En Tumaco: Fenómenos del
Niño y la Niña. Eventos ENOS y su relación
con el clima y la producción de palma de aceite.
MARTHA C. CADENA; ANDREA DEVIS M.; IGOR MÁLIKOV;
JAVIER R. ORTIZ G.; JOSÉ D. PABÓN C.
El gusano canasta, Oiketicus kirbyi
Lands Guilding (Lepidóptera: Psychidae), plaga de la
palma de aceite.
RAMÓN G. MEXZÓN; CARLOS CHINCHILLA; ROLVIN
RODRÍGUEZ
Ganoderma versus Micorriza.
AZIZAH HASHIM
Editorial
Realidad y perspectivas del sector palmero colombiano
La situación del sector palmero colombiano viene
cambiando en forma vertiginosa en los últimos años.
En consecuencia, se están imponiendo nuevos modelos
empresariales y nuevas formas de visualizar el negocio. No
podría ser de otra manera, teniendo en cuenta que los
cultivos de palma de aceite están en franco crecimiento,
mientras que la demanda local por sus productos decrece, lo
que ha implicado involucrar más decididamente en la
estrategia a los mercados externos, los mismos donde los precios
son más bajos y la competencia más dura.
En efecto, nuestro país está registrando un
acelerado ritmo de siembras, 12% de crecimiento anual promedio
entre 2000 y 2004, que elevará hasta un millón
de toneladas de aceite de palma la producción antes
de cinco años, y que contrasta con un evidente deterioro
de las compras internas, cuyo promedio anual cayó a
un ritmo del 1,5%, pasando de 406.000 a sólo 375.000
toneladas en igual lapso.
A semejante situación se suma el hecho de que Colombia
sigue presentando un consumo de aceite de palma muy bajo con
respecto al de otros países productores con similar
o menor grado de desarrollo económico. Sólo
8,8 kilos por habitante en 2003, cuando en Costa Rica se consumieron
16,6, en Ecuador 16, en Honduras 9,8 y en la Unión
Europea -que no lo produce- 9,4 kilos.
Ese comportamiento desfavorable va también en contravía
de la tendencia mundial de la demanda de aceites y grasas,
que creció 3,5% anual en los últimos cinco años,
y muy especialmente de la correspondiente al aceite de palma,
que lo hizo al 7,8%.
Como resultado de la dinámica de la oferta y la contracción
de la demanda doméstica, los palmeros se han visto
obligados a incrementar de manera considerable sus exportaciones,
que pasaron de 124.000 toneladas en 2000 (23% de la producción),
a 248.000 toneladas en 2004, con una tasa anual de crecimiento
de 18,8%, cifra que difícilmente puede mostrar otro
sector productivo en Colombia.
Como consecuencia de esto, los precios promedio del aceite
de palma crudo pagados al productor colombiano se han visto
reducidos. Pasaron de un promedio equivalente de CIF Rótterdam
más 41 dólares en 2000 a CIF Rótterdam
más 29 dólares en 2004.
Las anteriores consideraciones, más los resultados
del reciente estudio realizado para Fedepalma por Duarte Guterman
& Cía Ltda., cuya evidencia más gruesa se
relaciona con la falta de competitividad del aceite de palma
nacional cuando se dedica a los mercados de exportación
-especialmente en situación de precios medios y bajos-,
sustentan la necesidad de ajustar las estrategias para revertir
esa situación, la misma que deberá demostrar
el grado de convocatoria, efectividad y fortaleza adquiridos
por la organización gremial.
Y es que la brecha de competitividad de costos del aceite
de palma colombiano frente a sus competidores -llámense
aceite de soya argentino o brasileño, o aceite de palma
malasio o indonesio- se ha ampliado en los últimos
años, debido a los grandes avances tecnológicos,
de logística y de desarrollo empresarial, y a las políticas
económicas de esos países.
De hecho, mientras que en 2003 en Colombia producir una
tonelada de aceite de palma costaba US$336, en Malasia costaba
US$249 y en Indonesia US$176. Y producir una tonelada de aceite
de soya en Argentina costaba US$148 y en Brasil US$172. En
otras palabras, aquí no se están reduciendo
los costos de producción con la rapidez necesaria para
poder competir abiertamente en el mercado internacional.
Así que se debe trabajar sobre los costos de producción,
sobre todo si las exportaciones se realizan a países
que impliquen una costosa logística y acceso, como
los europeos, a los que ha sido necesario incrementar las
exportaciones de aceite de palma en los últimos años,
por las restricciones que le han impuesto a Colombia los mercados
de la CAN.
Todo lo enunciado, por supuesto, ha representado un sacrificio
de los márgenes de rentabilidad de la actividad palmera,
y resulta imperativo aunar esfuerzos para garantizar su sostenibilidad
y desarrollo competitivo, cosa que sólo se logrará
cerrando esa brecha.
No son pocas las tareas que deben acometerse para lograr
tal objetivo: la reducción de costos de capital, fertilización,
transporte, cosecha y gastos administrativos; el incremento
de la productividad en el cultivo y en la planta de beneficio;
y la implantación eficiente de economías de
escala, todas ellas factores determinantes en los costos de
producción.
Se deben también profundizar las alianzas con Malasia
e Indonesia para buscar en conjunto una mayor competitividad
del aceite de palma respecto al de soya, cuyos productores
han tenido un avance tecnológico mucho más rápido
en los últimos años. La biotecnología,
la modernización del transporte y la mecanización
son aspectos en los cuales los soyeros han tomado ventaja.
El Estado no puede ser ajeno al esfuerzo privado. Deberá
acompañarlo con la construcción de un entorno
macroeconómico y sectorial favorable para la competitividad
palmicultora. Ello es de la mayor relevancia en un escenario
de mayor apertura comercial como el que ya se ha generado
para el sector con los acuerdos de integración comercial
que ha suscrito el país. La innovación tecnológica,
la reducción del costo de capital, el manejo de una
tasa de cambio competitiva, el equilibrio fiscal, la modernización
de la infraestructura de transporte y logística, y
la capacitación del recurso humano, entre otros, son
factores clave para la actividad palmera, cuyo manejo compete
en lo fundamental al Estado.
De igual manera, el Gobierno Nacional debe buscar en las
negociaciones del TLC con Estados Unidos y con otras naciones,
que la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, y
la palma de aceite en particular, tengan un tratamiento que
corresponda a su alta sensibilidad económica y social,
representada esta última en ser fuente de ingresos
para cerca de 75.000 familias en 60 municipios de 20 departamentos
del territorio nacional.
El sector dispone actualmente de instrumentos muy importantes
para la estabilización de los precios, la optimización
del ingreso del productor y la comercialización del
aceite de palma, como son el Sistema Andino de Franjas de
Precios (SAFP) y el Fondo de Estabilización de Precios
(FEP). Se estima que el FEP contribuyó en 2004 con
el 16% de su ingreso total. Estos instrumentos le han permitido
al sector tomarse tiempo y generar mayores recursos para mejorar
su competitividad. Sin embargo, su permanencia puede verse
comprometida con la negociación del TLC con Estados
Unidos. Además, su impacto será cada vez más
reducido en la medida en que la oferta exportadora del sector
siga creciendo.
Habrá que ir más allá de la reducción
de los costos del sector para garantizar su competitividad,
pues los esfuerzos de lograrla en muchos casos no muestran
sus resultados en el corto plazo. Se requiere encontrar y
desarrollar nuevos mercados y de mejor precio para el aceite
de palma colombiano, que absorban la mayor oferta. Estos deben
hallarse prioritariamente en el país, donde las ventajas
comparativas por localización de la producción
son evidentes.
Los biocombustibles representan una nueva oportunidad para
los aceites y grasas vegetales y, de manera muy particular,
un estímulo a la demanda interna de aceite de palma
en Colombia. Las condiciones actuales, y las perspectivas
del precio internacional del petróleo, favorecen su
producción, que ya ha comenzado con éxito en
varios países, principalmente de Europa y en Estados
Unidos. Sólo para el año 2005 se espera que
la demanda mundial de aceites y grasas con destino al biodiésel
alcance los 5,7 millones de toneladas. Si tal tendencia se
mantiene, para los años venideros sería inclusive
difícil incrementar suficientemente la oferta para
abastecer ese mercado.
En Colombia, no obstante, de viabilizarse técnica
y económicamente el biodiésel a base de aceite
de palma, será necesario generar los instrumentos institucionales
y comerciales para que se beneficien todas las partes involucradas
en el negocio. Con ese objetivo en la mente ha venido trabajando
Fedepalma, de manera que se haga claridad sobre las verdaderas
posibilidades de ese biocombustible en el país. Habrá
también que tomar en cuenta los riesgos implícitos
en esta iniciativa, como que podrían aparecer en el
futuro fuentes alternativas o sustitutas más competitivas
de los combustibles actuales, lo cual se hace relevante en
un cultivo como el de la palma de aceite, que compromete inversiones
de muy largo plazo.
Además del biodiésel, que por su tamaño
puede ser el mercado potencial más atractivo en el
corto y mediano plazos para el aceite de palma nacional, se
debe trabajar en otros usos industriales para incentivar el
consumo doméstico, como el tradicional mercado de aceites
y grasas comestibles, jabonería, alimentos balanceados
para animales y oleoquímica básica, que representan
un nada despreciable nicho cuya materia prima (grasas y aceites
vegetales y animales) hoy día se está importando.
En cuanto a las exportaciones, habrá que dirigirlas
prioritariamente hacia aquellos países con menor costo
de acceso y logística, como los de la CAN. Las recientes
regulaciones sobre el uso de ácidos trans en el mercado
de comidas de varios países, principalmente en Estados
Unidos, son también una oportunidad para el aceite
de palma colombiano; pero para que ella pueda ser aprovechada
es condición sine qua non cerrar la brecha de costos
con los principales competidores internacionales.
Estas reflexiones buscan llamar la atención de los
productores actuales y de los posibles nuevos inversionistas
sobre los riesgos y oportunidades que enfrenta la agroindustria
de la palma de aceite en Colombia, de tal manera que se pueda
ponderar la realidad de esta actividad productiva y sus posibilidades
de desarrollo futuro.
La palma de aceite involucra una actividad de muy largo
plazo, con ventas en mercados y precios muy cambiantes, por
lo que la inversión y rentabilidad de los nuevos proyectos
debe analizarse en un horizonte de varios años. Las
condiciones de mercado actual no son las de años atrás
ni tampoco las que se pueden esperar en los años venideros.
Así las cosas, es muy importante que el inversionista
que hoy inicie un nuevo proyecto de palma de aceite conozca
con certeza la realidad de sus costos de producción
y los mercados y precios a los cuales puede esperar que venderá
su producto, para que a partir de ello evalúe en forma
adecuada la conveniencia y viabilidad técnica y financiera
de su proyecto.
Si bien es cierto que el sector afronta una difícil
situación de competitividad, no lo es menos que a lo
largo de 40 años de desarrollo de la actividad palmera
en Colombia son muchas las fortalezas que ha acopiado y sobre
las cuales debe apoyarse para superar los constantes retos
que se le presentan: la capacidad empresarial; la institucionalidad
gremial; la investigación y el desarrollo tecnológico;
la formación del recurso humano, y en general el amplio
conocimiento que se tiene de la agroindustria palmera, son
valiosos activos con que se cuenta para seguir construyendo
un sector empresarial competitivo, rentable y con responsabilidad
social para el desarrollo de esta actividad productiva en
Colombia.
Contenido de aceite en el racimo
y mesocarpio del fruto de la palma de aceite,y algunos de
sus factores fisiológicos y agronómicos
JOSHUA MATHEWS; A.K. LEE; P.J. CLARENCE; M.Y. CHUNG; S.RAO
Resumen
Los principales componentes del racimo que están altamente
correlacionados con la proporción aceite/racimo fueron
el porcentaje de aceite en mesocarpio, contenido de humedad
en el mesocarpio, proporción fruta/racimo, aceite en
mesocarpio seco y grosor de mesocarpio. Aunque el análisis
no incluye la relación entre ácidos grasos libres
(AGL) y la síntesis del aceite, la evaluación
del número de frutos sueltos contra la proporción
aceite/racimo en 401 racimos de palmas en un rango de edad
entre 4 y 17 años, por un período de 12 meses,
indica que existe una tendencia cuadrática creciente
de relación curvilínea en la formación
de aceite en el racimo y se encontró que se requieren
7 frutos sueltos por kilogramo de racimo para maximizar el
aceite en un racimo.
Racimos grandes (más de 20 kilogramos) requieren
más de 100 frutos sueltos para maximizar el aceite.
Los nutrientes N, P, K, Ca y Mg del mesocarpio tienen una
correlación negativa con la formación de aceite;
se observó una disminución en la concentración
de nutrientes, cuando se reduce el contenido de humedad en
el mesocarpio. Desde el punto de vista agronómico,
la pérdida de nutrientes en el mesocarpio de racimos
maduros fue más baja que la presentada en racimos no
maduros. La concentración de nutrientes foliares no
tiene relación directa con la formación de aceite
en el mesocarpio. Los cationes foliares totales (CFT) muestran
una relación lineal con el grosor del mesocarpio. Niveles
en extremo altos o bajos de Mg y Ca en las hojas, medidos
como proporción de CFT, producen mesocarpios delgados
y niveles en extremo altos de K, expresados como proporción
de CFT, también muestran mesocarpios delgados a costa
de la formación de una nuez grande.
Producción de biodiésel
a partir de aceite de palma
JORGE EDUARDO MURILLO VALDÉS
Resumen
En el presente trabajo se estudia la producción de
biodiesel a partir de aceite de palma utilizando dos medios
catalíticos, ácido y base; mediante la realización
de la transesterificación del glicerilo tripalmitato
y el glicerilo trioleato con etanol; y el análisis
de las siguientes variables: temperatura, contenido de catalizador
y relación molar de alimento de etanol.
La máxima conversión es calculada con base
en el análisis termodinámico y sus valores comparados
con los resultados experimentales, obteniendo para condiciones
prácticas semejantes valores de conversiones muy aproximados
con el uso de catalizador básico.
En Tumaco: Fenómenos del Niño
y la Niña. Eventos ENOS y su relación con el
clima y la producción de palma de aceite
MARTHA C. CADENA; ANDREA DEVIS M.; IGOR MÁLIKOV;
JAVIER R. ORTIZ G.; JOSÉ D. PABÓN C.
Resumen
A partir de la relación existente entre el ciclo El
Niño-Oscilación Sur (Enos) y las condiciones
oceanográficas de la región de Tumaco, se determinó
el efecto de dicho ciclo sobre la climatología local
y se encontró la correlación entre las alteraciones
en las variables meteorológicas analizadas y la producción
del cultivo de palma de aceite en el municipio de Tumaco.
Se consideraron las particularidades regionales de la temperatura
de la superficie del mar, como indicador del ciclo Enos, así
como el efecto que este produce en el brillo solar, la temperatura
del aire y la precipitación, tomados como indicadores
climáticos de la zona; finalmente se analizó
la relación entre las alteraciones en el clima de la
región asociadas con el ciclo y los rendimientos del
cultivo de palma de aceite. Como resultado se pudo confirmar
que en condiciones tipo El Niño, se produce un incremento
en las horas de brillo solar, los volúmenes mensuales
de precipitación y aumento de la temperatura media
mensual del aire; en otras condiciones con La Niña
ocurre lo contrario. También fue posible establecer
que estas variaciones tienen un efecto importante en las diferentes
fases de desarrollo del fruto de palma de aceite, afectando
así la producción de la misma; en especial,
durante la fase fría (La Niña), que al coincidir
con la época de menores lluvias del segundo semestre
del año, puede ocasionar déficit hídrico
en la región. La mayor correlación se encontró
entre los parámetros climatológicos lluvia y
brillo solar, con datos de producción del cultivo de
palma de aceite en todas sus etapas de desarrollo; los períodos
más afectados correspondieron a los últimos
15 meses anteriores a la cosecha. A largo plazo las anomalías
mensuales de la precipitación, temperatura, brillo
solar e índice de disponibilidad hídrica (IDH)
con la producción, presentan una buena correlación,
rezagando esta última 2.6 años. Los períodos
de alta producción coinciden con los de anomalías
positivas de los parámetros del clima, de igual forma,
las anomalías negativas pueden producir una disminución
de la producción con el mismo período de rezago.
El gusano canasta, Oiketicus kirbyi
Lands Guilding (Lepidóptera: Psychidae), plaga de la
palma de aceite.
RAMÓN G. MEXZÓN; CARLOS CHINCHILLA; ROLVIN
RODRÍGUEZ
Resumen
El presente trabajo recoge el conocimiento escrito acerca
de Oiketicus kirbyi Lands Guilding (Lepidoptera: Psychidae)
en América tropical y, en particular, lo aprendido
en Costa Rica, durante los incrementos poblacionales a inicios
de la década de los noventa en cultivos de palma de
aceite. Se presenta la descripción del insecto, su
comportamiento, daños ocasionados, así como
el manejo integrado que debe tenerse.
Ganoderma versus Micorriza
AZIZAH HASHIM
Resumen
La Pudrición Basal del Tallo (PBT), reconocida como
la enfermedad más destructora de palmas en el Sureste
Asiático, sigue siendo la aniquiladora número
una de palmas de aceite y afecta de manera significativa la
producción de aceite. Con la identificación
de Ganoderma boninense como el agente causal, se han recomendado
e implementado varias medidas de control. Sin embargo, hasta
el momento, ninguno de los métodos ha logrado controlar
o impedir de manera satisfactoria la diseminación u
ocurrencia de esta letal enfermedad. Es crucial buscar otras
formas de control. Los hongos de Micorriza Arbuscular (MA)
ofrecen una alternativa práctica que debe ser considerada
con seriedad.
Se realizaron varios experimentos para evaluar el papel
de la MA como agente de biocontrol. El primer experimento
fue sobre la interacción de la MA con Ganoderma pseudoferum
que causa la enfermedad de raíz roja en cacao. La preinoculación
de plántulas de cacao con MA redujo de manera significativa
(p<0.05) la infección de Ganoderma en comparación
con más del 10% de mortalidad de plántulas en
ausencia de esta simbiosis. Un estudio de infectividad realizado
en plántulas de palma de aceite de seis semanas de
edad mostró la aparición de necrosis de las
hojas cinco semanas después de la inoculación
con Ganoderma. Un corte transversal de la raíz infectada
mostró daños en las células corticales
intercaladas con las hifas fungales, que penetraron las regiones
vasculares. Estos síntomas se retardaron en las plantas
micorrizadas.
Los prometedores resultados obtenidos condujeron a una mayor
investigación en esta materia. De manera subsecuente,
plántulas de palma de aceite en el estado de dos hojas
se inocularon con hongos de MA y seis semanas después
con Ganoderma. La simbiosis alargó con éxito
el período de incubación del patógeno
para producir la infección o matar las plántulas.
Todas las palmas no micorrizadas sucumbieron a la enfermedad
nueve meses después de la exposición al patógeno.
Sólo 20% de las palmas micorrizadas mostraron síntomas
de la enfermedad después de nueve meses, con tan sólo
10% de mortalidad. Los resultados del ensayo en matera fueron
luego confirmados en un ensayo preliminar de campo. Un total
de 120 plántulas de palma, 60 micorrizadas y 60 no
micorrizadas, se sembraron en áreas altamente infestadas
con Ganoderma. Después de 10 meses en campo, 5 de las
palmas no inoculadas habían muerto, mientras que sólo
dos palmas micorrizadas sucumbieron a la enfermedad.
El mecanismo de defensa, como resultado de la simbiosis
micorrizal, probablemente puede ser la fuerte competencia
entre hongos de MA y el patógeno por espacio y productos
fotosintéticos del huésped. Las micorrizas,
directa o indirectamente, producen plantas más vigorosas
con mayor resistencia interna a la enfermedad. La mayor densidad
de raíz en presencia de micorrizas compensa la pérdida
de raíces debido a la enfermedad; el significativo
depósito de Ca en células micorrizadas crea
una barrera física al avance de la enfermedad en las
raíces de la palma; el mayor depósito de metabolitos
secundarios por raíces micorrizadas inhibe la diseminación
del patógeno en las raíces. Este documento intenta
resaltar estos mecanismos y determinar cómo estos beneficios
pueden ser utilizados para controlar esta enfermedad.