Según lo expuesto por el directivo, se debe mirar
por ejemplo la posibilidad de que el Estado compre la tierra
y la entregue en concesión o en comodato, tal como
lo hace con algunas carreteras, aeropuertos y otros bienes.
Indicó que en la visita realizada a Indonesia y Malasia
se observó cómo los inversionistas no pagan
más de 800 dólares por buenas tierras que
no han sido explotadas y que tienen gran potencial, mientras
que en Colombia, los palmeros han contribuido a inflar el
precio de la tierra en algunas zonas.
Otro de los motivos por los cuales hay grandes diferencias
en los costos de producción, con relación
a los países asiáticos, es el tamaño
de los proyectos que permite bajar los costos unitarios
para ser más competitivos, y citó el ejemplo
de un proyecto privado (Socfindo) que supera el millón
y medio de hectáreas, cuando en Colombia toda el
área sembrada es de 300.000 hectáreas. Es
decir, aquí hay un frente más de reflexión
para los palmeros nacionales.
Los
costos de materiales de siembra también figuran entre
los ítems que le restan competitividad a los colombianos
frente a los asiáticos, pues en nuestro caso muchos
de ellos son importados.
Así mismo, el precio de la mano de obra tiene un
peso importante dentro de la competitividad porque en los
cultivos de palma se está pagando por encima del
promedio del resto de actividades agrícolas y se
refirió al caso de Malasia e Indonesia donde existe
una bonificación a los trabajadores sobre utilidades.
En el segundo país se subestima el costo de la mano
de obra pero se flexibiliza en función de la rentabilidad.
Igualmente el uso de la capacidad instalada influye en
los costos de producción y es así como en
Malasia e Indonesia se calculan los factores de utilización
con la capacidad nominal de las plantas y no se tienen en
cuenta los equipos disponibles en Stand by. Además,
el concepto de productividad de las plantas de beneficio
es diferente, pues se establece de acuerdo al fruto procesado
en el año y no a la eficiencia de procesamiento.
Adicionalmente, para ser competitivos en el nuevo escenario
internacional se debe tener en cuenta la optimización
logística dentro y fuera de la plantación,
es decir actuar en función de los mercados y hacerlo
con la debida responsabilidad por lo que es otro de los
temas de reflexión para los palmeros, junto al problema
de Management, de personas que sepan manejar las plantaciones,
pues hay muchos técnicos buenos pero faltan “plantadores”,
figura que se puede asimilar a la de constructores.
Además, durante la tertulia se trataron otros temas
de relevancia para el sector como la consolidación
de un nuevo enfoque para el desarrollo de la agroindustria
de la palma de aceite y que se conoce como las 3P: People,
Planet, Profit (Gente, Ambiente y Utilidad), todo ello con
un enlace común que es la sostenibilidad.
El primero de estos ítems se encuentra estrechamente
relacionado con la Responsabilidad Social Empresarial que
es un tema que ha empezado a tomar fuerza en Colombia aunque
todavía hay mucho por hacer.
Respecto al segundo punto (Planet) destacó la importancia
de las siembras amigables con el ambiente, lo cual implica
no talar los bosques naturales, no a las quemas y no a la
destrucción de la biodiversidad.
Así mismo, en la parte agroindustrial se debe tener
cero emisiones y cero vertimientos, hacer sustitución
de insumos minerales por orgánicos y tener coberturas
más eficientes.
El tercer aspecto (Profit) hace referencia a la rentabilidad
del negocio por medio de aumentar ingresos y bajar egresos,
dentro de lo cual se encuentra el incremento de la productividad,
mejor aprovechamiento de los subproductos.