En
momentos en que el mercado internacional está aplicando
medidas más estrictas, en materia ambiental, para
los productos agrícolas que se comercializan, el
sector palmero colombiano está tranquilo porque
desde hace varios años trabaja de la mano con las
autoridades ambientales del país para lograr una
producción sostenible y amigable con el medio ambiente.
Esto se corroboró, una vez más, este martes
29 de enero, cuando se realizó la Tertulia Palmera
en la que participaron César Buitrago Gómez,
director de Desarrollo Sectorial Sostenible del Ministerio
de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, y Miguel Ángel
Mazorra Valderrama, Director Ambiental de Fedepalma, con
el tema “Reflexiones y expectativas del Minambiente y de
Fedepalma con ocasión de la misión a Indonesia
(Icope 2007) y Malasia RSPO-RT5), y donde se anticipó que
este año se firmará un nuevo convenio de
producción limpia o una agenda sectorial que permita
seguir avanzando en la línea del trabajo conjunto
para fortalecer al sector palmero frente a los escenarios
internacionales.
Para seguir en la dirección de la producción
limpia se precisa una revisión de la normatividad
para fortalecer procesos de control y seguimiento a los
componentes ambientales en los proyectos ambientales, y
trabajar en la estandarización de procesos en todos
los niveles, para lo cual se tendrán en cuenta los
Principios y Criterios aprobados en noviembre pasado durante
la Quinta reunión de la Mesa Redonda sobre Palma
de Aceite Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés)
y en la cual Fedepalma participa desde su conformación
como uno de los países líderes en el tema
de la sostenibilidad y donde ha contado con el acompañamiento
del Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Ambiente,
Vivienda y Desarrollo Territorial.
Precisamente, dichos Principios y Criterios comenzaron
a ser aplicados desde el 1 de enero del presente año
y se avanza hacia la certificación, que se convertirá en
un requisito indispensable a la hora de exportar el aceite
de palma, pues los países europeos empezarán
a exigirla, como una forma de presión para que los
productores respeten el medio ambiente, ya que es un tema
que está generando mucha preocupación en
dichos mercados, principalmente porque los mayores productores
mundiales de aceite de palma, como son Malasia e Indonesia,
han arrasado bosques para sembrar palma.
Los principios aprobados son: Compromiso con la transparencia;
cumplimiento de las leyes y demás desarrollos normativos;
compromiso para la viabilidad económica y financiera
de largo plazo; uso de mejores prácticas por parte
de cultivadores y procesadores; responsabilidad ambiental
y conservación de los recursos naturales y de la
biodiversidad; responsabilidad con los empleados, individuos
y comunidades afectadas por el cultivo o la planta extractora;
desarrollo responsable de los nuevos proyectos; y compromiso
con la mejora continua en las principales esferas de actividad.
Cada uno de estos principios tiene una serie de criterios
que corresponden a la forma como se deben enmarcar las
actividades en los diferentes procesos productivos y demostrar
en forma clara su compromiso de aplicarlos y asegurar su
sostenibilidad.
En cuanto al Proyecto Sombrilla MDL, dentro del Protocolo
de Kyoto, Fedepalma espera con optimismo repuesta afirmativa
del registro ante Naciones Unidas, para que las empresas
participantes hagan sus inversiones y comenzar a registrar
las reducciones, que al final se cuantifican como Certificados.
Sin lugar a dudas, con este proyecto en marcha, el estatus
ambiental y la imagen del sector palmero mejoran aun más
y contribuye en forma significativa en la calificación
del país, que hoy ocupa el noveno puesto a nivel
mundial.
Evalúan el Convenio
De otra parte, entre hoy y el 6 de febrero se estará haciendo
una revisión de los resultados del Convenio de Producción
Más Limpia, suscrito entre el Ministerio de Ambiente,
el de Agricultura, las Corporaciones Autónomas con
jurisdicción en las zonas palmeras, Fedepalma y
las Plantas de Beneficio, que cumplió diez años,
que fue el tiempo estipulado de duración; posteriormente
se hará un informe que se presentará a las
diferentes Corporaciones Autónomas Regionales, el
25 de febrero. A partir de allí se definirá la
estrategia a seguir, conjuntamente con Fedepalma.
Al presentar algunos de los logros alcanzados por medio
del Convenio, el funcionario destacó la publicación
de la Guía Ambiental y el libro de Desempeño
Ambiental, por parte de Fedepalma, que se han convertido
en un instrumento fundamental en todos los niveles de las
organizaciones productivas para orientar, aplicar y cumplir
con los preceptos ambientales.
Así mismo, Buitrago destacó cómo
en el Conpes 3477 de 2007, sobre “estrategia para el desarrollo
competitivo del sector palmero colombiano”, se plantea
el incremento de la competitividad de esta agroindustria
en forma económica, ambiental y socialmente sostenible.
Allí también se propone actualizar el mapa
de zonas aptas para el cultivo de palma de aceite en Colombia,
con el fin de contribuir a su sostenibilidad ecológica,
ambiental, socioeconómica y cultural, proyecto que
realizarán el Ideam, el Instituto Geográfico
Agustín Codazzi, Cenipalma y Corpoica. Como referencia
se tomó el estudio preliminar desarrollado por Corpoica
y Cenipalma. Para este nuevo proyecto que tiene un costo
de $800 millones, el Ministerio de Ambiente ya asignó $300
millones.
Biocombustibles
Igualmente Buitrago señaló que se hará una
evaluación ambiental estratégica de los biocombustibles,
para lo cual hay convenio entre el Ministerio y el Instituto
Von Humboldt, que concluye en abril próximo y donde
se mirarán los efectos sobre el medio ambiente y
la biodiversidad que se puedan derivar por la promoción
y desarrollo de cuatro cultivos como son palma de aceite,
caña de azúcar, caña panelera y yuca.
Así mismo, se definirán unos criterios ambientales
para la identificación y planificación de
las áreas para el desarrollo de cultivos; para la
prevención y control de la contaminación
asociada al proceso de transformación; y se formularán
recomendaciones para la planificación estratégica
de mediano y largo plazo de planes y programas públicos
de promoción de biocombustibles.
Todo este trabajo debe conducir a la certificación
de biocombustibles, luego de hacer una revisión
de las iniciativas privadas y de la situación del
sector palmero frente a la aplicación de los Principios
y Criterios de la RSPO.