
Enero de 2006 - El Palmicultor
Lo que cerró Perú en TLC con
Estados Unidos
El pasado diciembre de 2005, Perú logró
cerrar las negociaciones del TLC con Estados Unidos. Si bien no
se conocen aún los textos finales que acordaron ambas naciones
en materia de agricultura, se tiene conocimiento de que las condiciones
comerciales logradas por Perú incluyen la consolidación
de los beneficios de Atpdea para productos de su interés
exportador, como espárragos, alcachofas, otras hortalizas,
frutas y etanol.
En relación con las concesiones de acceso al mercado peruano
de bienes agrícolas, los aspectos más relevantes
fueron los siguientes: en algodón, trigo y cebada forrajera
y cervecera se acordó eliminar los aranceles de manera
inmediata a la entrada en vigencia del acuerdo; en azúcar,
fructosa de maíz y glucosa se acordaron desgravaciones
de 5 y 10 años; en arroz, el arancel base que se acordó
fue 52%, con un período de desgravación de 17 años,
incluyendo 4 años de gracia, más un cupo marginal
frente a la producción local.
En cuanto a materias primas y productos de los complejos pecuarios
se destacan los siguientes aspectos: en maíz amarillo,
se estableció un cupo de 500.000 toneladas, equivalente
al 50% de sus necesidades de importación y por fuera del
cupo un arancel de 25% y un período de desgravación
de 12 años. En trozos de pollo se estableció un
arancel base de 25%, 17 años de período de desgravación
y 8 años de gracia, y un cupo equivalente al 1,7% de la
producción de pollo en pie. En carne de cerdo se acordaron
aranceles base entre 12 y 25% y períodos de desgravación
entre 0 y 7 años. En carne bovina se acordaron aranceles
base entre 12 y 25%, 12 años de desgravación y acceso
inmediato para cortes finos. En lácteos se acordaron aranceles
base entre 17 y 35%, períodos de desgravación de
15 a 17 años, con períodos de gracia de 10 años
en algunos productos y cupos de importación pequeños
frente a la producción nacional.
Respecto a la cadena de oleaginosas, aceites y grasas, se ha informado
que Perú acordó desgravar de manera
inmediata el fríjol soya, las tortas y harinas de soya
y los aceites crudos de soya y girasol. Adicionalmente, se estableció
un arancel base de 12% para los aceites vegetales refinados y
se acordó desgravar los refinados de soya, maíz
y algodón en 10 años, otorgando un cupo de 7.000
toneladas de aceite de soya refinado con arancel 0. Se estableció
desgravar las mezclas de aceites refinados en 7 años. Es
importante mencionar que estas condiciones comerciales acordadas
por Perú son muy distintas, incluso desde el inicio de
la negociación, de los planteamientos y propuestas que
Fedepalma y buena parte de la cadena oleaginosa nacional le han
expresado al Gobierno de Colombia, respecto a las condiciones
comerciales que deberían lograrse para este sector en nuestro
país. Tales diferencias se explican en gran medida por
la estructura productiva del sector oleaginoso en el Perú,
en donde el eslabón agrícola es débil, y
desde hace muchos años el consumo depende en alta proporción
de materias primas importadas, en especial desde Mercosur. Por
tal razón, lo negociado allí no debería constituir
un precedente para el resultado de la negociación de Colombia.
En lo que a ésta corresponde, el pasado 22 de diciembre
de 2005 se recibió una nueva propuesta de Estados Unidos
para el complejo oleaginoso, la cual es en lo fundamental idéntica
a la entregada por ese país el 19 de noviembre pasado,
salvo cambios marginales en algunos productos. En la medida en
que las solicitudes planteadas por Estados Unidos vulnerarían
de manera importante el desarrollo y la sostenibilidad de la palmicultura
colombiana y de la cadena productiva en su conjunto, Fedepalma
y buena parte de la industria de aceites y grasas del país
manifestaron al Gobierno Nacional que no estaban dispuestos a
acompañar al equipo negociador del TLC en mayores concesiones
a las ofrecidas hasta el mes de octubre de 2005.
Finalmente, se tiene programada del 25 al 29 de enero de 2006,
la que al parecer sería la última ronda de negociaciones
del TLC, la cual fundamentalmente se dedicará al tratamiento
de los tres temas más sensibles de esta negociación,
a saber: agricultura, propiedad intelectual y medidas sanitarias
y fitosanitarias.
TLC con Estados Unidos
No hubo cierre de las negociaciones
Del 14 al 22 de noviembre pasado se llevó
a cabo la XIII Ronda de Negociaciones del TLC andinos - Estados
Unidos, en la que se adelantaron negociaciones en las mesas de
agricultura, propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias,
compras públicas, acceso a mercados, textiles, normas de
origen, inversión, servicios financieros, servicios transfronterizos,
medio ambiente, laboral y telecomunicaciones. Si bien el gobierno
tenía presupuestado finalizar la negociación con
esta ronda, sólo logró el cierre de las mesas de
medio ambiente, laboral y servicios transfronterizos, avances
significativos en compras públicas, acceso a mercados,
textiles, normas de origen, inversión, servicios financieros,
y telecomunicaciones, y avances marginales en propiedad intelectual,
medidas sanitarias y fitosanitarias y agricultura, donde las posiciones
colombianas y estadounidenses todavía se encuentran bastante
distantes.
En lo que corresponde a la negociación de agricultura Colombia
recibió dos propuestas de Estados Unidos en los sectores
de maíz, oleaginosas, carne de cerdo y carne bovina y,
por primera vez desde el inicio de la negociación, en lácteos.
En general, las referentes a oleaginosas reproducen los planteamientos
realizados en las propuestas de julio y octubre de 2005. Específicamente,
Estados Unidos reitera su interés en desgravaciones inmediatas
en fríjol, torta y harina de soya, y desgravaciones rápidas
y creación de contingentes en la mayoría de productos
de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, animales
y vegetales. Frente a ello, Fedepalma nuevamente manifestó
al equipo negociador la alta sensibilidad del sector palmero colombiano
y la necesidad de que la negociación de oleaginosas sea
tratada de manera integral, de tal forma que se logre su adecuada
gradualidad en la inserción internacional.
Ante la falta de propuestas estadounidenses en productos de interés
ofensivo de Colombia, como azúcar, etanol, flores, frutas
y hortalizas, tabaco y cigarrillos, y también de productos
de interés defensivo como arroz y trozos de pollo, el equipo
negociador colombiano no logró entregar un paquete de negociación
que permitiera avances, y por ende decidió seguir trabajando
de manera informal hasta que se puedan configurar unos términos
de negociación balanceados entre los intereses defensivos
y ofensivos del país.
Los representantes colombianos en las rondas estiman que el cierre
de la negociación del TLC podría darse en los dos
próximos meses. Por ahora, la agenda de ambos países
se centrará en las negociaciones de la Ronda de Doha de
la OMC y en su cumbre ministerial de Hong Kong, que se realizará
el próximo 13 de diciembre.
XII ronda
La agricultura en standby
Del 19 al 23 de septiembre se llevó a cabo
la XII Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC),
Andinos – Estados Unidos. En esta oportunidad se reunieron
las mesas de acceso a mercados, textiles, propiedad intelectual,
medidas sanitarias y fitosanitarias, normas de origen, asuntos
institucionales y jurídicos, salvaguardia general, fortalecimiento
de la capacidad comercial, servicios financieros y obstáculos
técnicos al comercio.
La mesa de agricultura no se reunió en esta
ocasión, debido a la gran sensibilidad del tema para los
andinos y a los pocos avances logrados, entre otras cosas, por
la poca flexibilidad que han mostrado los negociadores norteamericanos
en sus ambiciosas aspiraciones. Como las discusiones técnicas
entre los equipos negociadores parecen haberse agotado, se tomó
la decisión de conformar un grupo de alto nivel para resolver
la problemática agrícola, conformado, del lado colombiano,
por los ministros de Comercio, Industria y Turismo, y de Agricultura
y Desarrollo Rural, y el jefe del equipo negociador; y por el
lado de Estados Unidos, por el representante comercial de ese
país y otros dos funcionarios del gobierno.
En esta ronda se dieron avances importantes en
relación con el tema de acceso a mercados, y quedó
por definir lo correspondiente a bienes usados y remanufacturados.
Así mismo, quedaron prácticamente cerradas las mesas
de salvaguardia general y obstáculos técnicos al
comercio. En cuanto a la mesa de textiles están pendientes
de definición las reglas de origen que son las que determinan
en buena medida el acceso de los productos del sector textil colombiano
al mercado de Estados Unidos.
De otra parte, en lo que tiene que ver con las
discusiones de propiedad intelectual y medidas sanitarias y fitosanitarias,
si bien se siguieron debatiendo los principales elementos de estas
dos disciplinas, no se obtuvieron en esta oportunidad avances
concretos. Al respecto, preocupa la falta de avances en la mesa
sanitaria y fitosanitaria, en la medida en que para asegurar el
logro de los intereses ofensivos del sector agropecuario, es necesario
garantizar el acceso real de sus productos y por ende la eliminación
de las barreras no arancelarias que lo impiden.
En cuanto a normas de origen, en esta oportunidad
se avanzó en los acuerdos en materia de requisitos específicos
para los productos agropecuarios. En tal sentido, se acordó
que la norma de origen para los correspondientes de la cadena
de semillas oleaginosas, aceites y grasas será el cambio
de capítulo, es decir, que para que su intercambio comercial
entre las naciones negociadoras se beneficie de las condiciones
de acceso del TLC, estos productos deben ser en su totalidad originarios
de esos países, salvo en lo que corresponde a aceites y
grasas vegetales hidrogenadas, margarinas y mezclas de aceites
vegetales, en los que subsisten discrepancias en las propuestas
de los países y no se logrado aún ningún
acuerdo sobre la norma de origen.
A partir de las discusiones llevadas a cabo en
la XII ronda de negociaciones, los jefes de los equipos acordaron
que sus equipos técnicos continuarán trabajando
en las diferentes disciplinas. Lo anterior, con el fin de cerrar
la negociación del TLC en la XIII ronda, que se llevará
a cabo en la tercera semana de noviembre de 2005 en Estados Unidos.
De igual forma, se programó una reunión de los jefes
de los equipos negociadores de los países andinos y de
Estados Unidos, del 19 al 21 de octubre en Washington, en la cual
se espera resolver las divergencias que existen en temas como
propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias, y
agricultura, entre otros.
XI ronda
Nuevos movimientos en las negociaciones agrícolas del TLC
Del 8 al 10 de agosto de 2005 se llevó a cabo la ronda
bilateral de negociaciones agrícolas entre Colombia y Estados
Unidos en Washington, D.C. En esta ocasión, y después
de cerca de tres meses de no tener respuestas concretas de Estados
Unidos, el insumo principal fueron las propuestas de negociación
agropecuaria que ese país envío al nuestro el 25
de julio pasado, en las que respondió finalmente a los
planteamientos realizados por Colombia el 6 de mayo y el 23 de
junio.
Estados Unidos planteó un tratamiento para el ámbito
agropecuario basado en los siguientes principios básicos:
- Eliminación del Sistema Andino de Franjas
de Precios (SAFP);
- Cláusula de preferencia, que implica otorgarle a Estados
Unidos al inicio del acuerdo la condición de acceso más
favorable que Colombia haya concedido a otro socio comercial;
- No aplicar requisitos de desempeño, lo que consiste en
sujetar las condiciones de acceso a nuestro país a la compra
de la cosecha nacional;
- Inicio del programa de desgravación el 1 de enero de
2007.
En términos generales, el tratamiento expuesto por Estados
Unidos se consideró inaceptable por parte del sector privado
agropecuario, en la medida en que desconocía las condiciones
particulares de cada sector, así como sus sensibilidades.
Al respecto, la propuesta norteamericana para la cadena de semillas
oleaginosas, aceites y grasas consistía en la desgravación
inmediata o rápida en materia de acceso a Colombia de buena
parte de los productos sensibles para el sector palmero nacional,
a cambio de consolidar el Atpdea para los aceites hidrogenados,
las margarinas y las mezclas de aceites, cuyas exportaciones a
Estados Unidos en los últimos 14 años con esos beneficios
han sido marginales, comparadas con las ventas colombianas de
aceites y grasas al resto del mundo.
A pesar de que en Washington las propuestas de Estados Unidos
fueron inaceptables y desbalanceadas en contra del sector agropecuario
nacional, el equipo negociador colombiano le ofreció la
desgravación inmediata del trigo, la cebada y algunos otros
cereales, la eliminación de las salvaguardias especiales
agropecuarias permanentes para oleaginosas, lácteos, ganadería
y porcicultura, y la desgravación inmediata y recíproca
de frutas y hortalizas. Lo anterior, a cambio de acceso inmediato
en margarina, flores, tabaco, cigarrillos y etanol.
En consecuencia, en la cadena de semillas oleaginosas, aceites
y grasas se eliminaron las salvaguardias especiales de precios
permanentes que inicialmente el Gobierno Nacional había
incorporado en la propuesta de negociación del sector,
y todas ellas pasaron a ser temporales, mientras que las temporales
mantuvieron su condición. Vale señalar como un factor
positivo que la semilla y el aceite de canola crudo y refinado,
que no tenían salvaguardia, fueron incorporados por el
equipo negociador de Colombia a los productos sujetos a ese mecanismo,
lo cual atiende en buena medida los requerimientos que en este
sentido había realizado Fedepalma, debido a la alta sustitución
de la canola con las demás semillas oleaginosas, aceites
y grasas.
Con la eliminación de las salvaguardias de precios permanentes,
el sector palmero y la industria de aceites y grasas quedarán
expuestos después del período de desgravación
al libre comercio con Estados Unidos y a la volatilidad de los
precios de las semillas oleaginosas y los aceites y grasas en
el mercado internacional, mientras que ese país podrá
continuar utilizando sus ayudas internas para estabilizar los
ingresos de sus productores de oleaginosas. Es de esperar que
los representantes de Colombia defiendan entonces condiciones
de negociación para la cadena de semillas oleaginosas,
aceites y grasas, tales como el nivel del arancel base del 40%,
el período de desgravación de 20 años, y
el tratamiento equitativo para bienes agrícolas e industriales,
entre otros.
Si bien el tema agrícola no será tratado en la
XII Ronda de Negociaciones del TLC que se realizará en
Cartagena del 19 al 23 de septiembre próximo, se espera
que la negociación culmine en su totalidad en octubre de
este año y que el acuerdo comercial con Estados Unidos
se inicie a partir del 1 de enero de 2007.
X ronda
Sin agricultura avanzó la X Ronda de Negociaciones del
TLC
La semana del 6 al 10 de junio de 2005 se llevó a cabo
la X Ronda de Negociaciones del TLC Andinos - Estados Unidos,
en Guayaquil, Ecuador. En esta oportunidad, los países
avanzaron en las negociaciones correspondientes a las mesas de
acceso a mercados, propiedad intelectual, asuntos laborales y
medio ambiente, entre otros. El tema agrícola no se discutió
ni de manera bilateral ni multilateral, y aunque se tenían
expectativas de avances en la mesa de medidas sanitarias y fitosanitarias,
la falta de respuesta de Estados Unidos a las propuestas andinas
tampoco permitió avances en esta mesa.
Con el ánimo de destrabar la negociación agrícola
se acordó iniciar un proceso de intercambio informal de
propuestas entre Colombia y Estados Unidos, que se realizará
entre el 20 y 28 de junio de 2005, mediante el cual se espera
que el país formule propuestas y reciba respuestas de los
norteamericanos en la parte pecuaria.
En cuanto a la negociación de semillas oleaginosas, aceites
y grasas, aún el Gobierno Nacional no ha retirado la propuesta
que envió a Estados Unidos el pasado 6 de mayo, en la cual
se excluyeron del tratamiento de salvaguardia agropecuaria de
precios permanente, productos tan sensibles para el sector, como
semillas de girasol y colza, aceite de colza crudo, y aceites
refinados de soya, colza, girasol, hidrogenados, margarinas y
mezclas de aceites. En ese sentido, Fedepalma le ha reiterado
al Gobierno Nacional que dada la alta sustituibilidad de los aceites
y grasas, tanto crudos como refinados, es necesario incluir esos
productos dentro del ámbito sujeto a salvaguardia de precios
permanente en el TLC.
La propuesta presentada por Colombia a Estados Unidos en la
cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas plantea que para
buena parte del ámbito de productos sensibles de la cadena,
el Sistema Andino de Franjas de Precios estaría vigente
únicamente durante el período de desgravación
y que, luego, sólo los productos de mayor sensibilidad
tendrían salvaguardia de precios permanente.
Las discusiones en materia de comercio de bienes agrícolas
entre Colombia y Estados Unidos se realizarán posiblemente
del 11 al 13 de julio próximo, en Washington, y se espera
que los temas que corresponden al texto de agricultura se discutan
por todos los países durante la XI Ronda de Negociaciones
del TLC, la cual se tiene prevista del 18 al 22 de julio de 2005
en Miami, Estados Unidos.
IX ronda
Colombia presentó propuesta de negociación en oleaginosas
La novena ronda de negociaciones
del TLC se llevó a cabo del 19 al 22 de abril pasado en
Lima, Perú
En esta ronda no hubo avances significativos en materia de textos
sobre agricultura y medidas sanitarias y fitosanitarias. En cuanto
a la negociación de productos agropecuarios Colombia entregó
la propuesta de acceso en Oleaginosas y contrapropuestas de negociación
en cereales y alimentos balanceados, y Estados Unidos por su parte,
presentó a Colombia propuesta en carne, y contrapropuestas
en tabaco y arroz.
En lo que toca a la palma de aceite, Colombia entregó
a Estados Unidos una propuesta de negociación de la cadena
de semillas oleaginosas, aceites y grasas, hecho que resulta fundamental
en la medida en que se tienen previstas sólo dos rondas
más para culminar la negociación, y que el tiempo
comienza a jugar en contra de los productos sobre los cuales aún
no se han comenzado las discusiones.
Al respecto, es importante recordar que Fedepalma había
solicitado con anterioridad al Gobierno Nacional que el tema de
oleaginosas fuera tratado en la ronda de Washington realizada
en marzo. Esto con el fin que el sector tuviera el tiempo suficiente
para analizar contrapropuestas de Estados Unidos, más aún
teniendo en cuenta el interés ofensivo de este país
en la cadena.
En esencia, la propuesta plantea un esquema de desgravación
similar al acordado en el TLC de Chile y Estados Unidos para los
productos del sector de aceites y grasas, aunque con un plazo
mayor de eliminación de aranceles, y refleja un tratamiento
acorde con sus sensibilidades. Adicionalmente, incorpora instrumentos
como salvaguardias especiales de precios para un conjunto de productos
altamente sensibles y cuyos precios se caracterizan por presentar
una alta volatilidad en el mercado internacional. Se espera que
Estados Unidos responda a esta propuesta en la próxima
ronda de negociación que realizará la primera semana
de junio en Ecuador y así mismo, plantee contrapropuestas
en otros sectores.
En cuanto a las propuestas en el sector de semillas oleaginosas,
aceites y grasas que presentaron los demás países
andinos en esta ronda, se destacan los siguientes elementos:
-
Las condiciones de inestabilidad política
de Ecuador durante la semana en la que se llevó a cabo
la novena ronda, impidieron que ese país adelantara sus
negociaciones en materia agrícola.
-
Perú le planteó a Estados Unidos
en su reunión bilateral de agricultura, que los aceites
crudos se desgravaran en un período de 5 años
y los refinados en 15 años.
-
La propuesta de Perú difiere sustancialmente
con el tratamiento sensible que Colombia y Ecuador le han dado
al sector en las negociaciones y, de llegar a concretarse, generaría
una gran perturbación que se sumaría a los factores
distorsionadores del comercio de semillas oleaginosas, aceites
y grasas dentro de la subregión andina.
La única evolución que se presentó en materia
de textos agrícolas fue la propuesta de salvaguardia
especial agropecuaria que Estados Unidos presentó a los
andinos, la cual será evaluada por estos y discutida
en la siguiente ronda de negociaciones del TLC.
Finalmente, el cronograma del TLC cada vez se ajusta más
y el Gobierno Nacional, si bien continúa planteando como
fecha de cierre de la negociación el mes de julio de 2005,
también expresa que no cerraría una negociación
que no corresponda a los intereses del país. En materia
agrícola donde la discusión está más
rezagada es posible que para avanzar se realicen mini rondas para
tratar sectores específicos y así poder cumplir
con el cronograma establecido.
La poca flexibilidad del equipo negociador estadounidense y por
ende el lento avance de las negociaciones agrícolas, en
buena medida se explica porque aún no ha sido aprobado
por parte del Congreso de Estados Unidos el Cafta (Central American
Free Trade Agreement), pero es de esperar que una vez ello suceda,
la dinámica de la negociación agrícola se
acelere y las posiciones de Estados Unidos se aparten del maximalismo
que las ha caracterizado durante las pasadas nueve rondas del
TLC.
VIII ronda
Nueva dinámica de la negociación agrícola
en el TLC con Estados Unidos
El 21 y 22 marzo pasados se llevó a cabo la VIII Ronda
de Negociaciones del TLC en Washington, específicamente
para tratar el tema agropecuario entre Colombia y Estados Unidos.
Allí, Colombia hizo propuestas concretas sobre el tratamiento
que quiere para productos como tabaco y arroz, y Estados Unidos
planteó su interés en cereales. También se
discutió el interés nacional por abrir el mercado
de frutas y hortalizas de manera inmediata, y solicitar lo mismo
a los norteamericanos.
En el caso de cereales, la propuesta de Estados Unidos fue bastante
agresiva: desmontar para maíz amarillo la franja de precios
y un contingente libre de arancel para 2,3 millones de toneladas,
con un crecimiento anual del 10%, al igual que la desgravación
inmediata para el aceite de maíz crudo. En lo correspondiente
a cebada, trigo y algunos otros cereales solicitó la eliminación
de las franjas de precios, y para productos derivados desgravaciones
rápidas.
Para oleaginosas, aceites y grasas, el Gobierno Nacional presentó
a los norteamericanos la importancia de este sector para Colombia
desde el punto de vista económico y social, y se comprometió
a entregar una propuesta de negociación por escrito a Estados
Unidos en la próxima ronda en Lima. En tal sentido, es
importante mencionar que Fedepalma, Coagro, Fenalce y la mayoría
de industrias de aceites y grasas de Colombia ya le habían
presentado por escrito al Gobierno Nacional la propuesta de negociación.
Este importante grupo de entidades plantea la necesidad de mantener
el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), y el Fondo de
Estabilización de Precios para el Palmiste, el Aceite de
Palma y sus Fracciones (FEP), y establecer un período de
desgravación de 15 años para los productos sensibles
de la cadena.
En materia de instrumentos de política comercial, Estados
Unidos expresó su interés por una salvaguardia especial
agropecuaria, por cantidades y no por precios, la cual estaría
vigente únicamente durante el período de desgravación.
Este hecho es preocupante dado que Colombia ha manifestado su
deseo de poder contar con una salvaguardia por precios y por cantidades,
y cuya vigencia sea durante todo el acuerdo y no sólo en
el período de transición.
En materia del cronograma de las negociaciones, el gobierno
tiene estimadas tres rondas más: en Lima, del 18 al 22
de abril; en Quito durante la primera semana de junio y la última
a mediados de julio en Washington. Si se cumple este calendario,
el acuerdo se presentaría al Congreso de la República
de Colombia en octubre de 2005, y teniendo en cuenta que el control
constitucional se demora cerca de seis meses y el proceso de implantación
y ajuste en aduanas más de 90 días, el TLC entre
Colombia y Estados Unidos empezaría a regir desde el 1
de enero de 2007.
En conclusión, la VIII Ronda de Negociaciones en Washington
sirvió para conocer de parte de Estados Unidos propuestas
concretas en materia de acceso de mercados en sectores sensibles
colombianos como los cereales, y empieza a darles a las negociaciones
agrícolas una dinámica distinta de la observada
en las anteriores siete rondas. Así, es de esperar que
en la medida en que avance en el Congreso norteamericano la aprobación
del tratado con los países centroamericanos (Cafta), el
proceso con Colombia se dinamice mucho más.
VII ronda
Avances de las negociaciones del TLC con Estados Unidos
Del 7 al 12 de febrero de 2005, se llevó a cabo la VII
Ronda de negociaciones del TLC Andinos – Estados Unidos,
en Cartagena de Indias. Los temas de agricultura se discutieron
del 9 al 12 de febrero y las reuniones se realizaron de manera
multilateral y bilateral.
En la reunión multilateral se discutieron los textos
correspondientes a salvaguardia especial agropecuaria (SEA) y
administración de contingentes arancelarios. Los temas
de mayor discusión se centraron en la aplicación
de la SEA –si se hará durante el período de
desgravación, como plantea Estados Unidos, o si debe permanecer
indefinidamente, como lo proponen los andinos-. Así mismo,
se discutió si esta salvaguardia puede ser aplicada por
volumen o por precio. Estados Unidos propone al respecto que el
ámbito de productos sujetos a ella sea moderado. De igual
forma, se discutió la restricción de aplicar al
mismo tiempo SEA y la salvaguardia general del acuerdo, para un
mismo producto.
En materia de contingentes, Estados Unidos se mostró
en desacuerdo con que la compra de la cosecha nacional de productos
agropecuarios esté condicionada a la asignación
de contingentes de importación.
En la reunión bilateral entre Colombia y Estados Unidos
se desarrollaron tres temas: negociación de productos lácteos;
paquete de intercambio de apertura inmediata y recíproca
por las dos partes, y lluvia de ideas sobre mecanismos y propuestas
de negociación para ciertos productos agropecuarios.
En cuanto a los productos lácteos, Colombia entregó
una propuesta de negociación a Estados Unidos, que se comprometió
a analizarla. En lo que corresponde a paquete de intercambio de
desgravación inmediata y recíproca, los norteamericanos
solicitaron incluir dentro de este ámbito las semillas
y tortas oleaginosas, dejando entrever su interés de que
Colombia le permita el acceso de fríjol y torta de soya
con 0% de arancel. Esto es apenas lógico si se toma en
cuenta la importancia en el mundo de Estados Unidos en la producción
y comercio de esos productos y de otras semillas y tortas oleaginosas
de ciclo corto.
En la lluvia de ideas sobre productos agropecuarios, los equipos
negociadores de ambos países intercambiaron opiniones respecto
al mecanismo de política comercial y a las condiciones
de acceso para los siguientes productos: carne, maíz, azúcar,
arroz, trigo, horticultura, tabaco, carne de cerdo y avicultura.
Para avanzar en los temas agrícolas, acordaron reunirse
de manera bilateral el 21 y 22 de marzo de 2005, en Washington
D.C. donde se tratará lo concerniente a los siguientes
productos: sorgo, arroz, trigo, fríjol, cebada, lácteos,
tabaco y oleaginosas. Así mismo, se hablará sobre
el paquete de intercambio de desgravación inmediata y recíproca
para los productos del sector agropecuario.
Se espera, además, que Estados Unidos avance en las negociaciones
bilaterales de productos agropecuarios con Perú, el 9 y
10 de marzo, y con Ecuador el, 16 y 17 del mismo mes.
Por lo anterior es de esperar que la VIII Ronda de Negociaciones
del TLC en Washington, que se realizará de manera bilateral
para los temas agropecuarios, se desarrolle de manera importante
y se empiecen a definir asuntos del sector, y en particular de
la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas.
Ronda de Tucson
Vía libre para la negociación agrícola
en el TLC entre Colombia y Estados UnidosDel 30 de noviembre al
4 de diciembre tuvo lugar la VI Ronda de Negociaciones del TLC
Andinos – Estados Unidos en Tucson, Arizona (Estados Unidos),
la cual si bien se esperaba que fuera la ronda definitiva en temas
como la agricultura, dejó entrever que esta negociación
necesariamente requiere de un período de tiempo mayor para
llegar a feliz término.
Este hecho se ha reflejado en la programación de una reunión
adicional, la cual se realizará en Colombia en la primera
semana de febrero de 2005, en un lugar aún por definir.
La última reunión se ha programado para medidos
de marzo de 2005 en Estados Unidos. Atrás quedaron las
limitantes de tiempo por cuenta del vencimiento del TPA (Trade
Promotion Authority), permiso que tiene el ejecutivo de Estados
Unidos de parte del Congreso norteamericano para adelantar acuerdos
de libre comercio y cuya renovación se da por descontado,
y de la posible salida del Embajador Zoellick de la Oficina Comercial
de Estados Unidos, a mediados de enero de 2005.
En materia agrícola, inicialmente se pensó en
un colapso en la reunión de Tucson, por el poco tiempo
dispuesto por Estados Unidos para adelantar la negociación
sobre el tema (2 días). Al final Colombia logró
que de manera bilateral la negociación tuviera una dinámica
diferente y se estableció que en la próxima reunión
se empezarían a negociar paquetes de intercambio por productos.
Igualmente, que en la misma fecha habrá negociación
para un paquete de productos que ambas partes estén dispuestas
a desgravar de manera inmediata (técnicamente llamada canasta
0 por 0), y para el paquete de productos de lácteos y sus
derivados.
Así mismo, en Tucson se acordó que para la ronda
de Colombia se realizara una lluvia de ideas sobre el tratamiento
comercial que podrían tener en el TLC algunos productos
de interés de Estados Unidos como maíz, sorgo, cebada,
carne de bovino, cerdos, y aves sin incluir los cuartos traseros,
y de Colombia como azúcar, tabaco y cigarrillo, frutas
y hortalizas, y carne de bovino. Ello implica que sectores como
oleaginosas y algodón quedarían para ser discutidos
a mediados de marzo de 2005, hecho preocupante para los palmicultores
colombianos por la presión que podría haber al final,
lo cual podría reducir el margen de negociación
de estos sectores.
Guayaquil
TLC Andinos - Estados Unidos
Palmeros e industriales
andinos logran acuerdos
A finales de octubre de 2004 se llevó
a cabo la V Ronda de Negociaciones del TLC Andinos – Estados
Unidos, en Guayaquil (Ecuador), la cual se caracterizó
por la inflexibilidad de Estados Unidos frente a las propuestas
andinas en diferentes temas de negociación como agricultura,
propiedad intelectual, política de competencia y salvaguardias.
Sin embargo, ella sirvió de punto
de encuentro entre los sectores privados agrícolas e industriales
de aceites y grasas de Perú, Colombia y Ecuador, que lograron
establecer objetivos en común de las delegaciones de estos
dos últimos países en los siguientes temas de negociación:
estrategia conjunta en materia de eliminación de obstáculos
técnicos al comercio para los aceites de palma y de palmiste
y sus derivados en el mercado de Estados Unidos; defensa del Sistema
Andino de Franjas de Precios (SAFP), como instrumento idóneo
para la estabilización de los costos de importación
de las semillas oleaginosas, aceites y grasas, y coordinación
en cuanto a cronogramas de desgravación de los productos
del sector de oleaginosas. En el caso peruano, no se llegó
a ningún acuerdo andino en materia del tratamiento arancelario
que tendrían los productos de semillas oleaginosas, aceites
y grasas en las negociaciones del TLC.
Así mismo, las reuniones sirvieron
para discutir los problemas de contrabando técnico existente
en las exportaciones ecuatorianas de aceite de palma y de sus
fracciones hacia Colombia, las cuales se han incrementado durante
2004 y afectado la comercialización de los productos de
la palma de aceite en Colombia. Al respecto, la delegación
ecuatoriana se comprometió a ejecutar las acciones pertinentes
para impedir el contrabando de estos productos hacia Colombia,
como evitar la venta a personas jurídicas o naturales desconocidas
comercialmente, y capacitar a sus aduanas respecto a las características
y precios de mercado de estos bienes.
De otra parte, se espera que el poco avance
de las negociaciones del TLC en Guayaquil y la superación
de la incertidumbre política por las elecciones en Estados
Unidos sirvan para agilizar el proceso en la VI ronda, que se
realizará en Tucson (Arizona), especialmente en las mesas
agrícola y de propiedad intelectual las cuales se encuentran
en los puntos álgidos de negociación.
Puerto Rico
TLC – USA países andinos
Lo ancho para Estados Unidos y lo angosto para los andinos
La semana del 13 al 17 de septiembre de 2004 se llevó
acabo la IV Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio
andinos – Estados Unidos, en Puerto Rico. En esta oportunidad,
los equipos negociadores continuaron discutiendo los textos en
las diferentes disciplinas de negociación que comprende
el TLC.
En general se observó poca flexibilidad por parte de Estados
Unidos en las diferentes mesas de negociación y particularmente
en temas de gran sensibilidad para los países andinos,
como el agrícola. Al respecto, manifestó su desaprobación
de la mayoría de los instrumentos de política comercial
con los que cuenta este sector productivo en los países
andinos. En particular, señaló que no está
de acuerdo con el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP)
y solicitó su eliminación, aunque está dispuesto
a analizar otras alternativas que lo sustituyan para algunos productos
sensibles.
En el caso de Colombia, pidió además el desmonte
de los fondos de estabilización de precios del aceite de
palma, de la carne, de los lácteos y del azúcar,
y la eliminación del Plan Vallejo. Ese país considera
igualmente que el Mecanismo de Administración de Contingentes
(MAC) es contrario a las normas de la OMC.
Mientras a Colombia se le ponen estos condicionantes, Estados
Unidos legaliza su Farm Bill del 2002 en la OMC, mediante el preacuerdo
de Ginebra, el pasado 31 de julio de 2004 y advierte además
que el componente de ayudas internas que otorga a su sector agrícola
no hace parte de la agenda de negociaciones del TLC con los andinos.
Es claro que las ayudas internas que otorga Estados Unidos distorsionan
el comercio y profundizan los ciclos de bajos precios para los
productos agrícolas. Sobre este particular, recientemente
el panel de solución de controversias de la OMC dictó
sentencia sobre el requerimiento de Brasil respecto de los subsidios
que reciben los algodoneros estadounidenses, y determinó
que los pagos directos y los pagos contra cíclicos que
realiza Estados Unidos a ese producto afectan de manera adversa
la producción brasileña.
En tal sentido, la OMC le recordó a Estados Unidos su obligación
de remover los efectos adversos de esos subsidios o de lo contrario
eliminarlos. Lo importante de ello es que esos mecanismos de ayudas
internas, pagos directos y contra cíclicos aplican también
a otros productos como el fríjol soya y las demás
semillas oleaginosas, lo cual permite entrever que son igualmente
distorsionantes para el comercio.
Pareciera entonces que la receta de negociación de Estados
Unidos fuera "lo ancho para sí y lo angosto para los
demás". Al margen de los demostrables efectos distorsionantes
de sus políticas de ayudas internas, Estados Unidos plantea
continuar con sus subsidios a la producción y pretende
que los países andinos eliminen los pocos instrumentos
de política comercial que permiten enfrentar los ciclos
de bajos de precios de productos agrícolas y los efectos
adversos de sus políticas internas.
Lima:
Cartas sobre la mesa en la tercera ronda de negociaciones
Durante la tercera ronda de negociaciones del TLC entre los países
andinos y Estados Unidos, que se llevó a cabo en Lima (Perú)
del 26 al 30 de julio pasado, las partes intercambiaron ofertas
en materia de acceso de bienes agrícolas e industriales.
Adicionalmente, los equipos negociadores de los países
andinos presentaron sus propuestas de textos en las diferentes
disciplinas, con el fin de integrarlas con las de Estados Unidos.
En el campo agrícola, se avanzó en la discusión
de temas como el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP),
los subsidios a la exportación y la administración
de contingentes, entre otros. Como era de esperarse, todavía
es muy amplia la brecha que existe entre las posiciones en relación
con los diferentes asuntos que conforman el texto agrícola,
aunque ya se comenzaron a vislumbrar cuáles son los mayores
intereses de cada uno de los negociadores. Un hecho preocupante
es que no hubo acuerdo sobre el arancel base de negociación
para la desgravación de los productos agropecuarios, ni
siquiera entre los mismos andinos, que siguen manteniendo posiciones
muy diferentes.
De otro lado, mientras los países andinos presentaron
sus ofertas iniciales del ámbito agrícola en las
cuatro canastas de desgravación de acuerdo con las negociaciones
en Atlanta, A (inmediata), B (5 años), C (10 años)
y D (más de 10 años), Estados Unidos sorprendió
al presentar seis canastas, las cuatro acordadas más la
D-TRQ, que implica más de 10 años con contingentes,
y la canasta WH que incluye un programa de desgravación
específico para los vinos. Así mismo, para el caso
de Puerto Rico, los negociadores norteamericanos plantearon la
exclusión del ron y del café, a pesar de que uno
de los principios acordados desde la primera ronda de negociaciones
fue que todo el universo de productos debería estar sujeto
a negociación.
La oferta de Estados Unidos presenta el 37% de los productos
en canasta A, el 17% en B, el 15% en C, el 9% en D, el 21% en
D-TRQ y el 1% en WH. Es importante señalar que del 37%
que ofrece en canasta A, es decir, desgravación inmediata,
realmente el 20% ya está con 0% arancel en Estados Unidos
por NMF (Nación Más Favorecida). Sólo el
17% significa una mejora en acceso libre de productos agropecuarios
al mercado estadounidense y en estos productos las importaciones
estadounidenses provenientes de Colombia representan sólo
el 0,5%.
La cuarta ronda de negociaciones se llevará a cabo en
Puerto Rico en septiembre próximo. Vale resaltar que el
cronograma se estrecha cada vez más, pues no se negociará
en agosto ni en noviembre. Además, se espera que la última
ronda sea en febrero de 2005, de manera que Estados Unidos pueda
cumplir con los términos que facultan a su presidente para
firmar acuerdos de libre comercio con otros países, hasta
el 30 de junio de 2005. Así que lo álgido de las
negociaciones está por venir.
Lima:
Negociaciones del TLC con Estados Unidos
En la semana del 26 al 30 de julio de 2004 en Lima (Perú)
se reunirán de nuevo los equipos negociadores de Colombia,
Ecuador, Perú y Estados Unidos, en la III Ronda de Negociaciones
del TLC Andinos – Estados Unidos. La agenda de negociaciones
se viene cumpliendo de manera acelerada. El pasado 6 de julio
los países andinos enviaron sus solicitudes en materia
de acceso de bienes agrícolas e industriales al mercado
estadounidense, y el 21 de julio se realizó el intercambio
de ofertas iniciales de los andinos y de Estados Unidos.
Durante la segunda ronda en Atlanta se definieron cuatro canastas
de desgravación: inmediata (A), 5 años (B), 10 años
(C) y más de 10 años (D) para los bienes agrícolas,
mientras que para los productos industriales sólo existen
tres canastas A, B y C. En las ofertas iniciales los países
propondrán en qué canasta deberán incluirse
los diferentes productos del ámbito agrícola e industrial.
Con respecto a los productos de la Cadena de Semillas Oleaginosas,
Aceites y Grasas, Fedepalma y Fecolgrasas ya enviaron al Gobierno
Nacional una posición concertada respecto al tratamiento
que estos deben tener en materia de canastas de desgravación.
Los equipos negociadores de los distintos países llegarán
a Lima con claros planteamientos frente al tratamiento arancelario
que inicialmente deben tener los bienes agrícolas e industriales
en cuanto acceso a mercados. Así, continuarán avanzando
en las discusiones sobre las diferentes disciplinas que comprenden
las negociaciones de este acuerdo comercial, como: inversión,
compras estatales, telecomunicaciones, cooperación internacional,
política de competencia, agricultura, medio ambiente, servicios,
laboral, obstáculos técnicos al comercio, normas
de origen, acceso a mercados y solución de controversias,
entre otros.
Atlanta:
Segunda ronda de negociaciones del TLC Estados Unidos y países
andinos
Comenzaron las definiciones
Durante la segunda ronda de negociaciones del TLC Estados Unidos
- países andinos, que terminó en Atlanta (EE.UU.)
el pasado 18 de junio, comenzaron realmente las negociaciones
can la definición de importantes puntos, en especial en
lo que toca al sector agropecuario y en particular a la Cadena
de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas.
En concreto, se acordó que, en materia de acceso a mercados,
los bienes agrícolas se distribuirán en cuatro canastas,
así: inmediata, hasta 5 años, hasta 10 años
y más de 10 años. Igualmente, que los productos
agrícolas son aquellos que corresponden al ámbito
agrícola de la Organización Mundial de Comercio
(OMC), fundamentalmente comprendidos entre el capítulo
1 y el 24 del Sistema Armonizado y en algunas partidas específicas
de otros capítulos, principalmente del 52. Los productos
que hacen parte de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites
y Grasas corresponden a los capítulos 12, 15 y 23.
Vale resaltar que todos los participantes en esta segunda ronda
fueron claros al manifestar sus intereses y posiciones generales
en la negociación. En la mesa agrícola, Estados
Unidos expresó su desacuerdo con algunos de los principales
instrumentos de política comercial agrícola que
tienen los países andinos, específicamente en lo
relacionado con el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP),
el Mecanismo de Administración de Contingentes (MAC) y
las licencias previas, entre otros.
Por su parte, los andinos expresaron su preocupación pon
los subsidios y las ayudas internas que reciben los productores
agrícolas estadounidenses. Sobre el particular, el país
del norte manifestó que el tema de ayudas internas correspondía
al foro de discusión de la OMC y que, por ello, sobrepasaba
los alcances del TLC y no sería tratado en estas discusiones.
Las negociaciones del TLC comenzaron el pasado 18 de mayo de
2004, en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. En esa oportunidad,
los equipos negociadores intercambiaron puntos de vista generales
en cuanto a la manera de abordar las negociaciones, y definieron
la agenda de las reuniones y los sitios donde se realizarían
las siguientes.
Cabe anotar que el interés de incrementar los nexos comerciales
con Estados Unidos fue iniciativa de las naciones andinas, en
especial de Colombia.
Son varias las razones que impulsaron al país a embarcarse
en una negociación de libre comercio con Estados Unidos.
Entre otras, la importancia del mercado estadounidense como destino
de las exportaciones colombianas; el lento avance de las negociaciones
del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca);
el próximo vencimiento de las preferencias que Estados
Unidos otorga a más de 6.000 productos colombianos por
medio del Atpdea; los acuerdos comerciales que competidores de
Colombia en el mercado de Estados Unidos han firmado, como es
el caso de los países centroamericanos mediante el Cafta,
y el vencimiento a mediados de 2005 del Fast Track, por medio
del cual se faculta al Presidente de Estados Unidos a adelantar
TLC con otros países.
Siguiendo el cronograma establecido en Cartagena, la segunda
ronda de negociaciones se realizó en Atlanta durante la
semana del 14 al 18 de junio. Ella sirvió, adicionalmente,
para que los equipos negociadores continuaran intercambiando información
respecto a los 23 temas de negociación que contempla este
acuerdo comercial, entre otros, acceso a mercados, agricultura,
propiedad intelectual, medio ambiente, laboral, política
de competencia, inversiones, servicios, etc.
Antes de la tercera ronda de negociaciones que se realizará
en Lima, Perú, la última semana de julio próximo,
los países andinos enviarán sus solicitudes en materia
de acceso a mercados para bienes agrícolas e industriales
a Estados Unidos y, posteriormente, se propiciará el intercambio
simultáneo de ofertas de todas las partes, de acuerdo con
las canastas de desgravación definidas.
Si bien es muy temprano para hacer un balance de las negociaciones,
cabe mencionar en materia agrícola la fortaleza del equipo
negociador, la activa participación del Ministerio de Agricultura
en la mesa y su fuerte defensa de los instrumentos de política
y en general de los intereses del sector agropecuario en Colombia.
Finalmente, vale la pena mencionar que el sector privado de Colombia
tuvo una nutrida participación en las reuniones de Atlanta
y que Fedepalma participó de manera activa en el llamado
cuarto de al lado.
Cartagena:
Primera Ronda
El aceite de palma en el TLC con Estados
Unidos
En el tema agropecuario, dentro de las negociaciones que están
llevando a cabo Colombia y Estados Unidos con rniras a establecer
un tratado de libre comercio, no es únicamente el sector
productor el que debe comprometerse a lograr la competitividad.
También debe hacerlo el Estado.
Eso es lo que piensa Fedepalma, gremio que, en cabeza de su presidente,
Jens Mesa Dishington, le ha dicho al Gobierno Nacional que él
también debe comprometerse a mejorar la competitividad
del país. "Colombia ocupa hoy día el puesto
63 en la calificación de competitividad que realizó
el World Economic Forum 2003. Por consiguiente, la pregunta es:
¿Qué estrategia va a adelantar el gobierno para
superar el alto costo país que contextualiza la actividad
productiva en Colombia?"
En ese sentido, Mesa Dishington demandó del gobierno la
puesta en marcha de un programa que promueva la estabilidad económica
y una agenda de Estado que defina el cronograma para realizar
los proyectos y programas estratégicos que se requieren
para superar la brecha de competitividad del país, frente
a aquellas economías con las cuales adelanta un ambicioso
programa de integración comercial. Entre las necesidades
más apremiantes están la infraestructura apropiada
y la rebaja de los costos en la provisión de servicios.
Esta agenda de temas prioritarios debe ser concertada entre el
Gobierno Nacional y los diferentes sectores que conforman la rama
de la producción agrícola.
El dirigente gremial dijo que ese período que establezca
el gobierno para lograr tal cometido, no deberá superar
el que se pacte para la desgravación total de los productos
agrícolas nacionales.
De otro lado, defendió los instrumentos de política
comercial utilizados por Colombia, como el Sistema Andino de Franjas
de Precios (SAFP) y el Fondo de Estabilización de Precios
(FEP). Estos, en el caso del aceite de palma, les han permitido
a los productores, especialmente a los pequeños y medianos,
enfrentar la altísima volatilidad que caracteriza los precios
internacionales de los aceites y grasas, debida en gran parte
a los subsidios y las ayudas internas que reciben los productores
de Estados Unidos y de Europa.
Vale recordar que los precios del aceite de palma en el mercado
mundial oscilan entre menos de US$200 y más de US$700 por
tonelada, lo que representa una amplia brecha que los pequeños
y medianos palmicultores no pueden cerrar por sí solos.
Por ello Fedepalma reclama la permanencia del SAFP y del FEP
en un escenario de libre comercio con Estados Unidos. Más
aún cuando ese país ha anunciado que el tema de
subsidios y ayudas internas para su producción agrícola
no será materia de negociación con Colombia y, en
cambio, sí lo será en el marco de la Organización
Mundial de Comercio.
"En ese orden de ideas, -aseguró Mesa Dishington-
el gobierno colombiano sólo podría comprometerse
a desmontar esos mecanismos de apoyo a los productores nacionales
(franjas de precios o instrumentos alternativos), en el momento
en que entre en vigencia la eliminación de las ayudas internas
a los productores de Estados Unidos en la OMC".
Por último, le pidió al gobierno no negociar con
Estados Unidos en condiciones inferiores a las que se lograron
entre los países andinos y el Mercosur. En efecto, en este
acuerdo, los productos de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites
y Grasas se encuentran en el programa de desgravación más
largo contemplado (15 años). "Así que no veo
porqué tendríamos que pactar menores condiciones
con Estados Unidos. Se deben, siquiera, lograr las mismas",
puntualizó el dirigente gremial.
¿Por qué no se vende aceite de
palma colombiano en Estados Unidos?
En la actualidad, los aranceles de los aceites de palma y de
palmiste, crudo y refinado, para acceder al mercado de Estados
Unidos son de 0%. Por eso, en una eventual negociación
bilateral, los productos del sector no obtendrían en materia
arancelaria una ganancia adicional, excepto para asegurar que
se mantenga el tratamiento favorable de algunos aceites terminados,
como hidrogenados, margarinas y mezclas de aceites, que hacen
parte de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación
de Drogas, Atpdea (por sus siglas en inglés).
La dificultad de acceso de los aceites de palma al mercado de
Estados Unidos no está ligada a la protección arancelaria,
sino a barreras no arancelarias que impiden su ingreso efectivo.
Las campañas de publicidad en contra del consumo de aceites
tropicales (palma, palmiste, coco) registradas en el pasado, sembraron
una cultura adversa a su consumo. Así que el acceso real
de los productos de la palma de aceite en Norteamérica
está supeditado a un cambio en el patrón actual
de consumo de aceites y grasas que caracteriza ese mercado. Esto
sólo se logrará con una campaña masiva sobre
el consumidor industrial, para lo cual el TLC debería contemplar
una estrategia.
Según el presidente de Fedepalma, el gobierno estadounidense
debería garantizar el acceso del aceite de palma a su país
y para ello podría comenzar por establecer algún
cupo creciente con compra garantizada, que fuera atractivo para
la industria procesadora de aceites y grasas norteamericana.
Recientemente, en Estados Unidos la Federal Drug Administration,
FDA, determinó que, a partir del 1 de enero de 2006, los
productos para consumo humano deben registrar en la etiqueta el
contenido de ácidos grasos trans, que se consideran perjudiciales
para la salud. Estos se generan en el proceso de hidrogenación
al cual deben someterse los aceites suaves, como el de soya, girasol
y colza, entre otros, para solidificarse y cumplir con las condiciones
requeridas para la elaboración de mantecas, margarinas
y aceites cremosos. Debido a que el aceite de palma no necesita
de ese proceso de hidrogenación, las mantecas o margarinas
que se preparen a partir de aceite de palma, no tendrán
ácidos grasos trans. En tal sentido, se abre una oportunidad
para que el consumo de aceite de palma en Estados Unidos pudiera
comenzar a dinamizarse. Pero este hecho va más allá
de lo que contempla un Tratado Comercial como el que se pretende
negociar con ese país.
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