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Actualizado junio de 2008


Volumen 27 No. 1 - 2006

Palmas

 

- Contenido -


Editorial

TLC Colombia-Estados Unidos
Desafíos y oportunidades para el sector palmero

La continua búsqueda de Colombia por mejorar el acceso de sus exportaciones a su mayor mercado de destino, intensificada especialmente desde la década del noventa con el proceso de apertura e internacionalización de la economía, arrojó resultados concretos el 27 de febrero pasado, cuando, luego de 22 meses y 15 rondas de intensas negociaciones, logró acordar con Estados Unidos las reglas de juego que determinarán sus relaciones comerciales una vez el texto del tratado de libre comercio (TLC) que pactaron surta el trámite legal de revisión de textos, firma por parte de los gobiernos de las dos naciones y posterior presentación a los respectivos Congresos, que deberán aprobarlo de manera que pueda entrar en vigor a mediados de 2007.

Estados Unidos es un mercado de más de 290 millones de consumidores, con un ingreso per cápita de alrededor de 40.000 dólares, que recibe cerca de la mitad de todas las exportaciones de Colombia. Razones más que suficientes para considerar de especial importancia este TLC, por encima de los acuerdos comerciales suscritos o por suscribir con otros países, como, en efecto, lo han hecho el Gobierno Nacional, la mayoría de los sectores privados y analistas económicos que, al mismo tiempo, lo perciben como una herramienta fundamental para promover el crecimiento y el bienestar del país.

Independientemente de la importancia capital que reviste, el análisis en torno suyo no puede polarizarse con argumentos puramente ideológicos que suelen invocarse en algunos círculos académicos y políticos, y que se originan principalmente en las percepciones que ellos tienen de Estados Unidos. No de otra manera se explica que los ánimos no se hubieran exaltado de la misma forma con la firma de tratados como el suscrito por Colombia en 2004 con Mercosur, el mismo que sin duda vulnera amplios sectores de la economía local.

En el caso específico del TLC, los llamados "perdedores" del proceso aducen su sensibilidad frente a Estados Unidos en el hecho de que ese país es la primera economía del mundo, ocupa los primeros lugares en los rankings de competitividad internacional, es el principal exportador agrícola en el mercado global y uno de los países desarrollados que más otorga subsidios y ayudas internas a su producción agropecuaria.

Si bien todo ello es cierto, la principal preocupación de los colombianos no pueden ser las condiciones favorables de los competidores, sino las oportunidades que se abren para la economía local, y la eliminación de las condiciones adversas internas que, en lo fundamental, radican en la falta de competitividad del país como un todo, y en el alto costo que caracteriza cualquier actividad productiva por la inseguridad, la inestabilidad macroeconómica, y las limitaciones en materia de logística y financiamiento, entre otras.

Arraigar la idea de que hay sectores perdedores y ganadores, y no ver el conjunto del país, puede cerrar las mentes y parcializar a los empresarios, que estarían entonces impedidos para encontrar negocios y aprovechar las oportunidades que brinda ese nuevo entorno de relaciones comerciales de libre comercio con Estados Unidos.

Disiparía igualmente al gobierno en el cumplimiento de su principal misión como artífice del TLC, cual es poner en marcha cuanto antes una estrategia sólida que permita disminuir el alto costo país que debe asumir cualquier actividad productiva en Colombia, promueva la estabilidad económica y defina el cronograma para ejecutar los programas y proyectos claves que hacen parte de la Agenda Interna para superar la brecha de competitividad colombiana frente a Estados Unidos y otros países.

En lo relacionado específicamente con la agroindustria palmera, sin duda el tratado con los norteamericanos tendrá un impacto negativo sobre los precios de las ventas internas del aceite de palma. Nada radicalmente nuevo si se toma en cuenta que durante los últimos 15 años ella viene presentando excedentes que han causado su apertura endógena, en lo fundamental por el acelerado ritmo de crecimiento de las siembras de palma de aceite. Lo cual ha obligado a los productores nacionales a preocuparse, tanto por las condiciones de acceso al mercado doméstico de aceites y grasas sustitutos provenientes de otros países, como por la búsqueda de condiciones preferenciales para colocar sus productos en mercados externos.

Ahora bien. El TLC consolidó las preferencias del Atpdea para aceites y grasas refinadas como mantecas, margarinas y mezclas de aceites, entre otros; es decir, aseguró el libre acceso para estos productos de origen colombiano en el mercado estadounidense. Ello, de por sí, activa unas reglas de juego claras para los exportadores colombianos que, junto con los cambios que se están dando en el mercado estadounidense por normas que regulan la hidrogenación parcial de aceites como los de soya, girasol o canola -proceso que origina los perjudiciales ácidos grasos trans-, en el mediano plazo les permitiría incrementar allí sus ventas de aceite de palma y sus derivados.

No se puede ignorar, sin embargo, que las aspiraciones del sector fueron poco atendidas en cuanto a plazos de desgravación para sus productos. Así que ésta se hará en cinco años, tiempo demasiado corto en el escenario descrito de brecha de competitividad que, en el caso del renglón palmero, es especialmente crítico con Estados Unidos, cuyo gobierno favorece a su complejo oleaginoso con altos subsidios y ayudas internas. Tales resultados se originaron en el escaso entendimiento que el Gobierno Nacional, y en especial el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, tuvo sobre la sensibilidad del sector frente a las oleaginosas norteamericanas, pese a la activa participación de Fedepalma en el proceso de negociación. También tuvieron mucho qué ver en este resultado -en particular que el sector se desgravara en condiciones inferiores a las logradas con Estados Unidos inclusive por países como Costa Rica y Chile-, los conflictos internos presentados entre los diferentes eslabones y agentes de la cadena oleaginosa, por las actitudes ventajosas e insolidarias de algunos industriales.

En consonancia con lo anterior, el sector palmero tendrá que pagar un precio por el TLC. Hechos los cálculos (sin perder de vista los diferentes niveles de precios internacionales de los aceites y grasas en un momento dado y descontando los compromisos adquiridos con Mercosur), el balance arroja que dejará de percibir cerca de US$215 millones entre 2007 y 2018, lo que equivale al 3% de sus ingresos durante dicho período.

De manera que todas las energías deberán estar concentradas para ajustar la competitividad de Colombia como país, y de la agroindustria palmera como sector llamado a moverse en los mercados internacionales con amplias fluctuaciones de precio, y con exigentes consumidores (que eligen sus productos y proveedores a partir de requerimientos cada vez mayores de prácticas sostenibles, criterio que incluye, entre otros, el cuidado del medio ambiente y el bienestar de las comunidades asentadas alrededor de los cultivos).

Por tanto, la promoción gubernamental del cultivo de la palma de aceite, que en los últimos años ha cobrado gran fuerza, debe estar precedida de avances certeros para enfrentar los desafíos descritos. Y en lo que corresponde al sector palmero, es necesario establecer como una de sus principales prioridades, reducir sus costos de producción y mejorar su eficiencia. Para ello, se deben romper paradigmas, ser más creativos, menos individualistas y más dispuestos a trabajar en equipo, con un solo objetivo: lograr que el aceite de palma colombiano sea competitivo en todos los mercados.

Definitivamente esta actividad debe asumir el reto de su propio crecimiento competitivo y estar más abierta a las realidades de los mercados y de un entorno global cambiante. Hay que trabajar con los hechos y prospectar las realidades deseadas. Que, con el TLC, podrían estar dadas por los cambios en los hábitos de consumo que han obligado a los norteamericanos a buscar alternativas saludables como el aceite de palma y, en cuanto al mercado local, por la producción de biodiésel y otros usos alternativos. Mejor dicho, por segmentos de mercado distintos de los tradicionales, apoyados en la versatilidad de este producto que, por una u otra razón, eran esquivos a los empresarios colombianos, estaban cerrados o, simplemente, permanecían inexplorados.


Marcación de palmas con racimos maduros.
Evaluación de dos metodologías para el proceso de cosecha.

Mauricio Mosquera M., Carlos Andrés Fontanilla D.

Resumen

Los resultados presentados hacen parte de un estudio llevado a cabo en una plantación de la Zona Oriental para determinar la factibilidad de implementar la práctica de marcación de palmas con racimo maduro antes de la cosecha. El objetivo era aplicar esta práctica a condiciones mucho más exigentes que a las que se sometió en un estudio anterior en la Zona Norte de Colombia. En efecto, la plantación seleccionada contaba con un sistema de cosecha muy eficiente y la eficiencia de la labor era una de las mejores de la Zona Oriental. Los resultados sugieren que mediante la marcación de palmas con racimo maduro antes de la cosecha mejora la validez de esta labor y es rentable.


Frecuencias de riego por aspersión.
Evaluación agronómica en un cultivo joven de palma de aceite en Colombia.

Mauricio Rengifo C., Robert J. Lascano

Resumen

En la mayor parte del valle del río Cesar (Colombia) el régimen de lluvias determina un período prolongado con déficit hídrico para los cultivos y las fuentes de agua disponibles para regar son limitadas, por lo cual tiene gran importancia buscar por diferentes medios aumentos en la eficiencia del riego. Se evaluaron tres frecuencias de riego por aspersión subfoliar (diario, cada dos días y cada tres días) en un cultivo de palma de aceite (Elaeis guineensis Jacq), con el fin de buscar mayor facilidad en la operación del sistema de riego preexistente y evaluar el efecto de la frecuencia de riego en la productividad del cultivo. El experimento se localizó en la finca El Carmen, Municipio de Agustín Codazzi (Cesar), y al iniciarse (octubre de 1988), el cultivo estaba en su primer año de cosecha. La intensidad del riego que se aplicó era tal que se reponía el agua perdida por evapotranspiración, hasta llevar la humedad del suelo a su capacidad de campo. Durante 32 meses se llevaron registros del crecimiento vegetativo, la producción de racimos y el contenido de aceite de los mismos. La disminución de la frecuencia de riego de uno a tres días produjo un incremento del 16% en la producción de racimos y dado que la concentración de aceite no se afectó, se infiere que el rendimiento de aceite aumentó en igual proporción. La frecuencia de riego cada tres días también implicó una mayor operatividad del riego, ya que se disminuyó el número de operaciones de arranque de motores y la utilización de mano de obra. Aparentemente, espaciando la aplicación del agua de uno a tres días, pero aumentando la duración de cada aplicación, se incrementó la eficiencia del riego, porque posiblemente se disminuyeron las pérdidas por evaporación en el aire y en el suelo, por interceptación del agua por la cobertura y por una mayor penetración del agua en el suelo.


Riesgos de toxicidad con boro en viveros de palma de aceite

Nolver A. Arias A., Fernando Munévar M.

Resumen

Debido a la falta de resultados experimentales que den bases para dosificar en forma adecuada el boro (B) en los viveros de palma de aceite y a que existen riesgos de causar toxicidad por excesos en las aplicaciones, se adelantó una prueba exploratoria sobre este tema en Barrancabermeja (Colombia). Se evaluaron seis niveles de aplicación de B durante seis meses. Las aplicaciones de B se reflejaron en mayores concentraciones de dicho elemento en la hoja No. 3 de las plántulas y a pesar de que el menor nivel aplicado (0,5 gramos de borato 48/palma/quincena) aumentó la longitud del estípite y el área de la hoja No. 3, aplicaciones mayores tuvieron efecto negativo en todas las variables de crecimiento evaluadas. Todos los tratamientos de aplicación indujeron síntomas de toxicidad en el follaje, mientras que las plántulas no tratadas tuvieron una apariencia normal. Se describe la evolución de los síntomas de toxicidad que se observaron, la cual parte de un amarillamiento en bandas y lleva a necrosis y rompimiento de la lámina foliar. Los resultados indican que el nivel de B disponible en el suelo experimental sin enmendar fue suficiente para el normal desarrollo de las plántulas bajo las condiciones experimentales y que la menor dosis de fertilización utilizada en el experimento fue excesiva. Se sugiere la continuación de investigaciones sobre este aspecto.


Alianzas estratégicas en palma de aceite en Colombia
Estudio de caracterización

Equipo técnico de consultores IICA

Resumen

Durante 2005 se realizó un estudio exploratorio cuyos propósitos principales fueron: a) identificar y caracterizar las alianzas estratégicas entre productores de escala pequeña y empresarios agroindustriales de palma de aceite en Colombia; y b) anticipar posibles problemas en su desarrollo en el entorno de una economía globalizada y sugerir soluciones de política. En las cuatro zonas palmeras del país se identificaron 83 alianzas con las cuales están vinculados 4.586 agricultores; el 25% del área nueva sembrada en palma entre 1998 y el 2005 (aproximadamente 52 mil hectáreas) corresponde a alianzas. Fueron analizadas en términos de cinco características: incentivos, contexto, institucionalidad, tamaño y acompañamiento (técnico, administrativo, social, ambiental y político-institucional). Las evidencias encontradas sugieren que los diferentes modelos de alianzas estratégicas que han sido implementados en la agroindustria de la palma de aceite constituyen organizaciones económicas, con efectos positivos en la competitividad de la cadena y en la equidad distributiva de los beneficios y de la propiedad en dicho sector. Las principales sugerencias de política se refieren a: i) el rediseño de incentivos; ii) la adopción de una normativa básica para los contratos; y iii) el fortalecimiento del acompañamiento.


Producción de alcoholes grasos a partir de aceites de palma y de palmiste utilizando procesos de hidrogenación catalítica
Una revisión bibliográfica

Luis A. Rios., Alexander Franco C., David A. Echeverri Z.

Resumen

En el presente artículo se presenta una revisión bibliográfica sobre las principales tecnologías utilizadas en la síntesis de alcoholes grasos saturados e insaturados, utilizando como materias primas los aceites de palma y de palmiste por medio de hidrogenación catalítica heterogénea. Inicialmente se discuten los diferentes procesos industriales utilizados en la actualidad y posteriormente se analizan los tipos de catalizadores, enfatizando en el estado del arte de los catalizadores selectivos que permiten obtener alcoholes grasos insaturados.


Cadenas de productos básicos agrícolas dependencia y pobreza
Propuesta de plan de acción de la Unión Europea

Comisión Europea

Resumen

En cerca de cincuenta países, el grueso de los ingresos de exportación se deriva de las exportaciones de tres o menos productos básicos. Estos países carecen de recursos suficientes para hacer frente a las dificultades que experimentan sus sectores de productos básicos para adaptarse a la competencia, cada vez más implacable, y a las cambiantes condiciones del mercado internacional. Por tanto, es indispensable adoptar medidas en su apoyo; de lo contrario, dichos sectores pueden hundirse en muchos países, con incalculables consecuencias políticas y socio-económicas. El presente documento propone un plan de acción de la Unión Europea en apoyo de los países en desarrollo dependientes de los productos básicos (PDDPB) y de sus productores, este plan surge debido a la importancia de los productos básicos agrícolas tanto en el comercio internacional como en la economía nacional de los países en desarrollo a nivel del empleo y la renta de millones de personas para quienes los productos básicos constituye una de las principales fuentes de ingresos y divisas. Así mismo, los productos básicos representan el motor del desarrollo económico en numerosas subregiones de los países en desarrollo.

El documento propone una serie de líneas de actuación prioritarias ante los seis problemas principales que afrontan los PDDPB, a saber: reducir, ante todo, la dependencia de los productos básicos, contrarrestar la caída de los precios; gestionar los riesgos conexos a los productos básicos y el acceso a las fuentes de financiación; diversificar la producción, integrar satisfactoriamente estos productos en el sistema de comercio internacional; y fomentar prácticas empresariales e inversiones sostenibles. Para cada uno de estos problemas se presenta una descripción de su contexto, luego las políticas oportunas de posible aplicación y finalmente las acciones concretas que propone la Unión Europea al respecto. Es un documento de carácter propositivo dentro del contexto de globalización y mutua dependencia.

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