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En Colombia los costos de logística representan el
21% del valor del producto; de este porcentaje el 70% corresponde
a transporte y el 30% a almacenamiento. Una cifra demasiado
alta, en especial si se compara con otros países de
la región. Esto se debe a numerosos factores, entre
los que se destacan el retraso en infraestructura, la dependencia
de un solo modo de transporte (el carretero), la escasez de
carrotanques y la baja capacidad de almacenamiento.
La logística es un proceso cuyo propósito
es garantizar la distribución eficiente de los productos
a un menor costo, y comprende aspectos relacionados con la
adquisición, movimiento y almacenamiento de productos,
control de inventarios, información, canales de distribución,
etc., en el que se conjugan factores de disponibilidad, oportunidad
y costos con aplicaciones administrativas como la de tiempos
y movimientos.
Con el fin de lograr aproximarse al transporte
fluvial, al que Colombia está volviendo a mirar como
una buena alternativa para bajar costos, a mediados de agosto
pasado varios empresarios palmeros invitados por Gravetal-Bolivia
se desplazaron a ese país y a Argentina, a conocer
su exitosa experiencia en el tema. El grupo, que presentó
los resultados de su misión técnica en la Tertulia
Palmera del 28 de septiembre en Fedepalma, estuvo encabezado
por la gerente de C.I. Acepalma S.A., María Emma Núñez;
el gerente de Palmas del Cesar S.A., Fabio González;
el gerente de Palmeras de Puerto Wilches S.A. y presidente
de la junta directiva de la Sociedad Portuaria Regional de
Puerto Wilches S.A., Guillermo Mantilla, y Alfonso Dávila
Abondano, de C.I. Tequendama S.A.
Específicamente en Bolivia los palmeros
fueron a Santa Cruz de la Sierra, Puerto Suárez, Puerto
Guijarro y Curumba; en Argentina estuvieron en Rosario y en
Buenos Aires, ciudades donde visitaron a las empresas Terminal
6 S.A., Fluviomar S.A. y UABL S.A.
La hidrovía de los ríos Paraguay-Paraná
(3.442 km) pasa por Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina,
y mueve más de 12 millones de toneladas anuales en
mercadería. Sobre ella navegan barcazas especializadas
para sólidos y para líquidos con capacidad de
1.500 toneladas cada una. Los remolcadores tienen un sistema
de posicionamiento satelital, carta electrónica de
navegación, y un sistema de control y seguimiento de
barcazas.
Tomando en cuenta estas consideraciones,
para los contertulios es claro que Colombia está atrasada
cerca de 30 años con respecto a Bolivia, por ejemplo,
país que no tiene acceso directo al mar y cuya salida
a éste sólo puede darse por el río.
De manera que invitaron a los asistentes
a tomar ejemplo de empresas como Gravetal-Bolivia, que han
sabido aprovechar los recursos con los que cuentan y han optimizado
el tráfico fluvial de sus productos, lo que les ha
permitido bajar costos y aumentar la competitividad, especialmente
en lo que se refiere al transporte de soya.
Finalmente, hicieron un llamado al sector
palmero para que reflexione en torno a la importancia capital
que tiene el tema de logística para la competitividad
de la agroindustria palmera, y se empiecen a emprender acciones
sectoriales que muy pronto se traduzcan en resultados concretos.
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