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Enero de 2006 - El Palmicultor
Lo que cerró Perú en TLC con Estados Unidos

El pasado diciembre de 2005, Perú logró cerrar las negociaciones del TLC con Estados Unidos. Si bien no se conocen aún los textos finales que acordaron ambas naciones en materia de agricultura, se tiene conocimiento de que las condiciones comerciales logradas por Perú incluyen la consolidación de los beneficios de Atpdea para productos de su interés exportador, como espárragos, alcachofas, otras hortalizas, frutas y etanol.

En relación con las concesiones de acceso al mercado peruano de bienes agrícolas, los aspectos más relevantes fueron los siguientes: en algodón, trigo y cebada forrajera y cervecera se acordó eliminar los aranceles de manera inmediata a la entrada en vigencia del acuerdo; en azúcar, fructosa de maíz y glucosa se acordaron desgravaciones de 5 y 10 años; en arroz, el arancel base que se acordó fue 52%, con un período de desgravación de 17 años, incluyendo 4 años de gracia, más un cupo marginal frente a la producción local.

En cuanto a materias primas y productos de los complejos pecuarios se destacan los siguientes aspectos: en maíz amarillo, se estableció un cupo de 500.000 toneladas, equivalente al 50% de sus necesidades de importación y por fuera del cupo un arancel de 25% y un período de desgravación de 12 años. En trozos de pollo se estableció un arancel base de 25%, 17 años de período de desgravación y 8 años de gracia, y un cupo equivalente al 1,7% de la producción de pollo en pie. En carne de cerdo se acordaron aranceles base entre 12 y 25% y períodos de desgravación entre 0 y 7 años. En carne bovina se acordaron aranceles base entre 12 y 25%, 12 años de desgravación y acceso inmediato para cortes finos. En lácteos se acordaron aranceles base entre 17 y 35%, períodos de desgravación de 15 a 17 años, con períodos de gracia de 10 años en algunos productos y cupos de importación pequeños frente a la producción nacional.
 
Respecto a la cadena de oleaginosas, aceites y grasas, se ha informado que   Perú acordó desgravar de manera inmediata el fríjol soya, las tortas y harinas de soya y los aceites crudos de soya y girasol. Adicionalmente, se estableció un arancel base de 12% para los aceites vegetales refinados y se acordó desgravar los refinados de soya, maíz y algodón en 10 años, otorgando un cupo de 7.000 toneladas de aceite de soya refinado con arancel 0. Se estableció desgravar las mezclas de aceites refinados en 7 años. Es importante mencionar que estas condiciones comerciales acordadas por Perú son muy distintas, incluso desde el inicio de la negociación, de los planteamientos y propuestas que Fedepalma y buena parte de la cadena oleaginosa nacional le han expresado al Gobierno de Colombia, respecto a las condiciones comerciales que deberían lograrse para este sector en nuestro país. Tales diferencias se explican en gran medida por la estructura productiva del sector oleaginoso en el Perú, en donde el eslabón agrícola es débil, y desde hace muchos años el consumo depende en alta proporción de materias primas importadas, en especial desde Mercosur. Por tal razón, lo negociado allí no debería constituir un precedente para el resultado de la negociación de Colombia.

En lo que a ésta corresponde, el pasado 22 de diciembre de 2005 se recibió una nueva propuesta de Estados Unidos para el complejo oleaginoso, la cual es en lo fundamental idéntica a la entregada por ese país el 19 de noviembre pasado, salvo cambios marginales en algunos productos. En la medida en que las solicitudes planteadas por Estados Unidos vulnerarían de manera importante el desarrollo y la sostenibilidad de la palmicultura colombiana y de la cadena productiva en su conjunto, Fedepalma y buena parte de la industria de aceites y grasas del país manifestaron al Gobierno Nacional que no estaban dispuestos a acompañar al equipo negociador del TLC en mayores concesiones a las ofrecidas hasta el mes de octubre de 2005.

Finalmente, se tiene programada del 25 al 29 de enero de 2006, la que al parecer sería la última ronda de negociaciones del TLC, la cual fundamentalmente se dedicará al tratamiento de los tres temas  más sensibles de esta negociación, a saber: agricultura, propiedad intelectual y medidas sanitarias y fitosanitarias.


TLC con Estados Unidos
No hubo cierre de las negociaciones

Del 14 al 22 de noviembre pasado se llevó a cabo la XIII Ronda de Negociaciones del TLC andinos - Estados Unidos, en la que se adelantaron negociaciones en las mesas de agricultura, propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras públicas, acceso a mercados, textiles, normas de origen, inversión, servicios financieros, servicios transfronterizos, medio ambiente, laboral y telecomunicaciones. Si bien el gobierno tenía presupuestado finalizar la negociación con esta ronda, sólo logró el cierre de las mesas de medio ambiente, laboral y servicios transfronterizos, avances significativos en compras públicas, acceso a mercados, textiles, normas de origen, inversión, servicios financieros, y telecomunicaciones, y avances marginales en propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias y agricultura, donde las posiciones colombianas y estadounidenses todavía se encuentran bastante distantes.

En lo que corresponde a la negociación de agricultura Colombia recibió dos propuestas de Estados Unidos en los sectores de maíz, oleaginosas, carne de cerdo y carne bovina y, por primera vez desde el inicio de la negociación, en lácteos. En general, las referentes a oleaginosas reproducen los planteamientos realizados en las propuestas de julio y octubre de 2005. Específicamente, Estados Unidos reitera su interés en desgravaciones inmediatas en fríjol, torta y harina de soya, y desgravaciones rápidas y creación de contingentes en la mayoría de productos de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, animales y vegetales. Frente a ello, Fedepalma nuevamente manifestó al equipo negociador la alta sensibilidad del sector palmero colombiano y la necesidad de que la negociación de oleaginosas sea tratada de manera integral, de tal forma que se logre su adecuada gradualidad en la inserción internacional.

Ante la falta de propuestas estadounidenses en productos de interés ofensivo de Colombia, como azúcar, etanol, flores, frutas y hortalizas, tabaco y cigarrillos, y también de productos de interés defensivo como arroz y trozos de pollo, el equipo negociador colombiano no logró entregar un paquete de negociación que permitiera avances, y por ende decidió seguir trabajando de manera informal hasta que se puedan configurar unos términos de negociación balanceados entre los intereses defensivos y ofensivos del país.

Los representantes colombianos en las rondas estiman que el cierre de la negociación del TLC podría darse en los dos próximos meses. Por ahora, la agenda de ambos países se centrará en las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC y en su cumbre ministerial de Hong Kong, que se realizará el próximo 13 de diciembre.

 


XII ronda
La agricultura en standby

Del 19 al 23 de septiembre se llevó a cabo la XII Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), Andinos – Estados Unidos. En esta oportunidad se reunieron las mesas de acceso a mercados, textiles, propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias, normas de origen, asuntos institucionales y jurídicos, salvaguardia general, fortalecimiento de la capacidad comercial, servicios financieros y obstáculos técnicos al comercio.

La mesa de agricultura no se reunió en esta ocasión, debido a la gran sensibilidad del tema para los andinos y a los pocos avances logrados, entre otras cosas, por la poca flexibilidad que han mostrado los negociadores norteamericanos en sus ambiciosas aspiraciones. Como las discusiones técnicas entre los equipos negociadores parecen haberse agotado, se tomó la decisión de conformar un grupo de alto nivel para resolver la problemática agrícola, conformado, del lado colombiano, por los ministros de Comercio, Industria y Turismo, y de Agricultura y Desarrollo Rural, y el jefe del equipo negociador; y por el lado de Estados Unidos, por el representante comercial de ese país y otros dos funcionarios del gobierno.

En esta ronda se dieron avances importantes en relación con el tema de acceso a mercados, y quedó por definir lo correspondiente a bienes usados y remanufacturados. Así mismo, quedaron prácticamente cerradas las mesas de salvaguardia general y obstáculos técnicos al comercio. En cuanto a la mesa de textiles están pendientes de definición las reglas de origen que son las que determinan en buena medida el acceso de los productos del sector textil colombiano al mercado de Estados Unidos.

De otra parte, en lo que tiene que ver con las discusiones de propiedad intelectual y medidas sanitarias y fitosanitarias, si bien se siguieron debatiendo los principales elementos de estas dos disciplinas, no se obtuvieron en esta oportunidad avances concretos. Al respecto, preocupa la falta de avances en la mesa sanitaria y fitosanitaria, en la medida en que para asegurar el logro de los intereses ofensivos del sector agropecuario, es necesario garantizar el acceso real de sus productos y por ende la eliminación de las barreras no arancelarias que lo impiden.

En cuanto a normas de origen, en esta oportunidad se avanzó en los acuerdos en materia de requisitos específicos para los productos agropecuarios. En tal sentido, se acordó que la norma de origen para los correspondientes de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas será el cambio de capítulo, es decir, que para que su intercambio comercial entre las naciones negociadoras se beneficie de las condiciones de acceso del TLC, estos productos deben ser en su totalidad originarios de esos países, salvo en lo que corresponde a aceites y grasas vegetales hidrogenadas, margarinas y mezclas de aceites vegetales, en los que subsisten discrepancias en las propuestas de los países y no se logrado aún ningún acuerdo sobre la norma de origen.

A partir de las discusiones llevadas a cabo en la XII ronda de negociaciones, los jefes de los equipos acordaron que sus equipos técnicos continuarán trabajando en las diferentes disciplinas. Lo anterior, con el fin de cerrar la negociación del TLC en la XIII ronda, que se llevará a cabo en la tercera semana de noviembre de 2005 en Estados Unidos. De igual forma, se programó una reunión de los jefes de los equipos negociadores de los países andinos y de Estados Unidos, del 19 al 21 de octubre en Washington, en la cual se espera resolver las divergencias que existen en temas como propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias, y agricultura, entre otros.

 


XI ronda
Nuevos movimientos en las negociaciones agrícolas del TLC

Del 8 al 10 de agosto de 2005 se llevó a cabo la ronda bilateral de negociaciones agrícolas entre Colombia y Estados Unidos en Washington, D.C. En esta ocasión, y después de cerca de tres meses de no tener respuestas concretas de Estados Unidos, el insumo principal fueron las propuestas de negociación agropecuaria que ese país envío al nuestro el 25 de julio pasado, en las que respondió finalmente a los planteamientos realizados por Colombia el 6 de mayo y el 23 de junio.

Estados Unidos planteó un tratamiento para el ámbito agropecuario basado en los siguientes principios básicos:

- Eliminación del Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP);
- Cláusula de preferencia, que implica otorgarle a Estados Unidos al inicio del acuerdo la condición de acceso más favorable que Colombia haya concedido a otro socio comercial;
- No aplicar requisitos de desempeño, lo que consiste en sujetar las condiciones de acceso a nuestro país a la compra de la cosecha nacional;
- Inicio del programa de desgravación el 1 de enero de 2007.

En términos generales, el tratamiento expuesto por Estados Unidos se consideró inaceptable por parte del sector privado agropecuario, en la medida en que desconocía las condiciones particulares de cada sector, así como sus sensibilidades.

Al respecto, la propuesta norteamericana para la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas consistía en la desgravación inmediata o rápida en materia de acceso a Colombia de buena parte de los productos sensibles para el sector palmero nacional, a cambio de consolidar el Atpdea para los aceites hidrogenados, las margarinas y las mezclas de aceites, cuyas exportaciones a Estados Unidos en los últimos 14 años con esos beneficios han sido marginales, comparadas con las ventas colombianas de aceites y grasas al resto del mundo.

A pesar de que en Washington las propuestas de Estados Unidos fueron inaceptables y desbalanceadas en contra del sector agropecuario nacional, el equipo negociador colombiano le ofreció la desgravación inmediata del trigo, la cebada y algunos otros cereales, la eliminación de las salvaguardias especiales agropecuarias permanentes para oleaginosas, lácteos, ganadería y porcicultura, y la desgravación inmediata y recíproca de frutas y hortalizas. Lo anterior, a cambio de acceso inmediato en margarina, flores, tabaco, cigarrillos y etanol.

En consecuencia, en la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas se eliminaron las salvaguardias especiales de precios permanentes que inicialmente el Gobierno Nacional había incorporado en la propuesta de negociación del sector, y todas ellas pasaron a ser temporales, mientras que las temporales mantuvieron su condición. Vale señalar como un factor positivo que la semilla y el aceite de canola crudo y refinado, que no tenían salvaguardia, fueron incorporados por el equipo negociador de Colombia a los productos sujetos a ese mecanismo, lo cual atiende en buena medida los requerimientos que en este sentido había realizado Fedepalma, debido a la alta sustitución de la canola con las demás semillas oleaginosas, aceites y grasas.

Con la eliminación de las salvaguardias de precios permanentes, el sector palmero y la industria de aceites y grasas quedarán expuestos después del período de desgravación al libre comercio con Estados Unidos y a la volatilidad de los precios de las semillas oleaginosas y los aceites y grasas en el mercado internacional, mientras que ese país podrá continuar utilizando sus ayudas internas para estabilizar los ingresos de sus productores de oleaginosas. Es de esperar que los representantes de Colombia defiendan entonces condiciones de negociación para la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, tales como el nivel del arancel base del 40%, el período de desgravación de 20 años, y el tratamiento equitativo para bienes agrícolas e industriales, entre otros.

Si bien el tema agrícola no será tratado en la XII Ronda de Negociaciones del TLC que se realizará en Cartagena del 19 al 23 de septiembre próximo, se espera que la negociación culmine en su totalidad en octubre de este año y que el acuerdo comercial con Estados Unidos se inicie a partir del 1 de enero de 2007.


X ronda
Sin agricultura avanzó la X Ronda de Negociaciones del TLC

La semana del 6 al 10 de junio de 2005 se llevó a cabo la X Ronda de Negociaciones del TLC Andinos - Estados Unidos, en Guayaquil, Ecuador. En esta oportunidad, los países avanzaron en las negociaciones correspondientes a las mesas de acceso a mercados, propiedad intelectual, asuntos laborales y medio ambiente, entre otros. El tema agrícola no se discutió ni de manera bilateral ni multilateral, y aunque se tenían expectativas de avances en la mesa de medidas sanitarias y fitosanitarias, la falta de respuesta de Estados Unidos a las propuestas andinas tampoco permitió avances en esta mesa.

Con el ánimo de destrabar la negociación agrícola se acordó iniciar un proceso de intercambio informal de propuestas entre Colombia y Estados Unidos, que se realizará entre el 20 y 28 de junio de 2005, mediante el cual se espera que el país formule propuestas y reciba respuestas de los norteamericanos en la parte pecuaria.

En cuanto a la negociación de semillas oleaginosas, aceites y grasas, aún el Gobierno Nacional no ha retirado la propuesta que envió a Estados Unidos el pasado 6 de mayo, en la cual se excluyeron del tratamiento de salvaguardia agropecuaria de precios permanente, productos tan sensibles para el sector, como semillas de girasol y colza, aceite de colza crudo, y aceites refinados de soya, colza, girasol, hidrogenados, margarinas y mezclas de aceites. En ese sentido, Fedepalma le ha reiterado al Gobierno Nacional que dada la alta sustituibilidad de los aceites y grasas, tanto crudos como refinados, es necesario incluir esos productos dentro del ámbito sujeto a salvaguardia de precios permanente en el TLC.

La propuesta presentada por Colombia a Estados Unidos en la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas plantea que para buena parte del ámbito de productos sensibles de la cadena, el Sistema Andino de Franjas de Precios estaría vigente únicamente durante el período de desgravación y que, luego, sólo los productos de mayor sensibilidad tendrían salvaguardia de precios permanente.

Las discusiones en materia de comercio de bienes agrícolas entre Colombia y Estados Unidos se realizarán posiblemente del 11 al 13 de julio próximo, en Washington, y se espera que los temas que corresponden al texto de agricultura se discutan por todos los países durante la XI Ronda de Negociaciones del TLC, la cual se tiene prevista del 18 al 22 de julio de 2005 en Miami, Estados Unidos.


IX ronda
Colombia presentó propuesta de negociación en oleaginosas
La novena ronda de negociaciones del TLC se llevó a cabo del 19 al 22 de abril pasado en Lima, Perú

En esta ronda no hubo avances significativos en materia de textos sobre agricultura y medidas sanitarias y fitosanitarias. En cuanto a la negociación de productos agropecuarios Colombia entregó la propuesta de acceso en Oleaginosas y contrapropuestas de negociación en cereales y alimentos balanceados, y Estados Unidos por su parte, presentó a Colombia propuesta en carne, y contrapropuestas en tabaco y arroz.

En lo que toca a la palma de aceite, Colombia entregó a Estados Unidos una propuesta de negociación de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas, hecho que resulta fundamental en la medida en que se tienen previstas sólo dos rondas más para culminar la negociación, y que el tiempo comienza a jugar en contra de los productos sobre los cuales aún no se han comenzado las discusiones.

Al respecto, es importante recordar que Fedepalma había solicitado con anterioridad al Gobierno Nacional que el tema de oleaginosas fuera tratado en la ronda de Washington realizada en marzo. Esto con el fin que el sector tuviera el tiempo suficiente para analizar contrapropuestas de Estados Unidos, más aún teniendo en cuenta el interés ofensivo de este país en la cadena.

En esencia, la propuesta plantea un esquema de desgravación similar al acordado en el TLC de Chile y Estados Unidos para los productos del sector de aceites y grasas, aunque con un plazo mayor de eliminación de aranceles, y refleja un tratamiento acorde con sus sensibilidades. Adicionalmente, incorpora instrumentos como salvaguardias especiales de precios para un conjunto de productos altamente sensibles y cuyos precios se caracterizan por presentar una alta volatilidad en el mercado internacional. Se espera que Estados Unidos responda a esta propuesta en la próxima ronda de negociación que realizará la primera semana de junio en Ecuador y así mismo, plantee contrapropuestas en otros sectores.

En cuanto a las propuestas en el sector de semillas oleaginosas, aceites y grasas que presentaron los demás países andinos en esta ronda, se destacan los siguientes elementos:

  • Las condiciones de inestabilidad política de Ecuador durante la semana en la que se llevó a cabo la novena ronda, impidieron que ese país adelantara sus negociaciones en materia agrícola.
  • Perú le planteó a Estados Unidos en su reunión bilateral de agricultura, que los aceites crudos se desgravaran en un período de 5 años y los refinados en 15 años.
  • La propuesta de Perú difiere sustancialmente con el tratamiento sensible que Colombia y Ecuador le han dado al sector en las negociaciones y, de llegar a concretarse, generaría una gran perturbación que se sumaría a los factores distorsionadores del comercio de semillas oleaginosas, aceites y grasas dentro de la subregión andina.
    La única evolución que se presentó en materia de textos agrícolas fue la propuesta de salvaguardia especial agropecuaria que Estados Unidos presentó a los andinos, la cual será evaluada por estos y discutida en la siguiente ronda de negociaciones del TLC.

Finalmente, el cronograma del TLC cada vez se ajusta más y el Gobierno Nacional, si bien continúa planteando como fecha de cierre de la negociación el mes de julio de 2005, también expresa que no cerraría una negociación que no corresponda a los intereses del país. En materia agrícola donde la discusión está más rezagada es posible que para avanzar se realicen mini rondas para tratar sectores específicos y así poder cumplir con el cronograma establecido.
La poca flexibilidad del equipo negociador estadounidense y por ende el lento avance de las negociaciones agrícolas, en buena medida se explica porque aún no ha sido aprobado por parte del Congreso de Estados Unidos el Cafta (Central American Free Trade Agreement), pero es de esperar que una vez ello suceda, la dinámica de la negociación agrícola se acelere y las posiciones de Estados Unidos se aparten del maximalismo que las ha caracterizado durante las pasadas nueve rondas del TLC.


VIII ronda
Nueva dinámica de la negociación agrícola en el TLC con Estados Unidos

El 21 y 22 marzo pasados se llevó a cabo la VIII Ronda de Negociaciones del TLC en Washington, específicamente para tratar el tema agropecuario entre Colombia y Estados Unidos. Allí, Colombia hizo propuestas concretas sobre el tratamiento que quiere para productos como tabaco y arroz, y Estados Unidos planteó su interés en cereales. También se discutió el interés nacional por abrir el mercado de frutas y hortalizas de manera inmediata, y solicitar lo mismo a los norteamericanos.

En el caso de cereales, la propuesta de Estados Unidos fue bastante agresiva: desmontar para maíz amarillo la franja de precios y un contingente libre de arancel para 2,3 millones de toneladas, con un crecimiento anual del 10%, al igual que la desgravación inmediata para el aceite de maíz crudo. En lo correspondiente a cebada, trigo y algunos otros cereales solicitó la eliminación de las franjas de precios, y para productos derivados desgravaciones rápidas.
Para oleaginosas, aceites y grasas, el Gobierno Nacional presentó a los norteamericanos la importancia de este sector para Colombia desde el punto de vista económico y social, y se comprometió a entregar una propuesta de negociación por escrito a Estados Unidos en la próxima ronda en Lima. En tal sentido, es importante mencionar que Fedepalma, Coagro, Fenalce y la mayoría de industrias de aceites y grasas de Colombia ya le habían presentado por escrito al Gobierno Nacional la propuesta de negociación. Este importante grupo de entidades plantea la necesidad de mantener el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), y el Fondo de Estabilización de Precios para el Palmiste, el Aceite de Palma y sus Fracciones (FEP), y establecer un período de desgravación de 15 años para los productos sensibles de la cadena.

En materia de instrumentos de política comercial, Estados Unidos expresó su interés por una salvaguardia especial agropecuaria, por cantidades y no por precios, la cual estaría vigente únicamente durante el período de desgravación. Este hecho es preocupante dado que Colombia ha manifestado su deseo de poder contar con una salvaguardia por precios y por cantidades, y cuya vigencia sea durante todo el acuerdo y no sólo en el período de transición.

En materia del cronograma de las negociaciones, el gobierno tiene estimadas tres rondas más: en Lima, del 18 al 22 de abril; en Quito durante la primera semana de junio y la última a mediados de julio en Washington. Si se cumple este calendario, el acuerdo se presentaría al Congreso de la República de Colombia en octubre de 2005, y teniendo en cuenta que el control constitucional se demora cerca de seis meses y el proceso de implantación y ajuste en aduanas más de 90 días, el TLC entre Colombia y Estados Unidos empezaría a regir desde el 1 de enero de 2007.
En conclusión, la VIII Ronda de Negociaciones en Washington sirvió para conocer de parte de Estados Unidos propuestas concretas en materia de acceso de mercados en sectores sensibles colombianos como los cereales, y empieza a darles a las negociaciones agrícolas una dinámica distinta de la observada en las anteriores siete rondas. Así, es de esperar que en la medida en que avance en el Congreso norteamericano la aprobación del tratado con los países centroamericanos (Cafta), el proceso con Colombia se dinamice mucho más.


VII ronda
Avances de las negociaciones del TLC con Estados Unidos

Del 7 al 12 de febrero de 2005, se llevó a cabo la VII Ronda de negociaciones del TLC Andinos – Estados Unidos, en Cartagena de Indias. Los temas de agricultura se discutieron del 9 al 12 de febrero y las reuniones se realizaron de manera multilateral y bilateral.

En la reunión multilateral se discutieron los textos correspondientes a salvaguardia especial agropecuaria (SEA) y administración de contingentes arancelarios. Los temas de mayor discusión se centraron en la aplicación de la SEA –si se hará durante el período de desgravación, como plantea Estados Unidos, o si debe permanecer indefinidamente, como lo proponen los andinos-. Así mismo, se discutió si esta salvaguardia puede ser aplicada por volumen o por precio. Estados Unidos propone al respecto que el ámbito de productos sujetos a ella sea moderado. De igual forma, se discutió la restricción de aplicar al mismo tiempo SEA y la salvaguardia general del acuerdo, para un mismo producto.

En materia de contingentes, Estados Unidos se mostró en desacuerdo con que la compra de la cosecha nacional de productos agropecuarios esté condicionada a la asignación de contingentes de importación.

En la reunión bilateral entre Colombia y Estados Unidos se desarrollaron tres temas: negociación de productos lácteos; paquete de intercambio de apertura inmediata y recíproca por las dos partes, y lluvia de ideas sobre mecanismos y propuestas de negociación para ciertos productos agropecuarios.

En cuanto a los productos lácteos, Colombia entregó una propuesta de negociación a Estados Unidos, que se comprometió a analizarla. En lo que corresponde a paquete de intercambio de desgravación inmediata y recíproca, los norteamericanos solicitaron incluir dentro de este ámbito las semillas y tortas oleaginosas, dejando entrever su interés de que Colombia le permita el acceso de fríjol y torta de soya con 0% de arancel. Esto es apenas lógico si se toma en cuenta la importancia en el mundo de Estados Unidos en la producción y comercio de esos productos y de otras semillas y tortas oleaginosas de ciclo corto.

En la lluvia de ideas sobre productos agropecuarios, los equipos negociadores de ambos países intercambiaron opiniones respecto al mecanismo de política comercial y a las condiciones de acceso para los siguientes productos: carne, maíz, azúcar, arroz, trigo, horticultura, tabaco, carne de cerdo y avicultura.

Para avanzar en los temas agrícolas, acordaron reunirse de manera bilateral el 21 y 22 de marzo de 2005, en Washington D.C. donde se tratará lo concerniente a los siguientes productos: sorgo, arroz, trigo, fríjol, cebada, lácteos, tabaco y oleaginosas. Así mismo, se hablará sobre el paquete de intercambio de desgravación inmediata y recíproca para los productos del sector agropecuario.

Se espera, además, que Estados Unidos avance en las negociaciones bilaterales de productos agropecuarios con Perú, el 9 y 10 de marzo, y con Ecuador el, 16 y 17 del mismo mes.

Por lo anterior es de esperar que la VIII Ronda de Negociaciones del TLC en Washington, que se realizará de manera bilateral para los temas agropecuarios, se desarrolle de manera importante y se empiecen a definir asuntos del sector, y en particular de la cadena de semillas oleaginosas, aceites y grasas.


Ronda de Tucson

Vía libre para la negociación agrícola en el TLC entre Colombia y Estados UnidosDel 30 de noviembre al 4 de diciembre tuvo lugar la VI Ronda de Negociaciones del TLC Andinos – Estados Unidos en Tucson, Arizona (Estados Unidos), la cual si bien se esperaba que fuera la ronda definitiva en temas como la agricultura, dejó entrever que esta negociación necesariamente requiere de un período de tiempo mayor para llegar a feliz término.

Este hecho se ha reflejado en la programación de una reunión adicional, la cual se realizará en Colombia en la primera semana de febrero de 2005, en un lugar aún por definir. La última reunión se ha programado para medidos de marzo de 2005 en Estados Unidos. Atrás quedaron las limitantes de tiempo por cuenta del vencimiento del TPA (Trade Promotion Authority), permiso que tiene el ejecutivo de Estados Unidos de parte del Congreso norteamericano para adelantar acuerdos de libre comercio y cuya renovación se da por descontado, y de la posible salida del Embajador Zoellick de la Oficina Comercial de Estados Unidos, a mediados de enero de 2005.

En materia agrícola, inicialmente se pensó en un colapso en la reunión de Tucson, por el poco tiempo dispuesto por Estados Unidos para adelantar la negociación sobre el tema (2 días). Al final Colombia logró que de manera bilateral la negociación tuviera una dinámica diferente y se estableció que en la próxima reunión se empezarían a negociar paquetes de intercambio por productos. Igualmente, que en la misma fecha habrá negociación para un paquete de productos que ambas partes estén dispuestas a desgravar de manera inmediata (técnicamente llamada canasta 0 por 0), y para el paquete de productos de lácteos y sus derivados.

Así mismo, en Tucson se acordó que para la ronda de Colombia se realizara una lluvia de ideas sobre el tratamiento comercial que podrían tener en el TLC algunos productos de interés de Estados Unidos como maíz, sorgo, cebada, carne de bovino, cerdos, y aves sin incluir los cuartos traseros, y de Colombia como azúcar, tabaco y cigarrillo, frutas y hortalizas, y carne de bovino. Ello implica que sectores como oleaginosas y algodón quedarían para ser discutidos a mediados de marzo de 2005, hecho preocupante para los palmicultores colombianos por la presión que podría haber al final, lo cual podría reducir el margen de negociación de estos sectores.


Guayaquil

TLC Andinos - Estados Unidos

Palmeros e industriales andinos logran acuerdos

A finales de octubre de 2004 se llevó a cabo la V Ronda de Negociaciones del TLC Andinos – Estados Unidos, en Guayaquil (Ecuador), la cual se caracterizó por la inflexibilidad de Estados Unidos frente a las propuestas andinas en diferentes temas de negociación como agricultura, propiedad intelectual, política de competencia y salvaguardias.

Sin embargo, ella sirvió de punto de encuentro entre los sectores privados agrícolas e industriales de aceites y grasas de Perú, Colombia y Ecuador, que lograron establecer objetivos en común de las delegaciones de estos dos últimos países en los siguientes temas de negociación: estrategia conjunta en materia de eliminación de obstáculos técnicos al comercio para los aceites de palma y de palmiste y sus derivados en el mercado de Estados Unidos; defensa del Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), como instrumento idóneo para la estabilización de los costos de importación de las semillas oleaginosas, aceites y grasas, y coordinación en cuanto a cronogramas de desgravación de los productos del sector de oleaginosas. En el caso peruano, no se llegó a ningún acuerdo andino en materia del tratamiento arancelario que tendrían los productos de semillas oleaginosas, aceites y grasas en las negociaciones del TLC.

Así mismo, las reuniones sirvieron para discutir los problemas de contrabando técnico existente en las exportaciones ecuatorianas de aceite de palma y de sus fracciones hacia Colombia, las cuales se han incrementado durante 2004 y afectado la comercialización de los productos de la palma de aceite en Colombia. Al respecto, la delegación ecuatoriana se comprometió a ejecutar las acciones pertinentes para impedir el contrabando de estos productos hacia Colombia, como evitar la venta a personas jurídicas o naturales desconocidas comercialmente, y capacitar a sus aduanas respecto a las características y precios de mercado de estos bienes.

De otra parte, se espera que el poco avance de las negociaciones del TLC en Guayaquil y la superación de la incertidumbre política por las elecciones en Estados Unidos sirvan para agilizar el proceso en la VI ronda, que se realizará en Tucson (Arizona), especialmente en las mesas agrícola y de propiedad intelectual las cuales se encuentran en los puntos álgidos de negociación.



Puerto Rico

TLC – USA países andinos

Lo ancho para Estados Unidos y lo angosto para los andinos

La semana del 13 al 17 de septiembre de 2004 se llevó acabo la IV Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio andinos – Estados Unidos, en Puerto Rico. En esta oportunidad, los equipos negociadores continuaron discutiendo los textos en las diferentes disciplinas de negociación que comprende el TLC.

En general se observó poca flexibilidad por parte de Estados Unidos en las diferentes mesas de negociación y particularmente en temas de gran sensibilidad para los países andinos, como el agrícola. Al respecto, manifestó su desaprobación de la mayoría de los instrumentos de política comercial con los que cuenta este sector productivo en los países andinos. En particular, señaló que no está de acuerdo con el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) y solicitó su eliminación, aunque está dispuesto a analizar otras alternativas que lo sustituyan para algunos productos sensibles.

En el caso de Colombia, pidió además el desmonte de los fondos de estabilización de precios del aceite de palma, de la carne, de los lácteos y del azúcar, y la eliminación del Plan Vallejo. Ese país considera igualmente que el Mecanismo de Administración de Contingentes (MAC) es contrario a las normas de la OMC.

Mientras a Colombia se le ponen estos condicionantes, Estados Unidos legaliza su Farm Bill del 2002 en la OMC, mediante el preacuerdo de Ginebra, el pasado 31 de julio de 2004 y advierte además que el componente de ayudas internas que otorga a su sector agrícola no hace parte de la agenda de negociaciones del TLC con los andinos.

Es claro que las ayudas internas que otorga Estados Unidos distorsionan el comercio y profundizan los ciclos de bajos precios para los productos agrícolas. Sobre este particular, recientemente el panel de solución de controversias de la OMC dictó sentencia sobre el requerimiento de Brasil respecto de los subsidios que reciben los algodoneros estadounidenses, y determinó que los pagos directos y los pagos contra cíclicos que realiza Estados Unidos a ese producto afectan de manera adversa la producción brasileña.

En tal sentido, la OMC le recordó a Estados Unidos su obligación de remover los efectos adversos de esos subsidios o de lo contrario eliminarlos. Lo importante de ello es que esos mecanismos de ayudas internas, pagos directos y contra cíclicos aplican también a otros productos como el fríjol soya y las demás semillas oleaginosas, lo cual permite entrever que son igualmente distorsionantes para el comercio.

Pareciera entonces que la receta de negociación de Estados Unidos fuera "lo ancho para sí y lo angosto para los demás". Al margen de los demostrables efectos distorsionantes de sus políticas de ayudas internas, Estados Unidos plantea continuar con sus subsidios a la producción y pretende que los países andinos eliminen los pocos instrumentos de política comercial que permiten enfrentar los ciclos de bajos de precios de productos agrícolas y los efectos adversos de sus políticas internas.



Lima:

Cartas sobre la mesa en la tercera ronda de negociaciones

Durante la tercera ronda de negociaciones del TLC entre los países andinos y Estados Unidos, que se llevó a cabo en Lima (Perú) del 26 al 30 de julio pasado, las partes intercambiaron ofertas en materia de acceso de bienes agrícolas e industriales. Adicionalmente, los equipos negociadores de los países andinos presentaron sus propuestas de textos en las diferentes disciplinas, con el fin de integrarlas con las de Estados Unidos.

En el campo agrícola, se avanzó en la discusión de temas como el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), los subsidios a la exportación y la administración de contingentes, entre otros. Como era de esperarse, todavía es muy amplia la brecha que existe entre las posiciones en relación con los diferentes asuntos que conforman el texto agrícola, aunque ya se comenzaron a vislumbrar cuáles son los mayores intereses de cada uno de los negociadores. Un hecho preocupante es que no hubo acuerdo sobre el arancel base de negociación para la desgravación de los productos agropecuarios, ni siquiera entre los mismos andinos, que siguen manteniendo posiciones muy diferentes.

De otro lado, mientras los países andinos presentaron sus ofertas iniciales del ámbito agrícola en las cuatro canastas de desgravación de acuerdo con las negociaciones en Atlanta, A (inmediata), B (5 años), C (10 años) y D (más de 10 años), Estados Unidos sorprendió al presentar seis canastas, las cuatro acordadas más la D-TRQ, que implica más de 10 años con contingentes, y la canasta WH que incluye un programa de desgravación específico para los vinos. Así mismo, para el caso de Puerto Rico, los negociadores norteamericanos plantearon la exclusión del ron y del café, a pesar de que uno de los principios acordados desde la primera ronda de negociaciones fue que todo el universo de productos debería estar sujeto a negociación.

La oferta de Estados Unidos presenta el 37% de los productos en canasta A, el 17% en B, el 15% en C, el 9% en D, el 21% en D-TRQ y el 1% en WH. Es importante señalar que del 37% que ofrece en canasta A, es decir, desgravación inmediata, realmente el 20% ya está con 0% arancel en Estados Unidos por NMF (Nación Más Favorecida). Sólo el 17% significa una mejora en acceso libre de productos agropecuarios al mercado estadounidense y en estos productos las importaciones estadounidenses provenientes de Colombia representan sólo el 0,5%.

La cuarta ronda de negociaciones se llevará a cabo en Puerto Rico en septiembre próximo. Vale resaltar que el cronograma se estrecha cada vez más, pues no se negociará en agosto ni en noviembre. Además, se espera que la última ronda sea en febrero de 2005, de manera que Estados Unidos pueda cumplir con los términos que facultan a su presidente para firmar acuerdos de libre comercio con otros países, hasta el 30 de junio de 2005. Así que lo álgido de las negociaciones está por venir.

 



Lima:

Negociaciones del TLC con Estados Unidos

En la semana del 26 al 30 de julio de 2004 en Lima (Perú) se reunirán de nuevo los equipos negociadores de Colombia, Ecuador, Perú y Estados Unidos, en la III Ronda de Negociaciones del TLC Andinos – Estados Unidos. La agenda de negociaciones se viene cumpliendo de manera acelerada. El pasado 6 de julio los países andinos enviaron sus solicitudes en materia de acceso de bienes agrícolas e industriales al mercado estadounidense, y el 21 de julio se realizó el intercambio de ofertas iniciales de los andinos y de Estados Unidos.

Durante la segunda ronda en Atlanta se definieron cuatro canastas de desgravación: inmediata (A), 5 años (B), 10 años (C) y más de 10 años (D) para los bienes agrícolas, mientras que para los productos industriales sólo existen tres canastas A, B y C. En las ofertas iniciales los países propondrán en qué canasta deberán incluirse los diferentes productos del ámbito agrícola e industrial. Con respecto a los productos de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas, Fedepalma y Fecolgrasas ya enviaron al Gobierno Nacional una posición concertada respecto al tratamiento que estos deben tener en materia de canastas de desgravación.

Los equipos negociadores de los distintos países llegarán a Lima con claros planteamientos frente al tratamiento arancelario que inicialmente deben tener los bienes agrícolas e industriales en cuanto acceso a mercados. Así, continuarán avanzando en las discusiones sobre las diferentes disciplinas que comprenden las negociaciones de este acuerdo comercial, como: inversión, compras estatales, telecomunicaciones, cooperación internacional, política de competencia, agricultura, medio ambiente, servicios, laboral, obstáculos técnicos al comercio, normas de origen, acceso a mercados y solución de controversias, entre otros.



Atlanta:

Segunda ronda de negociaciones del TLC Estados Unidos y países andinos

Comenzaron las definiciones

Durante la segunda ronda de negociaciones del TLC Estados Unidos - países andinos, que terminó en Atlanta (EE.UU.) el pasado 18 de junio, comenzaron realmente las negociaciones can la definición de importantes puntos, en especial en lo que toca al sector agropecuario y en particular a la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas.

En concreto, se acordó que, en materia de acceso a mercados, los bienes agrícolas se distribuirán en cuatro canastas, así: inmediata, hasta 5 años, hasta 10 años y más de 10 años. Igualmente, que los productos agrícolas son aquellos que corresponden al ámbito agrícola de la Organización Mundial de Comercio (OMC), fundamentalmente comprendidos entre el capítulo 1 y el 24 del Sistema Armonizado y en algunas partidas específicas de otros capítulos, principalmente del 52. Los productos que hacen parte de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas corresponden a los capítulos 12, 15 y 23.

Vale resaltar que todos los participantes en esta segunda ronda fueron claros al manifestar sus intereses y posiciones generales en la negociación. En la mesa agrícola, Estados Unidos expresó su desacuerdo con algunos de los principales instrumentos de política comercial agrícola que tienen los países andinos, específicamente en lo relacionado con el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), el Mecanismo de Administración de Contingentes (MAC) y las licencias previas, entre otros.

Por su parte, los andinos expresaron su preocupación pon los subsidios y las ayudas internas que reciben los productores agrícolas estadounidenses. Sobre el particular, el país del norte manifestó que el tema de ayudas internas correspondía al foro de discusión de la OMC y que, por ello, sobrepasaba los alcances del TLC y no sería tratado en estas discusiones.

Las negociaciones del TLC comenzaron el pasado 18 de mayo de 2004, en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. En esa oportunidad, los equipos negociadores intercambiaron puntos de vista generales en cuanto a la manera de abordar las negociaciones, y definieron la agenda de las reuniones y los sitios donde se realizarían las siguientes.

Cabe anotar que el interés de incrementar los nexos comerciales con Estados Unidos fue iniciativa de las naciones andinas, en especial de Colombia.

Son varias las razones que impulsaron al país a embarcarse en una negociación de libre comercio con Estados Unidos. Entre otras, la importancia del mercado estadounidense como destino de las exportaciones colombianas; el lento avance de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca); el próximo vencimiento de las preferencias que Estados Unidos otorga a más de 6.000 productos colombianos por medio del Atpdea; los acuerdos comerciales que competidores de Colombia en el mercado de Estados Unidos han firmado, como es el caso de los países centroamericanos mediante el Cafta, y el vencimiento a mediados de 2005 del Fast Track, por medio del cual se faculta al Presidente de Estados Unidos a adelantar TLC con otros países.

Siguiendo el cronograma establecido en Cartagena, la segunda ronda de negociaciones se realizó en Atlanta durante la semana del 14 al 18 de junio. Ella sirvió, adicionalmente, para que los equipos negociadores continuaran intercambiando información respecto a los 23 temas de negociación que contempla este acuerdo comercial, entre otros, acceso a mercados, agricultura, propiedad intelectual, medio ambiente, laboral, política de competencia, inversiones, servicios, etc.

Antes de la tercera ronda de negociaciones que se realizará en Lima, Perú, la última semana de julio próximo, los países andinos enviarán sus solicitudes en materia de acceso a mercados para bienes agrícolas e industriales a Estados Unidos y, posteriormente, se propiciará el intercambio simultáneo de ofertas de todas las partes, de acuerdo con las canastas de desgravación definidas.

Si bien es muy temprano para hacer un balance de las negociaciones, cabe mencionar en materia agrícola la fortaleza del equipo negociador, la activa participación del Ministerio de Agricultura en la mesa y su fuerte defensa de los instrumentos de política y en general de los intereses del sector agropecuario en Colombia.

Finalmente, vale la pena mencionar que el sector privado de Colombia tuvo una nutrida participación en las reuniones de Atlanta y que Fedepalma participó de manera activa en el llamado cuarto de al lado.


Cartagena:

Primera Ronda

El aceite de palma en el TLC con Estados Unidos

En el tema agropecuario, dentro de las negociaciones que están llevando a cabo Colombia y Estados Unidos con rniras a establecer un tratado de libre comercio, no es únicamente el sector productor el que debe comprometerse a lograr la competitividad. También debe hacerlo el Estado.

Eso es lo que piensa Fedepalma, gremio que, en cabeza de su presidente, Jens Mesa Dishington, le ha dicho al Gobierno Nacional que él también debe comprometerse a mejorar la competitividad del país. "Colombia ocupa hoy día el puesto 63 en la calificación de competitividad que realizó el World Economic Forum 2003. Por consiguiente, la pregunta es: ¿Qué estrategia va a adelantar el gobierno para superar el alto costo país que contextualiza la actividad productiva en Colombia?"

En ese sentido, Mesa Dishington demandó del gobierno la puesta en marcha de un programa que promueva la estabilidad económica y una agenda de Estado que defina el cronograma para realizar los proyectos y programas estratégicos que se requieren para superar la brecha de competitividad del país, frente a aquellas economías con las cuales adelanta un ambicioso programa de integración comercial. Entre las necesidades más apremiantes están la infraestructura apropiada y la rebaja de los costos en la provisión de servicios. Esta agenda de temas prioritarios debe ser concertada entre el Gobierno Nacional y los diferentes sectores que conforman la rama de la producción agrícola.

El dirigente gremial dijo que ese período que establezca el gobierno para lograr tal cometido, no deberá superar el que se pacte para la desgravación total de los productos agrícolas nacionales.

De otro lado, defendió los instrumentos de política comercial utilizados por Colombia, como el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) y el Fondo de Estabilización de Precios (FEP). Estos, en el caso del aceite de palma, les han permitido a los productores, especialmente a los pequeños y medianos, enfrentar la altísima volatilidad que caracteriza los precios internacionales de los aceites y grasas, debida en gran parte a los subsidios y las ayudas internas que reciben los productores de Estados Unidos y de Europa.

Vale recordar que los precios del aceite de palma en el mercado mundial oscilan entre menos de US$200 y más de US$700 por tonelada, lo que representa una amplia brecha que los pequeños y medianos palmicultores no pueden cerrar por sí solos.

Por ello Fedepalma reclama la permanencia del SAFP y del FEP en un escenario de libre comercio con Estados Unidos. Más aún cuando ese país ha anunciado que el tema de subsidios y ayudas internas para su producción agrícola no será materia de negociación con Colombia y, en cambio, sí lo será en el marco de la Organización Mundial de Comercio.

"En ese orden de ideas, -aseguró Mesa Dishington- el gobierno colombiano sólo podría comprometerse a desmontar esos mecanismos de apoyo a los productores nacionales (franjas de precios o instrumentos alternativos), en el momento en que entre en vigencia la eliminación de las ayudas internas a los productores de Estados Unidos en la OMC".

Por último, le pidió al gobierno no negociar con Estados Unidos en condiciones inferiores a las que se lograron entre los países andinos y el Mercosur. En efecto, en este acuerdo, los productos de la Cadena de Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas se encuentran en el programa de desgravación más largo contemplado (15 años). "Así que no veo porqué tendríamos que pactar menores condiciones con Estados Unidos. Se deben, siquiera, lograr las mismas", puntualizó el dirigente gremial.

 

¿Por qué no se vende aceite de palma colombiano en Estados Unidos?

En la actualidad, los aranceles de los aceites de palma y de palmiste, crudo y refinado, para acceder al mercado de Estados Unidos son de 0%. Por eso, en una eventual negociación bilateral, los productos del sector no obtendrían en materia arancelaria una ganancia adicional, excepto para asegurar que se mantenga el tratamiento favorable de algunos aceites terminados, como hidrogenados, margarinas y mezclas de aceites, que hacen parte de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas, Atpdea (por sus siglas en inglés).

La dificultad de acceso de los aceites de palma al mercado de Estados Unidos no está ligada a la protección arancelaria, sino a barreras no arancelarias que impiden su ingreso efectivo. Las campañas de publicidad en contra del consumo de aceites tropicales (palma, palmiste, coco) registradas en el pasado, sembraron una cultura adversa a su consumo. Así que el acceso real de los productos de la palma de aceite en Norteamérica está supeditado a un cambio en el patrón actual de consumo de aceites y grasas que caracteriza ese mercado. Esto sólo se logrará con una campaña masiva sobre el consumidor industrial, para lo cual el TLC debería contemplar una estrategia.


Según el presidente de Fedepalma, el gobierno estadounidense debería garantizar el acceso del aceite de palma a su país y para ello podría comenzar por establecer algún cupo creciente con compra garantizada, que fuera atractivo para la industria procesadora de aceites y grasas norteamericana.

Recientemente, en Estados Unidos la Federal Drug Administration, FDA, determinó que, a partir del 1 de enero de 2006, los productos para consumo humano deben registrar en la etiqueta el contenido de ácidos grasos trans, que se consideran perjudiciales para la salud. Estos se generan en el proceso de hidrogenación al cual deben someterse los aceites suaves, como el de soya, girasol y colza, entre otros, para solidificarse y cumplir con las condiciones requeridas para la elaboración de mantecas, margarinas y aceites cremosos. Debido a que el aceite de palma no necesita de ese proceso de hidrogenación, las mantecas o margarinas que se preparen a partir de aceite de palma, no tendrán ácidos grasos trans. En tal sentido, se abre una oportunidad para que el consumo de aceite de palma en Estados Unidos pudiera comenzar a dinamizarse. Pero este hecho va más allá de lo que contempla un Tratado Comercial como el que se pretende negociar con ese país.

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