Pág. Ppal - Centro de Documentación - Publicaciones - Revista Palmas
 
2008
Palmas Vol 29 - No. 1, 2008
2007
Palmas Vol 28 - No. 3, 2007
Palmas Vol 28 - No. 2, 2007
Palmas Vol 28 - No. 1, 2007
Palmas Vol 28 - Especial 2007
2006
Palmas Vol 27 - No. 4, 2006
Palmas Vol 27 - No. 3, 2006
Palmas Vol 27 - No. 2 2006
Palmas Vol 27 - No. 1, 2006
2005
Palmas Vol 26 - No. 4, 2005
Palmas Vol 26 - No. 3, 2005
Palmas Vol 26 - No. Especial, 2005
Palmas Vol 26 - No. 2, 2005
Palmas Vol 26 - No. 1, 2005
2004
Palmas Vol 25 - No. 4, 2004
Palmas Vol 25 - No. 3, 2004
Palmas Vol 25 - No. 2, 2004
Palmas Vol 25 - No. 1, 2004
2003
Palmas Vol 24 - No. 4, 2003
Palmas Vol 24 - No. 3, 2003
Palmas Vol 24 - No. 2, 2003
Palmas Vol 24 - No. 1, 2003
Palmas Vol 23 - No. 4, 2003
2002
Palmas Vol 23 - No. 3, 2002
Palmas Vol 23 - Especial, 2002
Palmas Vol 23 - No 2, 2002
Palmas Vol 23 - No 1, 2002
2001
Palmas Vol 22 - No 4, 2001
Palmas Vol 22 - No 3, 2001
Palmas Vol 22 - Especial, 2001
Palmas Vol 22 - No 2, 2001
Palmas Vol 22 - No.1, 2001
Actualizado junio de 2008


Volumen 25 No. 4 - 2004

Palmas

 

- Contenido -

En Tumaco: Fenómenos del Niño y la Niña. Eventos ENOS y su relación con el clima y la producción de palma de aceite.
MARTHA C. CADENA; ANDREA DEVIS M.; IGOR MÁLIKOV; JAVIER R. ORTIZ G.; JOSÉ D. PABÓN C.

El gusano canasta, Oiketicus kirbyi Lands Guilding (Lepidóptera: Psychidae), plaga de la palma de aceite.
RAMÓN G. MEXZÓN; CARLOS CHINCHILLA; ROLVIN RODRÍGUEZ

Ganoderma versus Micorriza.
AZIZAH HASHIM


Editorial

Realidad y perspectivas del sector palmero colombiano

 

La situación del sector palmero colombiano viene cambiando en forma vertiginosa en los últimos años. En consecuencia, se están imponiendo nuevos modelos empresariales y nuevas formas de visualizar el negocio. No podría ser de otra manera, teniendo en cuenta que los cultivos de palma de aceite están en franco crecimiento, mientras que la demanda local por sus productos decrece, lo que ha implicado involucrar más decididamente en la estrategia a los mercados externos, los mismos donde los precios son más bajos y la competencia más dura.

En efecto, nuestro país está registrando un acelerado ritmo de siembras, 12% de crecimiento anual promedio entre 2000 y 2004, que elevará hasta un millón de toneladas de aceite de palma la producción antes de cinco años, y que contrasta con un evidente deterioro de las compras internas, cuyo promedio anual cayó a un ritmo del 1,5%, pasando de 406.000 a sólo 375.000 toneladas en igual lapso.

A semejante situación se suma el hecho de que Colombia sigue presentando un consumo de aceite de palma muy bajo con respecto al de otros países productores con similar o menor grado de desarrollo económico. Sólo 8,8 kilos por habitante en 2003, cuando en Costa Rica se consumieron 16,6, en Ecuador 16, en Honduras 9,8 y en la Unión Europea -que no lo produce- 9,4 kilos.

Ese comportamiento desfavorable va también en contravía de la tendencia mundial de la demanda de aceites y grasas, que creció 3,5% anual en los últimos cinco años, y muy especialmente de la correspondiente al aceite de palma, que lo hizo al 7,8%.

Como resultado de la dinámica de la oferta y la contracción de la demanda doméstica, los palmeros se han visto obligados a incrementar de manera considerable sus exportaciones, que pasaron de 124.000 toneladas en 2000 (23% de la producción), a 248.000 toneladas en 2004, con una tasa anual de crecimiento de 18,8%, cifra que difícilmente puede mostrar otro sector productivo en Colombia.

Como consecuencia de esto, los precios promedio del aceite de palma crudo pagados al productor colombiano se han visto reducidos. Pasaron de un promedio equivalente de CIF Rótterdam más 41 dólares en 2000 a CIF Rótterdam más 29 dólares en 2004.

Las anteriores consideraciones, más los resultados del reciente estudio realizado para Fedepalma por Duarte Guterman & Cía Ltda., cuya evidencia más gruesa se relaciona con la falta de competitividad del aceite de palma nacional cuando se dedica a los mercados de exportación -especialmente en situación de precios medios y bajos-, sustentan la necesidad de ajustar las estrategias para revertir esa situación, la misma que deberá demostrar el grado de convocatoria, efectividad y fortaleza adquiridos por la organización gremial.

Y es que la brecha de competitividad de costos del aceite de palma colombiano frente a sus competidores -llámense aceite de soya argentino o brasileño, o aceite de palma malasio o indonesio- se ha ampliado en los últimos años, debido a los grandes avances tecnológicos, de logística y de desarrollo empresarial, y a las políticas económicas de esos países.

De hecho, mientras que en 2003 en Colombia producir una tonelada de aceite de palma costaba US$336, en Malasia costaba US$249 y en Indonesia US$176. Y producir una tonelada de aceite de soya en Argentina costaba US$148 y en Brasil US$172. En otras palabras, aquí no se están reduciendo los costos de producción con la rapidez necesaria para poder competir abiertamente en el mercado internacional.

Así que se debe trabajar sobre los costos de producción, sobre todo si las exportaciones se realizan a países que impliquen una costosa logística y acceso, como los europeos, a los que ha sido necesario incrementar las exportaciones de aceite de palma en los últimos años, por las restricciones que le han impuesto a Colombia los mercados de la CAN.

Todo lo enunciado, por supuesto, ha representado un sacrificio de los márgenes de rentabilidad de la actividad palmera, y resulta imperativo aunar esfuerzos para garantizar su sostenibilidad y desarrollo competitivo, cosa que sólo se logrará cerrando esa brecha.

No son pocas las tareas que deben acometerse para lograr tal objetivo: la reducción de costos de capital, fertilización, transporte, cosecha y gastos administrativos; el incremento de la productividad en el cultivo y en la planta de beneficio; y la implantación eficiente de economías de escala, todas ellas factores determinantes en los costos de producción.

Se deben también profundizar las alianzas con Malasia e Indonesia para buscar en conjunto una mayor competitividad del aceite de palma respecto al de soya, cuyos productores han tenido un avance tecnológico mucho más rápido en los últimos años. La biotecnología, la modernización del transporte y la mecanización son aspectos en los cuales los soyeros han tomado ventaja.

El Estado no puede ser ajeno al esfuerzo privado. Deberá acompañarlo con la construcción de un entorno macroeconómico y sectorial favorable para la competitividad palmicultora. Ello es de la mayor relevancia en un escenario de mayor apertura comercial como el que ya se ha generado para el sector con los acuerdos de integración comercial que ha suscrito el país. La innovación tecnológica, la reducción del costo de capital, el manejo de una tasa de cambio competitiva, el equilibrio fiscal, la modernización de la infraestructura de transporte y logística, y la capacitación del recurso humano, entre otros, son factores clave para la actividad palmera, cuyo manejo compete en lo fundamental al Estado.

De igual manera, el Gobierno Nacional debe buscar en las negociaciones del TLC con Estados Unidos y con otras naciones, que la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, y la palma de aceite en particular, tengan un tratamiento que corresponda a su alta sensibilidad económica y social, representada esta última en ser fuente de ingresos para cerca de 75.000 familias en 60 municipios de 20 departamentos del territorio nacional.

El sector dispone actualmente de instrumentos muy importantes para la estabilización de los precios, la optimización del ingreso del productor y la comercialización del aceite de palma, como son el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) y el Fondo de Estabilización de Precios (FEP). Se estima que el FEP contribuyó en 2004 con el 16% de su ingreso total. Estos instrumentos le han permitido al sector tomarse tiempo y generar mayores recursos para mejorar su competitividad. Sin embargo, su permanencia puede verse comprometida con la negociación del TLC con Estados Unidos. Además, su impacto será cada vez más reducido en la medida en que la oferta exportadora del sector siga creciendo.

Habrá que ir más allá de la reducción de los costos del sector para garantizar su competitividad, pues los esfuerzos de lograrla en muchos casos no muestran sus resultados en el corto plazo. Se requiere encontrar y desarrollar nuevos mercados y de mejor precio para el aceite de palma colombiano, que absorban la mayor oferta. Estos deben hallarse prioritariamente en el país, donde las ventajas comparativas por localización de la producción son evidentes.

Los biocombustibles representan una nueva oportunidad para los aceites y grasas vegetales y, de manera muy particular, un estímulo a la demanda interna de aceite de palma en Colombia. Las condiciones actuales, y las perspectivas del precio internacional del petróleo, favorecen su producción, que ya ha comenzado con éxito en varios países, principalmente de Europa y en Estados Unidos. Sólo para el año 2005 se espera que la demanda mundial de aceites y grasas con destino al biodiésel alcance los 5,7 millones de toneladas. Si tal tendencia se mantiene, para los años venideros sería inclusive difícil incrementar suficientemente la oferta para abastecer ese mercado.

En Colombia, no obstante, de viabilizarse técnica y económicamente el biodiésel a base de aceite de palma, será necesario generar los instrumentos institucionales y comerciales para que se beneficien todas las partes involucradas en el negocio. Con ese objetivo en la mente ha venido trabajando Fedepalma, de manera que se haga claridad sobre las verdaderas posibilidades de ese biocombustible en el país. Habrá también que tomar en cuenta los riesgos implícitos en esta iniciativa, como que podrían aparecer en el futuro fuentes alternativas o sustitutas más competitivas de los combustibles actuales, lo cual se hace relevante en un cultivo como el de la palma de aceite, que compromete inversiones de muy largo plazo.

Además del biodiésel, que por su tamaño puede ser el mercado potencial más atractivo en el corto y mediano plazos para el aceite de palma nacional, se debe trabajar en otros usos industriales para incentivar el consumo doméstico, como el tradicional mercado de aceites y grasas comestibles, jabonería, alimentos balanceados para animales y oleoquímica básica, que representan un nada despreciable nicho cuya materia prima (grasas y aceites vegetales y animales) hoy día se está importando.

En cuanto a las exportaciones, habrá que dirigirlas prioritariamente hacia aquellos países con menor costo de acceso y logística, como los de la CAN. Las recientes regulaciones sobre el uso de ácidos trans en el mercado de comidas de varios países, principalmente en Estados Unidos, son también una oportunidad para el aceite de palma colombiano; pero para que ella pueda ser aprovechada es condición sine qua non cerrar la brecha de costos con los principales competidores internacionales.

Estas reflexiones buscan llamar la atención de los productores actuales y de los posibles nuevos inversionistas sobre los riesgos y oportunidades que enfrenta la agroindustria de la palma de aceite en Colombia, de tal manera que se pueda ponderar la realidad de esta actividad productiva y sus posibilidades de desarrollo futuro.

La palma de aceite involucra una actividad de muy largo plazo, con ventas en mercados y precios muy cambiantes, por lo que la inversión y rentabilidad de los nuevos proyectos debe analizarse en un horizonte de varios años. Las condiciones de mercado actual no son las de años atrás ni tampoco las que se pueden esperar en los años venideros.

Así las cosas, es muy importante que el inversionista que hoy inicie un nuevo proyecto de palma de aceite conozca con certeza la realidad de sus costos de producción y los mercados y precios a los cuales puede esperar que venderá su producto, para que a partir de ello evalúe en forma adecuada la conveniencia y viabilidad técnica y financiera de su proyecto.

Si bien es cierto que el sector afronta una difícil situación de competitividad, no lo es menos que a lo largo de 40 años de desarrollo de la actividad palmera en Colombia son muchas las fortalezas que ha acopiado y sobre las cuales debe apoyarse para superar los constantes retos que se le presentan: la capacidad empresarial; la institucionalidad gremial; la investigación y el desarrollo tecnológico; la formación del recurso humano, y en general el amplio conocimiento que se tiene de la agroindustria palmera, son valiosos activos con que se cuenta para seguir construyendo un sector empresarial competitivo, rentable y con responsabilidad social para el desarrollo de esta actividad productiva en Colombia.


Contenido de aceite en el racimo y mesocarpio del fruto de la palma de aceite,y algunos de sus factores fisiológicos y agronómicos

JOSHUA MATHEWS; A.K. LEE; P.J. CLARENCE; M.Y. CHUNG; S.RAO

Resumen

Los principales componentes del racimo que están altamente correlacionados con la proporción aceite/racimo fueron el porcentaje de aceite en mesocarpio, contenido de humedad en el mesocarpio, proporción fruta/racimo, aceite en mesocarpio seco y grosor de mesocarpio. Aunque el análisis no incluye la relación entre ácidos grasos libres (AGL) y la síntesis del aceite, la evaluación del número de frutos sueltos contra la proporción aceite/racimo en 401 racimos de palmas en un rango de edad entre 4 y 17 años, por un período de 12 meses, indica que existe una tendencia cuadrática creciente de relación curvilínea en la formación de aceite en el racimo y se encontró que se requieren 7 frutos sueltos por kilogramo de racimo para maximizar el aceite en un racimo.

Racimos grandes (más de 20 kilogramos) requieren más de 100 frutos sueltos para maximizar el aceite. Los nutrientes N, P, K, Ca y Mg del mesocarpio tienen una correlación negativa con la formación de aceite; se observó una disminución en la concentración de nutrientes, cuando se reduce el contenido de humedad en el mesocarpio. Desde el punto de vista agronómico, la pérdida de nutrientes en el mesocarpio de racimos maduros fue más baja que la presentada en racimos no maduros. La concentración de nutrientes foliares no tiene relación directa con la formación de aceite en el mesocarpio. Los cationes foliares totales (CFT) muestran una relación lineal con el grosor del mesocarpio. Niveles en extremo altos o bajos de Mg y Ca en las hojas, medidos como proporción de CFT, producen mesocarpios delgados y niveles en extremo altos de K, expresados como proporción de CFT, también muestran mesocarpios delgados a costa de la formación de una nuez grande.


Producción de biodiésel a partir de aceite de palma

JORGE EDUARDO MURILLO VALDÉS

Resumen

En el presente trabajo se estudia la producción de biodiesel a partir de aceite de palma utilizando dos medios catalíticos, ácido y base; mediante la realización de la transesterificación del glicerilo tripalmitato y el glicerilo trioleato con etanol; y el análisis de las siguientes variables: temperatura, contenido de catalizador y relación molar de alimento de etanol.

La máxima conversión es calculada con base en el análisis termodinámico y sus valores comparados con los resultados experimentales, obteniendo para condiciones prácticas semejantes valores de conversiones muy aproximados con el uso de catalizador básico.


En Tumaco: Fenómenos del Niño y la Niña. Eventos ENOS y su relación con el clima y la producción de palma de aceite

MARTHA C. CADENA; ANDREA DEVIS M.; IGOR MÁLIKOV; JAVIER R. ORTIZ G.; JOSÉ D. PABÓN C.

Resumen

A partir de la relación existente entre el ciclo El Niño-Oscilación Sur (Enos) y las condiciones oceanográficas de la región de Tumaco, se determinó el efecto de dicho ciclo sobre la climatología local y se encontró la correlación entre las alteraciones en las variables meteorológicas analizadas y la producción del cultivo de palma de aceite en el municipio de Tumaco. Se consideraron las particularidades regionales de la temperatura de la superficie del mar, como indicador del ciclo Enos, así como el efecto que este produce en el brillo solar, la temperatura del aire y la precipitación, tomados como indicadores climáticos de la zona; finalmente se analizó la relación entre las alteraciones en el clima de la región asociadas con el ciclo y los rendimientos del cultivo de palma de aceite. Como resultado se pudo confirmar que en condiciones tipo El Niño, se produce un incremento en las horas de brillo solar, los volúmenes mensuales de precipitación y aumento de la temperatura media mensual del aire; en otras condiciones con La Niña ocurre lo contrario. También fue posible establecer que estas variaciones tienen un efecto importante en las diferentes fases de desarrollo del fruto de palma de aceite, afectando así la producción de la misma; en especial, durante la fase fría (La Niña), que al coincidir con la época de menores lluvias del segundo semestre del año, puede ocasionar déficit hídrico en la región. La mayor correlación se encontró entre los parámetros climatológicos lluvia y brillo solar, con datos de producción del cultivo de palma de aceite en todas sus etapas de desarrollo; los períodos más afectados correspondieron a los últimos 15 meses anteriores a la cosecha. A largo plazo las anomalías mensuales de la precipitación, temperatura, brillo solar e índice de disponibilidad hídrica (IDH) con la producción, presentan una buena correlación, rezagando esta última 2.6 años. Los períodos de alta producción coinciden con los de anomalías positivas de los parámetros del clima, de igual forma, las anomalías negativas pueden producir una disminución de la producción con el mismo período de rezago.


El gusano canasta, Oiketicus kirbyi Lands Guilding (Lepidóptera: Psychidae), plaga de la palma de aceite.

RAMÓN G. MEXZÓN; CARLOS CHINCHILLA; ROLVIN RODRÍGUEZ

Resumen

El presente trabajo recoge el conocimiento escrito acerca de Oiketicus kirbyi Lands Guilding (Lepidoptera: Psychidae) en América tropical y, en particular, lo aprendido en Costa Rica, durante los incrementos poblacionales a inicios de la década de los noventa en cultivos de palma de aceite. Se presenta la descripción del insecto, su comportamiento, daños ocasionados, así como el manejo integrado que debe tenerse.


Ganoderma versus Micorriza

AZIZAH HASHIM

Resumen

La Pudrición Basal del Tallo (PBT), reconocida como la enfermedad más destructora de palmas en el Sureste Asiático, sigue siendo la aniquiladora número una de palmas de aceite y afecta de manera significativa la producción de aceite. Con la identificación de Ganoderma boninense como el agente causal, se han recomendado e implementado varias medidas de control. Sin embargo, hasta el momento, ninguno de los métodos ha logrado controlar o impedir de manera satisfactoria la diseminación u ocurrencia de esta letal enfermedad. Es crucial buscar otras formas de control. Los hongos de Micorriza Arbuscular (MA) ofrecen una alternativa práctica que debe ser considerada con seriedad.

Se realizaron varios experimentos para evaluar el papel de la MA como agente de biocontrol. El primer experimento fue sobre la interacción de la MA con Ganoderma pseudoferum que causa la enfermedad de raíz roja en cacao. La preinoculación de plántulas de cacao con MA redujo de manera significativa (p<0.05) la infección de Ganoderma en comparación con más del 10% de mortalidad de plántulas en ausencia de esta simbiosis. Un estudio de infectividad realizado en plántulas de palma de aceite de seis semanas de edad mostró la aparición de necrosis de las hojas cinco semanas después de la inoculación con Ganoderma. Un corte transversal de la raíz infectada mostró daños en las células corticales intercaladas con las hifas fungales, que penetraron las regiones vasculares. Estos síntomas se retardaron en las plantas micorrizadas.

Los prometedores resultados obtenidos condujeron a una mayor investigación en esta materia. De manera subsecuente, plántulas de palma de aceite en el estado de dos hojas se inocularon con hongos de MA y seis semanas después con Ganoderma. La simbiosis alargó con éxito el período de incubación del patógeno para producir la infección o matar las plántulas. Todas las palmas no micorrizadas sucumbieron a la enfermedad nueve meses después de la exposición al patógeno. Sólo 20% de las palmas micorrizadas mostraron síntomas de la enfermedad después de nueve meses, con tan sólo 10% de mortalidad. Los resultados del ensayo en matera fueron luego confirmados en un ensayo preliminar de campo. Un total de 120 plántulas de palma, 60 micorrizadas y 60 no micorrizadas, se sembraron en áreas altamente infestadas con Ganoderma. Después de 10 meses en campo, 5 de las palmas no inoculadas habían muerto, mientras que sólo dos palmas micorrizadas sucumbieron a la enfermedad.

El mecanismo de defensa, como resultado de la simbiosis micorrizal, probablemente puede ser la fuerte competencia entre hongos de MA y el patógeno por espacio y productos fotosintéticos del huésped. Las micorrizas, directa o indirectamente, producen plantas más vigorosas con mayor resistencia interna a la enfermedad. La mayor densidad de raíz en presencia de micorrizas compensa la pérdida de raíces debido a la enfermedad; el significativo depósito de Ca en células micorrizadas crea una barrera física al avance de la enfermedad en las raíces de la palma; el mayor depósito de metabolitos secundarios por raíces micorrizadas inhibe la diseminación del patógeno en las raíces. Este documento intenta resaltar estos mecanismos y determinar cómo estos beneficios pueden ser utilizados para controlar esta enfermedad.

 

Fedepalma: Carrera 10A No. 69 A - 44 . Tel.: 313 8600. Fax: 211 3508. Bogotá, Colombia
Página Web:www.fedepalma.org | Email: info@fedepalma.org