
Tertulia palmera
El Presidente Ejecutivo de Fedepalma, Jens Mesa Dishington,
el Investigador Titular de Cenipalma Carlos Castilla,
el Director de la Unidad Ambiental de Fedepalma, Miguel
Ángel Mazorra y la Directora del Departamento
Económico de Fedepalma, Eden Bolivar, le explicaron
a un nutrido número de asistentes a la Tertulia
Palmera, por qué Brasil es hoy día el
coloso de los aceites y las grasas.
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Al que le quede duda de que Colombia al lado de Brasil es
apenas un David con una cauchera tratando de derrotar en el
mercado del libre comercio al Goliat más poderoso de
Suramérica, que les eche un vistazo a los indicadores
económicos de los dos países (cuadro).Entonces
quizás se daría cuenta de que ya firmado el
Acuerdo CAN-Mercosur, como en efecto lo está, la negociación
inminente del TLC entre Colombia y Estados Unidos es un afán
para otro día.
Porque la verdadera preocupación del momento, en especial
para los productores de aceites y grasas nacionales, es que
Brasil, junto con Argentina, representa el coloso de esta
agroindustria en el bloque sureño, que ya se nos vino
encima con todo vigor. Y eso, sin contar a Uruguay y Paraguay,
que les están siguiendo de cerca los pasos a sus compañeros
de fórmula.
Sólo el año pasado, Brasil participó
con el 54,3% de la producción de semillas oleaginosas
del Mercosur, que fue de 95,8 millones de toneladas, y en
aceites y grasas lo hizo con el 49,6% del total de las 13,6
millones de toneladas producidas por los países miembros.
Mientras tanto, en el mismo lapso Colombia produjo 233.000
toneladas de semillas oleaginosas y 622.000 toneladas de aceites
y grasas, esto es, para el primer caso, ni siquiera el 0.5%
de la producción brasileña y, para el segundo,
menos del 10%.
Así, el aceite de palma colombiano está enfrentado
a un gigante desconocido que hasta ahora los colombianos comenzamos
a adivinar, pues las políticas económicas nos
habían hecho ver siempre hacia el norte, ignorándolo,
tanto como él a nosotros.
De tal manera que la cauchera del David criollo debe estar
cargada con municiones capaces de impedir el rápido
agotamiento de una fuente dinamizadora de la actividad agrícola,
que habrían comenzado a mirar el país y el mercado
de la CAN con ojos de esperanza: la agroindustria de la palma
de aceite.
Esas municiones, de acuerdo con el presidente de Fedepalma,
Jens Mesa Dishington, tendrían que ser, por el lado
de los productores, el logro efectivo de la reducción
de los costos de producción a niveles competitivos
internacionalmente; la integración vertical de la industria,
la derrota del individualismo a manos de las alianzas estratégicas,
la opción de las mejores prácticas de manejo
del cultivo y la mayor atención directa de las plantaciones.
Por el lado del Gobierno Nacional, deberá contemplarse
el llamado "costo país". Y esto significa
que tendrá que rebajarles a los productores los grandes
costos inherentes a vivir en Colombia. Es decir, la inseguridad,
la carencia de una política sectorial de largo plazo
que oriente las decisiones de los inversionistas; la poca
claridad sobre el papel de la agricultura en las negociaciones
de comercio internacional, el tire y afloje en el tema de
los fondos parafiscales palmeros y la reducción significativa
del presupuesto del sector agropecuario, entre los más
importantes.
Porque, en el caso de los brasileños, ellos cuentan
con seguridad, disponibilidad de tierras, investigación
en cabeza de Embrapa -una entidad estatal-, economías
de escala, alta mecanización e integración vertical.
En la palma de aceite Colombia tiene una competitividad relativa,
apoyada por las actuales protecciones. Pero sin ellas, esa
competitividad no le alcanzaría para tener éxito.
Así que palmicultores y gobierno deben llenarse de
valor y de buenas armas. Porque los acuerdos de libre comercio
están cambiándole las reglas del juego al negocio
muy rápido y, si no se reacciona en forma proactiva
desde ya, la famosa frase de "la palma como un propósito
nacional" se convertirá sólo en eso, en
una frase hueca.
Visita técnica de palmeros
a Brasil
Varios palmeros colombianos, encabezados por el presidente
de Fedepalma, Jens Mesa Dishington, recientemente realizaron
una visita técnica a Brasil y regresaron realmente
sorprendidos con los logros de sus homólogos en tan
poco tiempo, que les han permitido ponerse a la vanguardia
de la agroindustria mundial de aceites y grasas.
Para citar un ejemplo, en la región de Mato Grosso
el área sembrada en soya para esta misma época
del año pasado era de 4.420.000 hectáreas. Hoy
día es de 5.130.000, en donde los rendimientos alcanzaron
las 2,93 toneladas por hectárea y la producción
aumentó de 12.950.000 a 15.020.000 toneladas.
Los costos de producción de soya también hablan
bien del esfuerzo brasileño. Según la región
donde se produzca, oscilan entre US$88 y US$111 por hectárea
y entre US$30 y US$41 por tonelada.
El transporte más utilizado por los productores de
aceites y grasas del Brasil es el terrestre (65%), seguido
del férreo (30%) y del fluvial (5%).
Las empresas visitadas por los palmeros fueron Agropalma,
en el Estado de Para; Coamo, la cooperativa más grande
de Brasil, situada en el Estado de Paraná y el Grupo
Maggi, cuyo campo de acción está en Mato Grosso.
Agropalma
Agropalma es una empresa privada de capital ciento por ciento
brasileño. Inició sus actividades de producción
y extracción de aceites de palma y de palmiste en 1982
en el municipio de Tailandia, a unos 150 kilómetros
de Belén en el Estado de Para (noreste de Brasil),
con la idea de recibir beneficios tributarios del Gobierno
de ese Estado.
El grupo está compuesto por cinco haciendas de alrededor
de 6.000 hectáreas cada una y es el mayor productor
de aceite de palma de América Latina a nivel empresarial.
Está integrado verticalmente y domina todo el proceso
de producción, desde el cultivo, hasta la refinación
de los aceites de palma y de palmiste.
La planta de refinación de aceite de palma fue inaugurada
en 1997 y representó un importante paso hacia la integración
vertical de la empresa. Con esto, Agropalma pasó de
ser únicamente productor de aceite de palma bruto a
producir bienes finales con mayor valor agregado para los
mercados interno y de exportación.
También es la única empresa a nivel mundial
que tiene las tres certificaciones de calidad: ISO 9000, 14001
y 18000.
El grupo empresarial tiene un área total de 82.000
hectáreas, de las cuales 32.000 están sembradas
en palma de aceite (este año entrarán 5.000
más).
Posee cuatro plantas extractoras, que pronto tendrán
una capacidad para 36 toneladas por hora cada una. También,
una planta de refinación para aceites de palma y de
palmiste, con capacidad de 320 toneladas por día. Otro
proyecto ya aprobado es el de establecer una refinería
adicional.
Coamo
En 1968, un ingeniero agrónomo recién graduado,
José Aroldo Gallassini, llegó a Campo Mourão,
con la misión de promover el desarrollo rural de la
región. Era funcionario de una Acarpa (Associação
de Crédito e Assistência Rural do Paraná),
que hoy día es Emater, entidad pública.
La región de Paraná no tenía tierras
aptas para la exploración, debido a su acidez, y los
agricultores de la región no poseían la tecnología
para explorarla.
Gallassini condujo los primeros experimentos de trigo en
la región y luego de soya. Con la preocupación
de a quién vender estos productos, promovió
la asociación entre 79 agricultores.
Así nació la Cooperativa Agropecuária
Mourâoense o Coamo, que en la actualidad es la más
grande de Brasil y la segunda de Latinoamérica. Agrupa
a 18.000 cooperados con un área total de 3,5 millones
de hectáreas, de las cuales 900.000 están sembradas
de soya, con un rendimiento de 3,2 toneladas por hectárea
en promedio.
Coamo produce 4,5 millones de toneladas de granos y representa
el 4% de la producción nacional de soya y cerca del
20% de la del Estado de Paraná.
La cooperativa también está integrada verticalmente,
produce margarina y aceites, y además tiene ganadería.
Grupo Maggi
La historia del Grupo André Maggi, una de las empresas
más grandes de Brasil, se inició en Sao Miguel
do Iguaçu, Paraná, y luego continuó en
Mato Grosso, donde se estableció una base agrícola
muy fuerte.
Las siembras de soya comenzaron en Mato Grosso a comienzos
de la década del ochenta. El grupo se inició
comprando semillas, abonos y productos a los agricultores.
En la actualidad es uno de los más grandes grupos
en Brasil, con cerca de 120.000 hectáreas sembradas
en soya, con un rendimiento de tres toneladas por hectárea.
Comercializa más de 2,4 millones de toneladas de granos
al año.
El grupo amplía permanentemente su infraestructura,
según las necesidades de almacenamiento, procesamiento
y comercialización de la soya. Ha desarrollado una
nueva matriz multimodal de transporte de sus productos a través
de Río Madeira.
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Brasil y Colombia.
Indicadores económicos 2002
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| Concepto |
Colombia |
Brasil |
| Población (millones) |
43,7 |
174,5 |
| Ingreso Nacional Bruto per
cápita (US$) |
1.830 |
2.830 |
| Ingreso Nacional Bruto (billones
US$) |
80,1 |
494,5 |
| Exportaciones FOB (millones
US$) |
11.903 |
60.362 |
| Importaciones CIF (millones
US$) |
13.026 |
47.219 |
| Balanza comercial
(millones US$) |
-1.123 |
13.143 |
|