector productivo y no
individualmente con los empresarios para garantizar que
los intereses comunes y no los particulares sean articulados
en las pol�ticas nacionales. Especialmente en las
actuales circunstancias de nuestro pa�s, que tiene
un alto nivel de informalidad y una institucionalidad muy
fr�gil, el Gobierno debe ser el primer interesado
en la b�squeda del bien com�n, en reducir
la informalidad y en fortalecer la institucionalidad.
En el caso de la Agroindustria de la Palma de Aceite, la
Federaci�n Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite,
Fedepalma, es el gremio que representa el sector palmero
del pa�s. Por m�s de 40 a�os esta entidad,
ha venido delineando una ruta de desarrollo para el sector
y tiene un norte claro para dirigir su acci�n gremial
en el largo plazo. As� mismo, los �ltimos
gobiernos, y en particular la administraci�n del
presidente �lvaro Uribe V�lez han venido mostrando
creciente inter�s por la actividad productiva de
la palma de aceite y han formulado pol�ticas espec�ficas
para su crecimiento.
Infortunadamente, el enfoque del Gobierno, con respecto
de las prioridades del sector y de su desarrollo, no est�
completamente alineado con el del gremio. La administraci�n
del presidente �lvaro Uribe est� focalizada
principalmente en la promoci�n masiva del cultivo,
mientras que la atenci�n de Fedepalma se centra en
el mejoramiento de la competitividad.
Hay diferentes opiniones sobre la pol�tica de promoci�n
masiva del cultivo de la palma de aceite. Por una parte,
�sta puede ser vista como una estrategia empresarial
positiva para reducir costos, en la medida en que se traduzca
en mayor aprovechamiento de las econom�as de escala
de la actividad productiva. Por otra, puede ser vista con
preocupaci�n, por cuanto en las actuales condiciones
de desarrollo y competitividad del cultivo, el crecimiento
masivo tiende a traducirse en menores m�rgenes o
en eventuales p�rdidas para los productores, cuyas
inversiones est�n atadas en la actividad y no pueden
moverse f�cilmente, debido a que se trata de un cultivo
de tard�o rendimiento.
De la misma manera, no debe olvidarse que la producci�n
de aceite de palma en Colombia es marginalmente competitiva,
no necesariamente porque sea ineficiente a nivel de finca
o en los plantas extractoras, sino porque existen otros
factores que inciden en la competitividad general del sector.
De hecho en algunos indicadores de productividad Colombia
supera a varios de los principales pa�ses productores
como Malasia. En efecto, el sector palmero colombiano es
competitivo en el mercado local, pero en muchas ocasiones
no lo es en el de exportaci�n, debido a que existen
competidores internacionales que tienen costos de producci�n
m�s bajos que Colombia y tambi�n a que se
tienen otros productores con costos m�s altos que
reciben subsidios de sus gobiernos, lo que les permite competir
internacionalmente.
Ahora bien, Colombia es un tomador de precios en el mercado
de semillas oleaginosas, aceites y grasas. Su producci�n
dom�stica de aceite de palma ya es excedentaria en
el mercado local, por lo que los vol�menes adicionales
deben dirigirse al mercado internacional. Los precios dom�sticos,
protegidos por aranceles, para corregir las distorsiones
en el mercado internacional y para proteger los productores
nacionales, son m�s altos que los precios netos que
el productor recibe cuando decide vender al mercado internacional
y, en algunas ocasiones, estos precios en el mercado de
exportaci�n podr�an no llegar a cubrir los
costos actuales de producci�n, afectando adversamente
el ingreso medio de los palmicultores. Es en esta disyuntiva,
que el debate sobre la promoci�n masiva del cultivo
dentro del gremio del sector palmero, as� como entre
este con el Gobierno, debe ser analizado
Desde el punto de vista de los productores, el crecimiento
ser� bueno siempre y cuando sea competitivo; es decir,
si ese crecimiento se refleja en una disminuci�n
de los costos de producci�n superior a la reducci�n
en el ingreso medio que se obtiene en virtud de las ventas
a los nuevos mercados. Si esta condici�n no se da,
el crecimiento se convertir� en un factor adverso
al desarrollo del sector, por cuanto las ventas a nuevos
mercados se traducir�n en la merma de los ingresos
y la eventual p�rdida para los productores. Todo
ello, adem�s, afectar� directamente las actuales
condiciones de retorno de la inversi�n que, por cierto,
no son muy holgadas, debido a la alta volatilidad de los
precios en el mercado internacional (los precios internacionales
del aceite de palma fluct�an entre US$200 y US$700
por tonelada). Por consiguiente, crecimiento y competitividad
pueden ser temas compatibles e incluso complementarios en
unas circunstancias, pero perfectamente antag�nicos
en otras situaciones.
Por las consideraciones anteriores, Fedepalma ha venido
insistiendo, tanto al Gobierno como a los palmicultores,
en que la estrategia de desarrollo y crecimiento del sector
deben llevarse a cabo con mayor �nfasis en la competitividad,
de manera que se eliminen los riesgos que implican las circunstancias
descritas y que podr�an llevar al fracaso potencial
de esta agroindustria.
Esa posici�n estrat�gica de Fedepalma est�
reflejada en la Visi�n 2020, en la que se sientan
las bases para un plan de desarrollo del sector palmero
de largo plazo en Colombia, cuya implementaci�n est�
condicionada a la puesta en marcha de una estrategia integral
de desarrollo en la que participen en forma activa el Gobierno,
el gremio y los palmicultores. Infortunadamente, algunas
personas han evaluado ese documento parcialmente, concentr�ndose
en la estrategia de crecimiento y dejando de lado los aspectos
y factores necesarios para promover la competitividad del
sector.
En realidad, el �nico crecimiento sostenible para
el cultivo de la palma de aceite en el largo plazo es aquel
que se fundamenta en una mayor competitividad, bien sea
porque el propio crecimiento contribuye significativamente
a reducir los costos de producci�n o porque el Gobierno,
el gremio y los palmicultores son concientes de los papeles
que ellos tienen que jugar para que este crecimiento se
traduzca en mayores eficiencias y en mejor competitividad
del sector.
Sin embargo, en muchos casos, la manera como viene creciendo
en Colombia el cultivo de palma de aceite en los �ltimos
a�os, no da los avales necesarios de que se est�n
llevando en forma consistente para lograr mejoras suficientes
en competitividad que garanticen la sostenibilidad y el
bienestar a todos los palmicultores.
Fedepalma le ha indicado al Gobierno Nacional que existe
un desbalance de su �nfasis entre las pol�ticas
y los instrumentos que se vienen utilizando para promover
el crecimiento del cultivo de la palma de aceite, y las
pol�ticas e instrumentos necesarios para lograr su
mayor competitividad. Numerosos textos de econom�a
muestran que los gobiernos pueden contribuir en promover
la competitividad de los sectores productivos, creando un
ambiente propicio para los negocios, caracterizado por un
entorno econ�mico estable y una infraestructura p�blica
competitiva, entre otros. No obstante, el principal enfoque
del Gobierno colombiano ha sido el de promover el crecimiento
acelerado del cultivo de la palma de aceite, aislando esta
estrategia de otros factores necesarios para la competitividad.
Esta es una posici�n que no comparte Fedepalma en
representaci�n de los palmicultores.
El �nfasis gubernamental en el crecimiento masivo
del cultivo de la palma de aceite tiene dos motivaciones
principales: una, la generaci�n de empleo en muchas
�reas rurales, para contribuir a su bienestar y a
solventar su situaci�n de pobreza y desempleo; y
otra, a aliviar la presi�n energ�tica del
pa�s y a asegurar la disponibilidad de otras fuentes
en el futuro. Debido a que el aceite de palma representa
un potencial para la producci�n de combustibles renovables
alternativos, como por ejemplo el biodi�sel, el Gobierno
a puesto su atenci�n en promover el crecimiento r�pido
del �rea cultivada en palma de aceite.
Ambas motivaciones son v�lidas y de suma importancia.
Pero para superarlas, no s�lo se requiere estimular
el crecimiento del �rea sembrada en palma de aceite;
sino tambi�n, que las nuevas siembras sean competitivas
y contribuyan a la sostenibilidad de todo el sector. De
no ser as�, el esfuerzo de crecimiento que se haga,
por parte del Gobierno, no ser� sostenible y podr�a
llegar a traducirse en frustraciones y en una nueva fuente
de malestar para peque�os cultivadores y muchos empresarios
palmicultores cuyas inversiones, que contribuyen a la generaci�n
de empleo y al desarrollo de las �reas rurales, podr�an
estar en peligro.
En conclusi�n, si bien es importante que el Gobierno
tenga al sector palmero en su agenda, tambi�n es
imperativo que por parte del Gobierno se pueda asegurar
que no solo sus intereses sino tambi�n los del sector
privado est�n articulados en sus pol�ticas.
El Gobierno debe garantizar que exista una estrecha coordinaci�n
entre estos intereses para poder avanzar en el desarrollo
competitivo del sector y aprovechar experiencias valiosas
de los empresarios palmeros en Colombia. La mejor manera
de lograrlo, es formulando y propiciando una pol�tica
integral de desarrollo para esta agroindustria que permita
establecer claras y consistentes pol�ticas para el
sector, avanzar significativamente en la competitividad
sectorial, y cerrar la brecha de costos que hoy se tiene
frente a los principales pa�ses competidores en el
�mbito mundial. Eso sentar� definitivamente
las bases para que el sector crezca sin reservas. Para ello,
Fedepalma seguir� insistiendo ante el Gobierno Nacional
en la necesidad de formalizar un plan indicativo para el
desarrollo de la palma de aceite, que oriente el crecimiento
del sector hacia el largo plazo, de manera sostenible y
competitiva.
As� como no es v�lido que el enfoque de una
agenda sectorial o gremial se imponga sobre la agenda nacional
de Gobierno, tampoco lo es que el enfoque de la agenda del
Gobierno ignore las particularidades y las posibilidades
reales de cada sector. Por ello, las dos partes, el Gobierno
y el gremio, deben concertar para impulsar e implementar
pol�ticas que sirvan tanto a los intereses de la
naci�n como a los de los propios palmicultores. Para
propiciar sinergias que beneficien tanto al sector productivo
palmero como al pa�s en general, es importante que
el Gobierno respalde y reconozca la autonom�a, unidad
y representaci�n gremial de Fedepalma.
Desarrollo sostenible en la industria
de la palma de aceite.
Teoh Cheng Hai.
Resumen
El concepto de desarrollo sostenible se caracteriza
por tres sistemas de valores relacionados con la sociedad, la
econom�a, y el ecosistema (gente, utilidades y planeta)
que constituyen los tres puntos fundamentales. En el sentido
m�s amplio, estos tres puntos abarcan todo el conjunto
de valores, temas y procesos que las compa��as
deben abordar para minimizar cualquier efecto adverso que resulte
de sus actividades y para crear valor econ�mico, social
y ambiental. Este estudio pretende examinar los tres fundamentos
de la industria palmera, con base en informaci�n publicada
de compa��as que cotizan en la Bolsa de Kuala
Lumpur. La discusi�n toma en cuenta las necesidades y
expectativas de varios interesados primarios y secundarios que
deben ser abordadas por la industria.
Dentro de la industria palmera existe un amplio espacio para
mejorar el aspecto econ�mico especialmente con relaci�n
a la gran diferencia en productividad en t�rminos de
rendimientos de RFF por hect�rea y tasa de extracci�n
de aceite (TEA). El aumento en productividad de la tierra y
eficiencia en el proceso tendr�a un impacto positivo
en el aspecto ambiental; podr�a reducir la presi�n
sobre la apertura de nuevas tierras al desarrollo de plantaciones.
Con base en informaci�n obtenida de informes corporativos
anuales, s�lo 4 de las 23 compa��as estudiadas
han demostrado un fuerte compromiso con el medio ambiente, por
tanto existe la oportunidad de mejorar en el campo ambiental.
Aunque varias compa��as han reportado el uso de
pr�cticas ambientales sostenibles, como cero quemas,
no hay suficiente evidencia para demostrar el actual desempe�o
ambiental de la industria ni el proceso para el mejoramiento
continuo de acuerdo con los criterios establecidos por el Premio
Nacional para Informes Corporativos Anuales (Nacra).
En general, el desarrollo social en la industria es positivo
y muchas compa��as han demostrado su compromiso
hacia el bienestar de sus empleados y de la comunidad en general.
�Por qu� se enrancian
las grasas y aceites?
Wilman Antonio Delgado �vila.
Resumen
El fen�meno de enranciamiento de sustancias
grasas, es conocido t�cnicamente como degradaci�n
oxidativa o peroxidaci�n lip�dica, es uno de los
par�metros que m�s afecta la calidad de los productos
grasos y es algo que notamos a diario sobre todo en nuestros
hogares. La rancidez en las grasas y aceites se caracteriza
por la aparici�n de olor y sabor desagradables debido
a la presencia de sustancias vol�tiles (aldeh�dos,
cetonas e hidrocarburos) generadas durante el deterioro oxidativo
(Frankel, 1998).
La peroxidaci�n lip�dica se desarrolla b�sicamente
en dos escenarios: dentro de los organismos (in-vivo) o fuera
de ellos (ex-vivo) como grasas y aceites puros o en alimentos.
En sistemas in-vivo, este proceso genera el fen�meno
conocido como "estr�s oxidativo" el cual
se caracteriza por la aparici�n de m�ltiples trastornos
org�nicos, y en los sistemas ex-vivo trae como consecuencia
la rancidez, que no es otra cosa que el deterioro de las caracter�sticas
organol�pticas del producto, afectando la aceptabilidad
del mismo por parte de los consumidores.
Un ingrediente para cosm�ticos
derivados del aceite de palmiste.
Salmiah Ahmad.
Resumen
El aumento en la producci�n de aceite de
palmiste por sus valiosos �cidos grasos C12-C14 ha conducido
a un aumento en la producci�n de subproductos de bajo
valor. El Dr. Salmiah Ahmad, la Junta Malaya del Aceite de Palma
y Luigi Rigano escriben sobre el potencial para la aplicaci�n
en cosm�ticos de uno de estos subproductos, el �cido
oleico.
Efectos del aceite de palma en
lipoprote�nas y l�pidos del plasma.
Kalyana Sundram.
Resumen
Nuestro conocimiento de los efectos del aceite de
palma en los l�pidos de la sangre, lipoprote�nas,
y de los factores de riesgo asociados con enfermedades coronarias
(EC) ha progresado r�pidamente. Cuando el consumo de
grasa se ha probado a los niveles recomendados (~30% energ�a),
el aceite/ole�na de palma da como resultado perfiles
de l�pidos del plasma comparables a los obtenidos con
aceites comestibles monoinsaturados. Las combinaciones de �cido
l�urico y mir�stico tal como se encuentran en
coco, palmiste y grasa de leche aumentan de manera significativa
los niveles de l�pido del plasma con relaci�n
a los que se encuentran con aceite y ole�na de palma
que son ricos en �cido palm�tico y oleico. Esta
diferenciaci�n entre �cidos grasos saturados se
considera crucial para la imagen nutricional del aceite de palma.
Esta imagen se ha mejorado a�n m�s con los hallazgos
que el aceite de palma reduce la lipoprote�na-asociada
con el riesgo de enfermedades coronarias cuando se compara con
grasas hidrogenadas y plantea la posibilidad de usar formulaciones
basadas en aceite de palma para lograr formulaciones de grasa
s�lida con cero contenido de �cidos grasos trans.
Nueva estructura organizacional
de Cenipalma: resultado de la evoluci�n fortalecimiento
del centro
Martha Ligia Guevara Quintero.
Resumen
Desde que inici� sus labores en 1991, el
Centro de Investigaci�n en Palma de Aceite (Cenipalma)
ha mantenido una visi�n de futuro que le ha permitido
anticiparse a los requerimientos tecnol�gicos de los
palmicultores y evolucionar al tiempo con los cambios acaecidos
en el sector palmicultor, y el desarrollo de la tecnolog�a
a nivel nacional e internacional.
En este art�culo se describe la evoluci�n de
los t�picos de investigaci�n que ha debido abordar
Cenipalma y que le han implicado implementar algunos cambios.
Todo esto como antesala para presentar y justificar la nueva
estructura organizacional del Centro que ha empezado a regir
en el a�o 2004.
Se profundiza en la exposici�n de la metodolog�a
aplicada para definir esta nueva estructura, la cual es coherente
con el direccionamiento estrat�gico del Centro, el sistema
de gesti�n de calidad que se est� implantando,
los requerimientos de atenci�n integral a los palmicultores,
el enfoque interdisciplinario, la organizaci�n matricial
y la flexibilidad para responder oportunamente a las demandas
de la agroindustria y a los cambios en el entorno.
Memorias XXXII Congreso
Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite.
Estudio de Competitividad de la cadena de la palma de aceite
L�a Guterman Bromberg.
Resumen
El objetivo fundamental de este estudio es construir
y analizar los costos de producci�n de fruto y aceite
crudo, para evaluar la competitividad del aceite de palma dentro
del marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio
(TLC) y el Acuerdo de Libre Comercio para las Am�ricas
(Alca). Esto es con el fin de aportar criterios y elementos
de juicio a los negociadores que permitan tener en cuenta las
conclusiones y generar unos elementos de negociaci�n
que le den competitividad al pa�s a trav�s del
tiempo, mientras se lleva a cabo la desgravaci�n e inclusive
medidas de pol�tica que permitan adecuar la producci�n
a este proceso.
La estructura, el nivel de costos de producci�n y la
competitividad est�n afectados por elementos de tipo
coyuntural y estructural. Sin embargo, para prop�sitos
de este an�lisis el criterio que debe prevalecer consiste
en tener una visi�n de mediano y largo plazos, por lo
cual se trata de obviar los problemas coyunturales que afectan
temporalmente a la producci�n y su entorno. De ah�
que se abordan los elementos de tipo estructural, sin dejar
de lado los coyunturales dentro del entorno, producci�n,
niveles de costo y de precios, y los an�lisis est�n
sujetos a sensibilidades para tener los distintos escenarios
que enfrentan los empresarios.
Acciones en pro de la
competitividad de las cadenas petroqu�micas, pl�sticos
y caucho de Colombia: experiencias del instituto de capacitaci�n
e investigaci�n del pl�stico y del caucho �
ICIPC
Ana Rita C�rdenas Mendoza.
La Asociaci�n Colombiana de Industria Pl�sticas
(Acopl�sticos) trabaja en aras del mejoramiento de la
productividad y de la competitividad, en particular de la cadena
petroqu�mica, pl�sticos y cauchos. Re�ne
empresas del sector qu�mico de transformaci�n
de pl�sticos y de cauchos, de pinturas y de tintas y
tambi�n de fibras qu�micas. Su objetivo fundamental
es el de trabajar en t�rminos de cadena productiva y
tambi�n se ha trabajado un poco en clusters de la producci�n
incursionando en otras �reas que hacen a estos sectores
productivos. Desde 1970 se buscaba un esquema que permitiera
a los sectores productivos nacionales tener una posibilidad
en materia de capacitaci�n de recursos humanos y es as�
como hacia 1987 se constituye el Instituto de Capacitaci�n
e Investigaci�n del Pl�stico y del Caucho (ICIPC)
como una fundaci�n sin �nimo de lucro. En este
texto se presentan la evoluci�n, logros, objetivos, fundamentos
y alcances del Instituto.
Negociaciones comerciales
de TLC Colombia - Estados Unidos. Elementos para la negociaci�n
del sector agropecuario en el TLC.
Andr�s Espinoza Fenwarth.
En esta presentaci�n se analizan las dos perspectivas
del Tratado de Libre Comercio (TLC): la comercial y la pol�tica.
El autor responde a diversos interrogantes sobre c�mo
Colombia y su equipo negociador adelanta la negociaci�n
frente a Estados Unidos, en compa��a de Ecuador
y Per�. Los postulados del gobierno, los principios de
negociaci�n, los objetivos centrales y espec�ficos,
los contextos en que se adelanta la negociaci�n, las
ayudas internas de Estados Unidos a sus productores, la franja
de precios y los beneficios y costos sociales son algunos de
los aspectos que aborda el coordinador del Ministerio de Agricultura
en la negociaci�n. Y como bien dec�a el propio
presidente Uribe: "En Colombia una agricultura d�bil
equivale a un terrorismo fuerte", de ah� que este
tema sea de vital importancia para el futuro del agro colombiano.
Negociaciones comerciales
del TLC Colombia - Estados Unidos.
Felipe Jaramillo Trujillo.
Esta intervenci�n se refiere a c�mo se adelantan
�metodolog�a, prop�sitos, fundamentos y
temas-, de las negociaciones para el Tratado de Libre Comercio
(TLC) de Estados Unidos con Colombia, Ecuador y Per�,
c�mo se han desarrollado los trabajos previos, c�mo
est� conformado el equipo negociador, cu�les fueron
en l�neas generales los resultados de la primera sesi�n
de negociaci�n en Cartagena, en particular, para el grupo
agr�cola, y se concluir� con unas cifras del sector
agr�cola para demostrar, c�mo a pesar de la apertura,
este sector ha venido creciendo en el pa�s.
Los fundamentos enunciados se refieren a defender intereses
y prioridades mas no posiciones, a articular los intereses de
todos los actores y a generar un proceso leg�timo de
alta transparencia. Y entre los prop�sitos: dise�ar
estrategias efectivas, evitar desbalances en las negociaciones
y coordinar 23 temas de trabajo en catorce mesas de negociaci�n.
Balance de la seguridad
democr�tica de la administraci�n del presidente
Uribe.
Alfredo Rangel Su�rez.
El autor presenta aspectos del balance sobre la pol�tica
de seguridad democr�tica adelantada en estos dos a�os
de la administraci�n del presidente Uribe V�lez,
sus logros y aciertos, tambi�n sus puntos d�biles
y los posibles futuros escenarios. El balance fue hecho pro
la Fundaci�n Seguridad Democr�tica que preside
el autor. El texto reconoce los aspectos muy positivos de esta
pol�tica como una mayor seguridad en las carreteras,
se vive un ambiente de seguridad que trasciende las fronteras.
Los inversionistas extranjeros ven con otros ojos a Colombia,
lo que ha permitido mejores restados en los indicadores econ�micos
de crecimiento e inversi�n. Se han reducido los homicidios,
los secuestros y los actos de sabotaje a la infraestructura
econ�mica.
Despu�s de describir las cuatro estrategias de la administraci�n
Uribe: aumento del Presupuesto para seguridad, incremento del
pie de fuerza, ajustes a la legislaci�n vigente y participaci�n
y colaboraci�n ciudadana contra el delito, el autor plantea
que no son a�n �pocas para cantar victoria y que
por ning�n motivo se puede bajar la guardia en estos
temas de seguridad.
Estudio sobre la prefactibilidad
tecnica y ecnon�mica de la producci�n en Colombia
de los derivados del aceite crudo de palma como carburantes
para motores ciclo diesel.
Arturo Infante Villareal y Eduardo del Hierro.
Las posibilidades de emplear aceites vegetales, en especial
del de palma de aceite de palma para combustibles con motores
diesel es explorada en esta intervenci�n. Las diferentes
v�as para lograrlo se explican en detalle, as�
como el proceso de obtenci�n del metil ester. Posteriormente
se aborda el tema del combustible vegetal hecho a partir del
aceite de palma en las tem�ticas relacionadas con las
finanzas, la econom�a, la demanda, la oferta de las materias
primas para poder producir estos combustibles y dimensionar
las posibilidades que se tienen en Colombia, al igual que la
estrategia que se debe adoptar para aprovechar esta ventaja
competitiva.
Perspectivas del sector
de las oleaginosas para el 2015.
John Cropley.
Este estudio realizado por la empresa inglesa LMC International
muestra las proyecciones del mercado del aceite de palma hacia
el futuro. Afirma que Indonesia pronto superar� a Malasia
y juntos dar�n a Asia una amplia delantera en producci�n
de aceite. Sin embargo, el de soya seguir� siendo la
fuente m�s grande de aceite del mundo.
De otra parte, plantea que el �rea sembrada en oleaginosas
tendr� que seguir aumentando para ir a la par con el
r�pido crecimiento en la demanda de aceites y tortas.
As� mismo, Indonesia, Argentina y Brasil pronto alcanzar�n
el nivel de excedentes de aceite de Malasia, y Brasil tendr�
el mayor excedente de torta, seguido por Argentina y Estados
Unidos.